miércoles, 8 de febrero de 2012

Eva y Adán

Yo soy un experimento, un experimento en estado puro.
Nadie puede percibir como yo, este sentimiento de constituir un
simple ensayo.
Acerca de esto me siento profundamente segura.
Lo afirmó: soy un experimento y nada más.
Mark Twain
Para Lilith, Eva y Adán fueron elementos añadidos
al paraíso en una fatal coyuntura para la humanidad.
Adán fue hecho, igual que Eva, de barro y excrementos.
Juntos fueron lanzados al mundo con indignante
indiferencia, en una fórmula de pareja que lo único
que logró fue hacerlos sufrir de absoluta y profunda
soledad, a pesar de hacerse compañía.
Adán fue hecho a imagen de Dios y Eva a imagen de
Lilith, pues Dios no conocía otra fémina. A Eva le fueron
concedidas algunas características de Lilith. Sin poseer
la intensidad de la diosa, Adán nunca pudo resistir el
vigor de su compañera, porque Dios creó al hombre a
su imagen pero le restó inteligencia y, sobretodo, no le
dio ningún poder. Cuando Dios vio su obra se encargó
de volver sumisa a Eva, a los golpes. Especialmente
al darse cuenta de que podía tomar el mismo camino
de Lilith, pues ya veía a la mujer un poco incómoda
haciendo el amor con Adán y exigiéndole que se pusiera
debajo o en alguna otra posición que al Creador se le
antojaba indigna de un varón.
Entonces hizo el Padre el montaje de la seducción
con manzana y serpiente, actores que complicaron la
situación de la libre e inocente Eva. A Adán no había
que tentarlo, estaba hecho de bajas pasiones y sin
muchas posibilidades de perfeccionar el espíritu. Eva
y Adán fueron manipulados hasta que terminaron
involucrados en una situación de culpabilidad, con la
que quedarían marcados, ellos y toda su descendencia,
crimen que nadie ha podido explicar bien.
Adán trataba de comprender lo que pasaba, mientras
tanto Eva se empezó a culpar a sí misma. Aunque no
formaban una muy buena pareja, cuando Dios señaló
a Eva como pecadora y la vio tan parecida a Lilith,
Adán fue solidario, salió con ella del paraíso, él no
veía razones ni motivos para culparla. Pero Dios, que
se miraba en su espejo, siguió culpando a Eva, a la
serpiente, a la manzana, a Lilith, nunca a Adán, quien
callado acompañaba a Eva, pues no quería ningún
problema con el Padre.
“De la mujer tuvo principio el pecado y por causa
de ella morirán todos”. El Padre satanizó a la mujer
y todo lo que le recordaba a Lilith, por miles de
generaciones. Incitó a los hombres a mantener a Eva
y a sus hijas siempre en lugares inferiores o lugares
en desventaja.
Dice Lilith que así fue como todo comenzó mal para
Eva y Adán, seres que ni siquiera pidieron ser traídos,
menos sabían que vendrían a formar parte de la treta
que se urdía en el paraíso alrededor y al interior de sus
miserables existencias. Jamás imaginaron que serían
el primer capítulo de la infinita tragedia humana,
instaurado a todas luces de manera imperfecta. Eva
y Adán fueron el principio del padecimiento humano.
Dice Lilith que Eva y Adán están sepultados en la
misma cueva. En un sitio de donde no pueden ser
inhumados, así lo decidieron, tenían la certeza de no
querer volver.

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