lunes, 30 de enero de 2012

EL MONTAÑÉS Y EL HOMBRE DEL VALLE.

Cuando el cielo sonriente
Entreabre las cortinas de Oriente espléndido,
Y más recién que un niño a los párpados nacidos,
Hecho sacar el sol de su lecho de rosas,
Un valle fue cubierto de niebla,
Y el habitante del valle,
Bajando su cabeza desolada,
Decía: - el cielo de nosotros desvía su mirada,
¡ A la naturaleza de luto le ponen las velas!
- No, le respondió un montañés,
De momento el cielo se enciende;
En la inmensidad del azul
Todo es radiante, todo es puro.
Al día no le ponen las velas, es la tierra que fuma.
En lugar de murmurar en tu casa
Contra la noche que cubre un rincón del campo,
Sé ágil, y ven conmigo
Ver el sol sobre la montaña.
Misántropos y perezoso,
Se arrastra siempre tierra a tierra,
Y encuentre sólo miseria,
Infamias, lodo y polvo,
Incorpórese, levante la mirada:
Este mundo, que siempre su vanidad censura,
No es el hoyo de topo donde el aburrimiento le sorprende;
Suba la montaña, ensanche su alma,
Deje de ser pequeño, el mundo será grande.

Tomado de FABULAS Y SIMBOLOS ELIPHAS LEVI