lunes, 13 de febrero de 2012

Angeles del Apocalipsis

Siempre hemos tenido la imagen de los Ángeles como seres de luz, puros, generosos, amables y llenos de amor hacia los seres humanos y las demás obras de Dios, incluido el llamado Ángel de la Muerte. Sin embargo, los Ángeles tienen también su lado oscuro, destructor, carente de piedad. Tal vez por tener esa disposición a la obediencia a Dios, sin cuestionarse las acciones que han de llevar a cabo, aun siendo estas, la destrucción de los seres humanos. La falta de libre albedrío convierte a cualquier ser, sea humano o Angélico, en un mero instrumento, una marioneta manipulable, a disposición de su dueño.

En el libro de El Apocalipsis, podemos ver como estos últimos siete ángeles destruyen la vida en la Tierra por orden de Dios.

Vi en el cielo otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de Dios.


Las Sagradas Escritura mencionan el nombre de solo tres: Miguel (AP 12:7-9), Gabriel (LC 1:11-20; 26-38) Rafael (Tobit 12:6, 15). Los nombres de los otros cuatro arcángeles (San Uriel, San Barachiel ó Baraquiel, San Jehudiel, Saeltiel) no aparecen en la la Biblia. Se encuentran en libros apócrifos de Enoc, el cuarto libro de Esdras y en la literatura rabínica. La Iglesia reconoce los nombres que se encuentran en las Sagradas Escrituras. Los demás nombres pueden tenerse como referencia pero, no son doctrina por la Iglesia ya que provienen de libros que no son parte del canon de la Sagrada Escritura.

Debemos tener cuidado con otros nombres dados a los ángeles, algunos de los cuales son de origen ocultista o de la Nueva Era.


Siete ángeles con siete plagas (15:1)

(Ap. 15:1) Vi en el cielo otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de Dios. {2} Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios. {3} Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. {4} ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre?, pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios han manifestado. {5} Después de estas cosas miré, y he aquí fue abierto en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio; {6} y del templo salieron los siete ángeles que tenían las siete plagas, vestidos de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos alrededor del pecho con cintos de oro. {7} Y uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios, que vive por los siglos de los siglos. {8} Y el templo se llenó de humo por la gloria de Dios, y por su poder; y nadie podía entrar en el templo hasta que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ángeles.
Con los siete sellos hay un interludio entre el sexto y el séptimo sello, para que la iglesia pudiera ser sellada en preparación para las siete trompetas. También hemos visto que las siete trompetas, que se parecen a las plagas sobre Egipto, fueron enviadas para advertir a la humanidad y para llamar a la humanidad al arrepentimiento. También vimos que entre la sexta y la séptima - y final - trompeta los dos testigos, representando a la iglesia, también están llamando a la humanidad al arrepentimiento. Aquí, al comienzo de la ira de Dios, vemos un cuadro de los redimidos en cielo que habían sido victoriosos sobre la bestia y su imagen y el número de su nombre. Ellos cantan el cántico de Moisés que cantaron los israelitas al cruzar el Mar Rojo. El cántico de Moisés indica el éxodo del mundo y la destrucción de sus enemigos. Esta victoria sobre los egipcios prefiguró la victoria de los redimidos de Dios sobre la bestia, su imagen y su número (Hendriksen). Vienen, a continuación, las siete copas de la ira de Dios que pueden ser comparadas al Mar Rojo que ahogó a los egipcios que siguieron a los israelitas al Mar Rojo (Caird). Esto puede ser comparado también al lago de sangre formado del lagar de la ira de Dios en el capítulo anterior (Caird). No hay ningún intervalo entre la sexta y la séptima copa, como lo hay entre la sexta y la séptima trompeta, que se incluyó para que la iglesia pudiera testificar al mundo y hubiera un último llamado al arrepentimiento. No hay tal intervalo con las copas porque el tiempo del arrepentimiento ha pasado. En cambio, la escena se movió inexorablemente desde la primera hasta la última copa a medida que se van vertiendo, una tras otra. Las trompetas advierten; las copas son derramadas (Hendriksen).
Esta sección sobre las siete copas puede ser vista como una vista más detallada del lagar de la ira de Dios que se encuentra en Ap. 14:19-20, que está claramente conectado con la venida de Cristo y la cosecha de la edad. En 14:19 encontramos la expresión "lagar de la ira de Dios" y en 15:1 se dice que las siete últimas plagas completan la ira de Dios. En 14:20 encontramos un vasto lago o mar de sangre por una distancia de 1600 estadios; en la segunda copa encontramos que el mar es convertido en sangre como de un hombre muerto (16:3). Si las siete copas son una descripción más detallada del lagar de la ira de Dios, entonces las siete copas ocurren durante el tiempo de gran aflicción justo antes de la Segunda Venida de Cristo. Note la repentina referencia a Su segunda venida durante la sexta copa. Note que en 19:15, que trata con la Segunda Venida, Cristo es descrito como el que pisa el lagar de la ira de Dios Todopoderoso. Uno puede ver también en este pasaje una vista más detallada de la ira de Dios y del Cordero que se menciona por primera vez en 6:16-17. En contra de este punto de vista está el hecho de que el día del Señor traerá una destrucción rápida sobre la humanidad (Sof. 1:18). No parece haber tiempo para las siete copas y el Señor aparece sólo durante la sexta copa. A menos que se incluyan las siete copas en el tiempo de la gran aflicción justo antes del fin, indicado en Lc. 21:25-28, Mt. 24:21-30, Mr. 13:14-27.
Wilcock (p. 146) señala que vez tras vez el mundo será afligido (los sellos). Cada vez que se cause sufrimiento, Dios advierte que no puede ser causado con impunidad (las trompetas). Cada vez que no se hace caso de sus advertencias, Él castigará finalmente a los malhechores (las copas).
Las siete copas pueden ser vistas como la respuesta de Dios a las bestias de cap. 13 y la persecución del pueblo de Dios. Las copas están dirigidas a:
  1. La gente que tenía la marca de la bestia y adoraron su imagen (16:2)
  2. Aquellos que habían derramado la sangre de los santos y los profetas (16:6)
  3. El trono de la bestia y su reino (16:10)
  4. El aire donde Satanás tiene su morada (16:17)
v. 1 - Vi en el cielo otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de Dios - Ve otra señal en el cielo, así como vio a la mujer (12:1) y el dragón (12:3). Esto presenta una nueva sección. De acuerdo a Wilcock, la nueva sección sobre las plagas comienza realmente en v. 5 con el cambio de escena, así como se presenta a la bestia en Ap. 11:7 antes de su sección principal en cap. 13, y Babilonia es presentada en 14:8 y 16:19 antes de su sección principal en cap. 17. Esto ubica a la primera mención de las copas directamente después del lagar de la ira de Dios, vinculándolos a ambos.
Esta es una señal, así que las siete copas no deben tomarse literalmente, pero eso no quiere decir que no expresen algo que es real. Detrás de cada símbolo hay algo más real que el símbolo. Por ejemplo, el Cordero o la mujer de 12:1, o el dragón de 12:3. Una pregunta clave es ¿cuándo ocurrirá esto? La sexta copa está estrechamente vinculada con la última batalla entre los enemigos de Cristo y el Señor, el día del Señor y la Segunda Venida. La séptima copa describe la destrucción de todas las ciudades, pero la humanidad todavía está en ellas. Sin embargo, la perspectiva es del cielo y los eventos podrían transcurrir a lo largo de la era del evangelio y referirse, por lo tanto, al juicio final de Dios de los individuos mediante desastres "naturales". Este es el punto de vista idealista. El futurista consideraría que todo ocurre en el futuro en algún evento escatológico culminante. Por cierto las copas sexta y séptima son futuras como probablemente lo sean la cuarta y la quinta. Las siete plagas han sido comparadas a veces con la advertencia dada en Lv. 26:21, 24, 28, "si anduviereis conmigo en oposición, y no me quisiereis oír, yo añadiré sobre vosotros siete veces más plagas según vuestros pecados". Ellos ignoraron las advertencias de las trompetas así que Dios multiplica sus aflicciones con las copas. Las siete plagas son el derramamiento completo de la ira de Dios. Las trompetas son advertencias, pero estas plagas no son advertencias; son los juicios finales.
Las trompetas advierten, las copas son derramadas (Hendriksen). La séptima copa (16:17) indica la concreción de la ira de Dios. La similitud entre las trompetas y las copas es otro ejemplo de paralelismo. Hendriksen ofrece los siguientes argumentos a favor del paralelismo:
  1. El parecido cercano de las trompetas con las copas
  2. Ambas visiones de las trompetas y de las copas finalizan con la escena del juicio (11:18, 16:17)
  3. La visión de las copas (15:1) tienen una apertura casi idéntica a la de la visión de la mujer y el dragón (12:1)
  4. Las copas son derramadas sobre los que tienen la marca de la bestia. Esto es muy general históricamente
  5. Tenemos, en la visión de las copas (16:13), una descripción de las mismas fuerzas del mal que en la visión del dragón (12:3), la bestia del mar (13:1) y la bestia de la tierra (13:11)
v. 2 - Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios - Wilcock argumenta que esta sección de los redimidos victoriosos pertenece al final de la sección anterior, después de la cosecha. Las plagas sólo se presentan en 15:1 y la sección sobre las plagas comienza en v. 5, con la frase "después de estas cosas miré..." que presenta un cambio de punto de vista. El cántico de victoria de los redimidos parece más apropiado a la sección anterior que ahora ve a los santos en el cielo después de la cosecha. La próxima escena comienza con la apertura del Tabernáculo del testimonio.
Así como Satanás se paró junto al mar en 13:1, el pueblo de Dios está mirando. Así como cuando los israelitas cruzaron el Mar Rojo y los egipcios fueron destruidos y cantaron entonces el cántico de Moisés (Ex. 15), el pueblo de Dios se para a la orilla de un mar celestial antes de cantar el cántico de Moisés. Podría haber un vínculo a las aguas del bautismo que también están vinculadas con el Mar Rojo (1 Cor. 10:2). Este es el mismo mar de vidrio que se ve en 4:6, sólo que está mezclado con fuego por el juicio venidero (8:5, 7).
Es la misma palabra griega que se traduce aquí como "victorioso" (gr. nikao) la que se traduce como "vencer" en 11:7 cuando la bestia vence a los dos testigos y se traduce "vencer" en 13:7, cuando la bestia hace guerra contra los santos. Los que han sido victoriosos contra la bestia son los que no adoraron a la bestia o a su imagen o no han recibido su marca (20:4). Ellos soportaron pacientemente su persecución y permanecieron fieles a Jesús (13:10). Están ahora en el cielo, son mártires (ya sea por su testimonio o por su muerte), han vencido (nikao) al diablo por la sangre del Cordero y por la palabra de su testimonio, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte (12:11). Tenían arpas como lo hicieron los 144.000 de 14:1-3, así que es probable que ambos grupos sean los mismo, así como los 144.000 de 7:3 son lo mismo que la gran multitud de 7:9.
v. 3 - Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero - El cántico de Moisés fue cantado después de la liberación a través del Mar Rojo, después que vieron el gran poder del Señor desplegado contra los egipcios, cuando fueron destruidos (ver Ex. 15). Debe notarse también que estas plagas son también similares a las plagas de Egipto, pero los egipcios no fueron destruidos finalmente hasta que entraron al Mar Rojo. Hay otro cántico de Moisés en Dt. 31:30 ff., en este contexto, que habla de la liberación de Dios de su pueblo. Si el cántico de Moisés de Ex. 15 se aplica, pero en el contexto de las siete plagas, entonces el cántico de Moisés de Dt. 31:30 se aplica mejor. No sólo cantaron el cántico de Moisés sino que cantaron el cántico del Cordero, lo que tal vez signifique una canción.
v. 3-4 - diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. {4} ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre?, pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios han manifestado - Así como los israelitas alaban a Dios en el cielo por sus grandes obras al sacarlos de Egipto, el pueblo de Dios en el cielo lo alaba por sus juicios próximos. Debido a la santidad de Dios, Él es perfectamente justo en traer estas plagas que son en respuesta al pecado del hombre. Es Su misericordia la que ha demorado estos juicios finales para que todos los hombres vengan al conocimiento de la verdad y sean salvos (1 Tim. 2:4). Las obras justas debe ser traducido juicios justos. Las copas son sentencias judiciales. En 16:5-7, después de la tercera copa, el ángel declara que Dios es justo en Sus juicios porque la humanidad ha derramado la sangre de los santos, y los mártires contestan lo mismo. Se nos recuerda aquí de nuevo cuán horrendo es, a los ojos de Dios, la persecución de Sus santos. Este versículo también nos recuerda que varios salmos de donde está tomado (Sal. 86:9, 98:1-2, 111:2, 145:17, ver también Dt. 32:4, 1 Sam 2:2, Sof. 2:11). En Zac. 14:16 los sobrevivientes de aquellas naciones que atacan a Jerusalén subirán año tras año para adorar al Rey, el Señor Todopoderoso, y para celebrar la Fiesta de los Tabernáculos. Note que todas las naciones vendrán a adorar ante Dios, lo que una vez más enfatiza que Dios sólo debe ser adorado (ver Dn. 7:14).
v. 5 - Después de estas cosas miré, y he aquí fue abierto en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio - Esto es similar a otra ocasión cuando el templo fue abierto mostrando el arca del testimonio (11:19), después de la séptima trompeta y antes de la visión de la mujer vestida del sol y la luna. Algunos ven que esto introduce una nueva perspectiva celestial para la próxima sección (Wilcock, ver también 4:1, 19:11). Caird ve en esto otro ejemplo de la tipología del Éxodo, luego de cruzar el Mar Rojo, la entrega de la ley entre el humo de Sinaí y la erección de la tienda del testimonio. El tabernáculo del testimonio (Ex. 32:21) contenía el Arca del Testimonio (11:19) que contiene las dos tablas del testimonio que testifica contra el pecado del hombre (Ex. 32:15, Dt. 10:4). También puede ser traducido carpa de testimonio, que es también la carpa del mártir. Hendriksen comenta que este santuario está ahora abierto, para que podamos entender que la ira, que está a punto de ser revelada, es la ira de Dios.
v. 6 - y del templo salieron los siete ángeles que tenían las siete plagas, vestidos de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos alrededor del pecho con cintos de oro - Note que el ángel que recoge las uvas para el lagar de la ira de Dios sale del templo. Las siete plagas pueden compararse a la aflicción de siete partes prometida por Dios a los que lo desobedecen (Lv. 26:24-25). Los ángeles salen del templo, significando la presencia de Dios, y por lo tanto con sanción divina. Uno de los propósitos de este libro es mostrar que los eventos terrenales están bajo el control de Dios. Estaban vestidos de lino limpio y resplandeciente (Hch. 10:30) lo que enfatiza su pureza. Tenían un cinto de oro similar al "Hijo del Hombre" (1:13, ver también Dn. 10:5). Se distinguen de los santos que visten lino blanco.
v. 7 - Y uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios, que vive por los siglos de los siglos - Las cuatro criaturas, representando a la naturaleza, ahora le dan las copas a los ángeles, de las que las cuatro primeras afectan a la misma naturaleza. Las copas de oro en 5:8 estaban llenas de incienso, que son las oraciones de los santos. Ahora son usadas para derramar la ira de Dios. Una vez más la ira de Dios es la respuesta de Dios a las oraciones de los santos, al igual que con las trompetas (ver 8:5). El clamor de los mártires para que su sangre sea vengada es contestado en la tercera copa.
v. 8 - Y el templo se llenó de humo por la gloria de Dios, y por su poder; y nadie podía entrar en el templo hasta que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ángeles - Hay muchos incidentes como éste en las Escrituras, en que la tienda o el templo se llena de una nube de la gloria del Señor (Ex. 40:34-35, 2 Cr. 5:14, Is. 6:3, Is. 30:27, Ez. 10:4). Este versículo enfatiza la determinación de Dios de completar su ira. Nadie podía entrar en el templo hasta que las siete plagas fueran completadas, e indica la determinación de Dios de llevar a cabo estas plagas hasta el final mismo. Es como si la comunión íntima de Dios con los santos no fuera posible hasta que Dios haya tratado con este asunto (xxxx). 

(Ap. 16:1) Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios.
v. 1 - Estas son las copas del juicio final, que eran advertencias. Dios primero le advierte al hombre a través de las trompetas, pero si éstas son ignoradas en forma persistente entonces Él envía sus copas de ira. Debemos recordar también que a lo largo del período de las trompetas de advertencia la iglesia testificante ha estado trabajando. Las siete copas son llamadas también las siete plagas. La ira de Dios es derramada sobre la tierra, lo que es una idea bastante común en las Escrituras (Sal. 69:24, 79:6, Ez. 20:8 ff., Jer. 10:25, Sof. 3:8). Siguen el mismo patrón que las siete trompetas: cuatro (afectando a la creación: tierra, mar, agua, cosmos), luego dos (afectando a la bestia) y la final, cuando las ciudades de las naciones se desploman. Las primeras cuatro afectan la tierra, el mar, las fuentes de las aguas y el sol, es decir la creación de Dios, según el anuncio de los tres ángeles (14:7). La voz del templo sería la voz de Dios (Is. 66:6). Las copas son derramadas sobre la creación de Dios y afectan al hombre indirectamente, por medio de su medio ambiente. Luego siguen dos juicios adicionales que se refieren a la bestia, seguida por el juicio final. El hombre es juzgado personalmente más tarde. Mounce destaca que 2 Tes. 1:7-9 está a punto de ser expandido en detalle. Cuando Cristo venga de nuevo "dará retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo".
La Copa 1 es derramada sobre la tierra y afecta a la gente que tenía la marca de la bestia y adoraban su imagen
La Copa 2 es derramada sobre el mar
La Copa 3 es derramada sobre los ríos
La Copa 4 es derramada sobre el sol
La Copa 5 es derramada sobre el trono de la bestia
La Copa 6 es derramada sobre el Éufrates
La Copa 7 es derramada en el aire
Deberíamos notar que las primeras cuatro copas afectan el orden creado, como fue anunciado por el primer ángel que ordena a los que viven en la tierra, "... adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas" (14:7). Como se rehusan a adorarlo y adoran a la bestia, las primeras copas afectan el orden creado: la tierra, el mar, las aguas y el sol.

28. 1. La primera copa (16:2)

(Ap. 16:2) Fue el primero, y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen.
v. 2 - La copa es derramada sobre la tierra pero afecta al hombre directamente. La primera copa afecta a todas las personas que adoran a la bestia y que le han dado, por lo tanto, su lealtad a él antes que a Dios. Se rehusan a adorar a Dios y por lo tanto su hora de Juicio ha llegado (14:7). Vea la similitud con la sexta plaga de Egipto (Ex. 9:9) en donde aparecen sarpullido con úlceras en los hombres y en las bestias. Aquellos que reciben la marca de la bestia son marcados por Dios (Mounce). Note que la copa es vertida sobre la tierra, pero la gente es afectada, a diferencia de la primera trompeta que no afecta a la gente (8:7). Así como Satanás afligió a Job con una sarna maligna (Job 2:7), los seguidores de la bestia son afligidos con úlceras malignas y pestilentes. En Dt. 28:35 pústulas malignas serían el juicio sobre los que desobedecieran a Dios.

28. 2. La segunda copa (16:3)

(Ap. 16:3) El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y éste se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser vivo que había en el mar.
v. 3 - La sangre se usa para indicar muerte. Todo se murió en el mar, comparado con las trompetas donde sólo una tercera parte murió (8:9). Note que en las plagas egipcias era sangre literal. Los dos testigos tienen también el poder de convertir las aguas en sangre (11:6). Vea la similitud con la primera plaga de Egipto (Ex. 7:17 ff.) donde el Nilo se convierte en sangre. Esto nos recuerda también de lago de sangre del lagar de la ira de Dios en 14:19. Cada cosa viva en el mar murió, comparado con la segunda trompeta en que una tercera parte de las criaturas vivas en el mar murió, y un tercio de los barcos fueron destruidos (8:8-9)

28:3. La tercera copa (16:4)

(Ap. 16:4) El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre. {5} Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, oh Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado las cosas. {6} Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen. {7} También oí a otro, que desde el altar decía: Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos.
v. 4 - El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre - Así como el segunda ángel hizo que el mar se convirtiera en sangre, ahora el tercer ángel convierte a los ríos y los manantiales en sangre (Sal. 78:44). La sangre está indicando muerte más que en forma literal; la sangre es el castigo por derramar la sangre de los santos y los profetas (v. 6). Compare esta plaga con la primera plaga de Egipto (Ex. 7:17-19) en donde los peces en el río mueren y el agua se vuelve imbebible aún en los baldes de madera y las jarras de piedra. Compare esto también con la tercera trompeta en donde una tercera parte de las aguas se vuelven amargas y mucha gente murió (8:11). Uno debería suponer que la sangre indica que muchas personas murieron.
v. 5 - Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, oh Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado las cosas - Note que Dios es descrito como el que es y el que era; no es descrito como el que va a venir porque ya ha llegado el juicio final del mundo. Compare con la séptima trompeta (11:17) en donde ya venido. Aquí está el ángel encargado de las aguas; en 14:8 encontramos el ángel encargado del fuego. Algunos podrán decir que Dios fue duro en sus juicios, pero en relación con los pecados que el hombre ha cometido, no lo es.
v. 6 - Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen - La razón para el juicio se da aquí: han derramado la sangre de los santos, uno de los crímenes más atroces que el hombre puede cometer (1 Tim. 1:13). El castigo se adecua al crimen; ellos derraman sangre así que deben beber sangre. Esto es similar al código levítico de "vida por vida" (Lev. 24:17-18, ver también Gn. 9:5-6). Así como Juan usa la expresión "ebrio con la sangre de los santos" en 17:6, indicando que la prostituta había matado a los santos, así acá beber sangre significa que esta gente murió como un justo castigo por asesinar a los santos (Sal. 79, Is. 49:26). En la plaga de los egipcios todo el agua bebible fue convertida en sangre aun en los baldes de madera y las jarras de piedra (Ex. 7:19). Juan toma esto y lo usa para mostrar que los perseguidores del pueblo de Dios deben ahora beber sangre porque ellos han derramado la sangre de los santos. Los profetas son incluidos por la tradición de persecución de los profetas (Mt. 5:12, 23:37, Lc. 11:49). Los dos testigos eran profetas y fueron matados (11:7, 10) y en 18:24 dice que en Babilonia "se halló la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra". Nota: "pues lo merecen" es literalmente "pues son dignos". Contraste con el Cordero que es digno por Su sangre derramada.
v. 7 - También oí a otro, que desde el altar decía: Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos - Bajo el altar están los mártires, cuya sangre ha sido derramada (6:9). El clamor de los mártires para que su sangre derramada sea vengada es cumplido finalmente cuando Dios juzga a los habitantes de la tierra. También se cumple más tarde por la caída de Babilonia (ver 19:2).

28. 4. La cuarta copa (16:8)

(Ap. 16:8) El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego. {9} Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria.
v. 8 - El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego - Note que la esfera de influencia de los ángeles se extiende hasta el sol y no sólo hasta la tierra. No hay ninguna plaga correspondiente en Egipto, aunque la cuarta trompeta afecta al sol (el sol es oscurecido, 8:12), pero esta plaga parece escatológica. Esta es la contrapartida celestial de la bestia de la tierra que hizo que cayera fuego del cielo a plena vista de los hombres y engañando a la humanidad (13:13-14). Compare con Dt. 28:22, "Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas."
v. 9 - Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria - Fueron quemados por el gran calor del sol. Esto es en contraste con los santos que no serán quemados por el sol (7:16). Compare con Sadrac, Mesac y Abednego que no fueron quemados por el horno de fuego. Note la declaración explícita de que estas plagas están bajo el control de Dios. La acusación contra el hombre es que rehusó arrepentirse y glorificarlo a Él. El ángel ya le había dado a la humanidad una última oportunidad en 14:7 para arrepentirse antes de estas plagas. Note cómo blasfemaron el nombre de Dios; habían tomado el carácter de la bestia que está cubierta de nombres blasfemos (13:1, 13:5-6, 17:3). A pesar de esto. la humanidad todavía se rehusa a arrepentirse y glorificar a Dios. Al menos reconocieron que Dios era la causa última de estas plagas y no la causa inmediata de su propio pecado (Sweet).

28. 5. La quinta copa (16:10)

(Ap. 16:10) El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas, {11} y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.
v. 10 - El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas - El hombre prefiere las tinieblas a la luz así que esto es lo que consigue. El hombre experimenta ahora la realidad del reino de Satanás, la ausencia de todo bien. Habiendo rechazado la bondad de Dios consiguen el mal que prefieren (xxxx). El reino de Satanás es el reino de las tinieblas. Compare con la novena plaga de Egipto (Ex. 10:22) cuando la oscuridad cubrió la tierra durante tres días. Caird destaca que la oscuridad representa la desintegración política del reino de la bestia. Sweet señala que el trono de Satanás, que compartía con la bestia (13:2) estaba en Pérgamo (2:13), la capital provincial romana. Sugiere la destrucción de la administración central del imperio - algo así como el caos de la guerra civil de 68-69 d.C. (Sweet).
v. 10 - y mordían de dolor sus lenguas, {11} y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras - Los efectos de la primera plaga estaban todavía en efecto (xxxx). Por segunda vez, como en la cuarta copa, lo maldicen a Dios. Esto está nuevamente en contraste con los santos para quienes ya no habrá dolor (21:4). Compare esto con la agonía causada por las heridas de las langostas en la quinta trompeta (9:5). Si comparamos el quinto sello, la quinta trompeta y la quinta copa, encontramos aflicción. En el quinto sello la aflicción es para la iglesia; en la quinta trompeta, las langosta atormentan a los que no tienen el sello de Dios en sus frentes, y en la quinta copa vemos la agonía de las personas que tenían la marca de la bestia y adoraban a su imagen.
v. 11 -, y no se arrepintieron de sus obras - La acusación contra el hombre es que, a pesar de estas copas, todavía rehusaron arrepentirse (ver también la cuarta copa, v. 9). Como Faraón, fueron endurecidos más allá del arrepentimiento. El comentario de Pablo en Rom. 9:17-18 es instructivo: Faraón fue levantado para que Dios pudiera demostrar Su poder y para que Su nombre fuera proclamado en toda la tierra.

28. 6. La sexta copa (16:12)

(Ap. 16:12) El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente. {13} Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; {14} pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. {15} He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. {16} Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.
v. 12 - El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente - Hay un incidente famoso en la historia en la que Ciro, el rey de Persia capturó a Babilonia desviando el río Éufrates que corre por el medio de Babilonia para que su ejército entrara a la ciudad por el lecho seco del río (Barclay). Hay una profecía contra Babilonia en Jer. 50:38, "Sequedad sobre sus aguas, y se secarán; porque es tierra de ídolos, y se entontecen con imágenes". Así como el Mar Rojo y el Jordán fueron secados para que los israelitas pudieran escapar de Egipto (Jos. 2:10) y entraran a la tierra prometida, el río Éufrates es secado para hacer lugar para los reyes del Este. Algunos comentaristas ven una distinción entre los reyes del Este y los reyes de todo el mundo (v. 14). El Éufrates marca el límite entre Israel y sus enemigos (Gn. 15:18). Note la similitud entre la sexta copa y la sexta trompeta (9:14) en donde los cuatro ángeles atados junto al río Éufrates son soltados y sus tropas matan a un tercio de la humanidad.
v. 13 - Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas - Esta es la primera mención del falso profeta, que es la bestia de la tierra, porque él es el que realizó las señales milagrosas en nombre de la bestia (13:13, cf. 19:20) y engañó a los habitantes de la tierra (13:14), y es destruido en 19:20. Vemos de nuevo aquí juntos a la trinidad no santa de Satanás, la bestia y el falso profeta. La bestia y el falso profeta reúnen a los reyes de la tierra para hacer guerra contra el jinete del caballo blanco y su ejército en 19:19 y son arrojados al lago de fuego y azufre en 19:20. Satanás junta a las naciones para la batalla contra el campamento del pueblo de Dios en 20:7 y se une a la bestia y el falso profeta en el lago de fuego (20:10). Tres espíritus malos salen de las bocas de estos tres. Que salgan de la boca probablemente indica que estos son espíritus engañadores. Compare con el río de mentiras que sale de la boca del dragón (12:15) y que contrasta con la espada del Hijo del hombre (1:16, 19:15). Las ranas son animales inmundos (Lev. 11:10). Los malos espíritus salen de la boca. Note que la palabra para espíritu es pneuma en griego, que es la misma palabra que aliento. Caird señala que de la boca de la bestia salieron pretensiones blasfemas de deidad (13:6), de la boca del falso profeta salió la propaganda seductora del culto imperial (13:12-15) y de la boca del dragón salió el río de mentiras con el que trató de vencer a la iglesia (12:15).
v. 14 - pues son espíritus de demonios, que hacen señales - Las señales milagrosas son causadas por los demonios, y son realizadas por la bestia de la tierra (13:13) que es identificada aquí con el falso profeta. Son espíritus mentirosos como los que indujeron a Acab a la batalla (1 Reyes 22:21 ff.). Realizan milagros de la misma forma que lo hará cuando llegue el hombre de pecado (2 Tes. 2:9).
v. 14 - y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso - Esta es la batalla de Armagedón (v. 16) que se menciona nuevamente en 17:14, 19:19 y 20:8. Este es un ejemplo de paralelismo en Apocalipsis. Esta batalla precede la Segunda Venida que se menciona en v. 15. Para otras referencias a la última batalla, ver también Zac. 14, Joel 3 y Ez. 37, 38. Esto es también una referencia al Salmo 2:2, "se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido".
v. 15 - He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza - Esta interjección es una advertencia a la iglesia, que Cristo viene pronto (cf. la advertencia a Sardis para que se despierte en 3:3). No deberíamos sorprendernos de esta interjección porque la Segunda Venida o la última batalla ocurre también en el sexto sello y en la sexta trompeta. Estar despiertos cuando Cristo vuelva es un tema común en las Escrituras, lo que significa estar preparados espiritualmente para Su venida (Mt. 24:43, 1 Tes. 5:1, 2 Pedro 3:10, Ap. 3:2). Su Segunda Venida ocurre durante esta batalla, de ahí su mención inesperada (19:19-20, ver también Zac.14:4, 5). Esta es la tercera de las siete bendiciones en el libro. La iglesia de Sardis tenía que despertarse (3:2); a los mártires se les dio una vestidura blanca, y había algunos en Sardis que no habían manchado sus ropas (3:4). Las ropas son las vestiduras de la salvación. Aquellos que han perdido sus ropas son los que se han alejado. Aquellos que andan exponiéndose vergonzosamente son personas cuyos pecados pueden verse, es decir los laodicenses desnudos a los que se les aconseja que compren vestiduras blancas para cubrir su vergonzosa desnudez (3:17-18).
v. 16 - Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón - Esto se menciona nuevamente en 19:19 y 20:8, otro ejemplo de paralelismo en el libro. Armagedón o Har-Magedón. A Magedón se lo vincula normalmente con Megido, y Har significa montaña. Megido es un lugar de muchas batallas, pero no hay ninguna montaña allí. Esto es bastante enigmático y ha desconcertado a la mayoría de los comentaristas. El punto principal es que es el sitio de la gran batalla última. Megido es el lugar donde los enemigos de Israel son derrotados, liderados por Débora (Jueces 5:19). Armagedón es el símbolo de cada batalla en la que, cuando la necesidad es mayor y los creyentes están oprimidos, el Señor muestra repentinamente Su poder en beneficio de Su pueblo afligido y derrota al enemigo (Hendriksen). Esta última batalla se menciona aquí y en otras partes de Apocalipsis (17:14, 19:19, 20:9, cf. también 11:7 ff. 13:7).

28. 7. La séptima copa (16:17)

(Ap. 16:17) El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está. {18} Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra. {19} Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira. {20} Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados. {21} Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande.
La séptima copa sigue rápidamente a la sexta. No hay ningún interludio como lo hubo entre el sexto y el séptimo sello, y la sexta y la séptima trompeta, durante el cual la iglesia puede testificar. El tiempo del arrepentimiento ya ha pasado. Hay similitudes entre la séptima trompeta (11:15) y la séptima copa.
  1. Grandes voces en el cielo
  2. La ira de Dios ha llegado
  3. El templo de Dios es abierto
  4. Relámpagos, truenos, un terremoto, un gran granizo
v. 17 - El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está - El aire es donde Satanás y sus demonios viven (Ef. 2:2). Así como la gran voz ordena que los ángeles derramen sus copas sobre la tierra (16:1) una gran voz desde el templo dice, "Hecho está", lo que indica que con la séptima copa la ira de Dios se ha completado (15:1). Así como Jesús dijo, "Consumado es" cuando completó Su obra redentora. Lo que se ve aquí es la ira de Dios sobre la sociedad y sus estructuras; el castigo de los individuos ocurre más tarde. Contraste la destrucción aquí con 21:6, donde "Hecho está" aparece de nuevo porque el plan redentor de Dios está completado y hay un nuevo cielo, una nueva tierra y una nueva ciudad.
v. 18 - Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra - Compare esto con la apertura del templo de Dios en 11:19, "Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo." Compare también con el incensario arrojado a la tierra como preludio a las siete trompetas (8:5, "y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto"). El juicio de Dios viene de dentro del templo y del trono; viene de Dios personalmente.
v. 18 - un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra - Este es el clímax del juicio de Dios, la destrucción completa en vez de parcial, como en los sellos y en las trompetas. Compare con Dn. 12:1, Ez. 38:19-20, Zac.14:4-5, Mt. 24:21 y especialmente la similitud de este pasaje con el sexto sello de 6:12-14.
v. 19a - Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron - Ver Zac. 14:4 en donde el Monte de los Olivos es partido en dos cuando llega el Mesías. La única referencia anterior a la gran ciudad es la descripción de tres partes de 11:8 donde la gran ciudad es llamada figurativamente Sodoma y Egipto, donde también fue crucificado su Señor. Babilonia la Grande se menciona en la próxima oración (v. 19b). En 18:10 la gran ciudad es Babilonia, ciudad de poder. El lenguaje utilizado enfatiza la destrucción total de las ciudades del mundo y de su comercio, cultura, etc. (Is. 24:18-21). Todo lo que fue hecho por el hombre es destruido. Esto está en contraste con la ciudad celestial que reciben los santos y que no puede ser conmovida (Heb. 12:26). Note el lamento en tres partes de los reyes, los mercaderes y los pilotos de las naves sobre la destrucción de Babilonia en 18:9-20.
v. 19b - y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira - Babilonia la Grande es presentada aquí y castigada. La gran ciudad aparece primero en 11:8. Así como Dios se acordó de Noé durante el diluvio (Gn. 8:1), y se acordó de Abraham cuando destruyó a Sodoma y Gomorra (Gn. 19:29), y es acordó de Su pacto con Abraham cuando los israelitas estaban en esclavitud en Egipto (Ex. 2:24), se acordó a los crímenes de Babilonia (ver 18:5). Los próximos dos capítulos tratan de Babilonia con más detalle. Así como hizo que las naciones se embriagaran con el vino de su fornicación (17:2, 18:3), Dios la hace beber la copa de Su ira (ver también 14:8, Is. 51:17). Si alguno adora a la bestia también beberá el vino de la ira de Dios (14:9). Es tiempo para que Babilonia sea juzgada (Jer. 51:13, "Tú, las que moras entre muchas aguas, rica en tesoros, ha venido tu fin, la medida de tu codicia".
v. 20 - Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados - Esto enfatiza la destrucción causada por el terremoto. Compare esto con la similitud del sexto sello en 6:14, donde "todo monte y toda isla se removió de su lugar". Ver también Is. 13:13, 24:19-21. Hay también una similitud con el efecto de la presencia de Dios sobre el gran trono blanco, donde la tierra y el mar huyeron de Su presencia (20:11).
v. 21 - Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande - Lo maldicen a Dios como hicieron con la cuarta y la quinta plaga, pero esta vez no hay ninguna mención de arrepentimiento. Esta es la actitud final de la humanidad hacia Dios; el tiempo del arrepentimiento ha pasado. La plaga del granizo corresponde a la séptima plaga sobre Egipto y es el juicio de Dios (Jos. 10:11, Ez. 38:22). El granizo es enviado por Dios (ver 11:19, donde de abre el templo de Dios, el arca del testimonio es visto y salen relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo), así que la gente lo maldice a Dios por enviar el granizo. Granizo del tamaño de pelotas de golf es un fenómeno climático conocido en Norteamérica.



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