lunes, 30 de enero de 2012

EL PHOENIX Y LA PALOMA.

Es una ave solitaria
Que mismo renace y muere para rejuvenecer:
Sólo él es su pasado, sólo todo su futuro;
Es su propio niño, es su propio padre.
Es el Phoenix, el esclavo y el rey,
Esclavo del destino, rey de la soledad.
Para él la muerte está sin pavor,
El nacimiento es una costumbre.
Envejece sin gustar, perece sin pesares,
Es sin madre y sin esposa.
Es todavía nuevo desesperado de progreso,
Y el momento que duerme su tristeza es celosa.
La paloma de Anacréon,
Pasando un día a tirada de alas,
Para llevar odas nuevas
Del viejo padre de la canción,
Ve el Phoenix y lo saluda.
¿ Cómo? Sin duda al modo
Palomas de Hellénie.
Pero de su bello plumaje parece demasiado cargado;
No le responde, sueña, es sumergido
En una tristeza infinita,
- Señor, dice arrullando
La toda guapa
Colombelle:
Temo turbarle posiblemente hablándole.
Déjeme decirle solamente
Qué pase a sus pies y qué le admiro:
Del pueblo de los ociosos usted es el primero.
- Soy el primero, el último
Y el más desgraciado, dice el niño de la tumba;
Cómo querría ser una paloma torcaz simple
¡ Para quererse, paloma dulce!
Vivir único, jamás morir,
Siempre brillar, siempre sufrir,
Y arrastrar en el exilio su tristeza inmortal,
Luego, por el sol consumido,
Renacer sin haber gustado,
¿ No la muerte eterna?
Todo el Phoenix me dan lástima.
La soledad es más que una desgracia, es un crimen.

Tomado de FABULAS Y SIMBOLOS ELIPHAS LEVI