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domingo, 7 de octubre de 2012

Las brujas y el sexo

Brujos y Brujas

Si bien la verdadera brujería dista mucho de estas descripciones, pués más bien se acerca a la corriente del paganismo que a la satánica "oscura", por llamarla así, estas son algunas de las leyendas que circularon en épocas inquisoriales, en las cuales la bruja o brujo aparecían como un ser malévolo que como esclavo de Satán actuaba arrancando vidas y profiriendo diabólicoss maleficios sobre la población.

Leyendas sobre Brujos y Brujas

La brujería es completamente distinta de la magia; el mago llama al diablo y lo pone a su servicio; el brujo y, sobre todo, la bruja, son sus esclavos. Hago hincapié en el femenino de la palabra porque, según los estudiosos, hay un brujo por cada dos mil brujas y son muchas las razones que lo explican y justifican. Desde el relato bíblico del árbol del bien y del mal en el Paraíso, se identifica a la mujer con la serpiente y con la función de colaboradora de Satán en su papel de "tentador". A este recuerdo se añade toda una teoría contraria al sexo y a las actividades sexuales, de las que la mujer es protagonista y -se dice- también incitadora y provocadora. Su sexualidad es mucho más compleja y misteriosa que la del hombre, por eso la sangre menstrual, las placentas y los fetos se utilizan con frecuencia en la brujería, y es más larga. Influye, además, la marginación en una sociedad de hombres en la que se le negaba todo protagonismo y hasta el acceso a la más elemental cultura.
Es también una venganza contra la Iglesia. Mientras los concilios le niegan sistemáticamente el derecho al sacerdocio, ella se convierte en sacerdotisa de Satán y utiliza los poderes que su amo le confiere para amedrentar a los hombres. En cierto modo es la primera rebelión feminista de la historia.
El Sendero de la Brujería

Unas brujas nacen y otras se hacen, porque unas lo son por familia (de madre bruja, hija bruja), otras, por seguir ciertas tradiciones populares (la séptima hija hembra de una familia, debe ser forzosamente bruja) y otras porque ya nada tienen que perder en la vida, y allí encuentran un camino. Todas tienen unos rasgos comunes sea cual sea el lugar, la época o la clase social a la que pertenecen. Son expertas en el laboratorio, resentidas contra el mundo y todas llevan la "marca o sello del diablo", el "made in Satán" que su amo les imprime durante el período de iniciación, que les servirá para identificarse entre ellas pero también las delatará ante sus verdugos. Se trata de cicatrices, antojos o tatuajes que suelen llevar debajo de la tetilla, el hombre, y en el pubis, la mujer.

La bruja de hoy, como la de ayer, tiene dos grandes campos de actividades: el ritual, que comprende la asistencia a aquelarres y a misas negras y la realización de sacrificios; y el práctico, que consiste en la fabricación de hechizos y sortilegios, el maleficio y el mal de ojo.
Se conoce con el nombre de sabbat o aquelarre la gran asamblea de todas las fuerzas del mal en la que los servidores de Satán rinden pleitesía a su Príncipe. "Aquelarre" es la palabra vasca que significa "prado del cabrón". La reunión consta de cinco partes: la convocatoria, el homenaje al diablo, el banquete, el baile y el fin de fiesta: la sexualidad desenfrenada. Hoy ha sido sustituido por la misa negra que es una ceremonia esotérica que invierte y parodia el ritual de la misa católica: se santiguan y rezan el texto al revés, los ornamentos son negros, se consagra sangre de animal y pan negro hecho de excrementos o una hostia triangular, se utilizan orines de cabra en lugar de agua bendita, que el oficiante asperja sobre los asistentes con un hisopo negro, toda la ceremonia se realiza sobre el cuerpo desnudo de una bruja joven que hace las veces de altar y se da culto a Satán en lugar de a Dios.
El segundo gran ritual brujeril son los sacrificios cuya finalidad es la obtención de los poderes sobrenaturales que todas las brujas necesitan para perpetra sus malas acciones.
La brujería práctica es la fabricación de hechizos, sortilegios, pócimas, ungüentos, el maleficio, la ligadura y el mal de ojo. Para desarrollar su macabra tarea utilizan estos objetos: la escoba, que a la orden de "¡Adelante en nombre del diablo!", las pone en órbita, velas de pez negra, un cuchillo mágico, una botella y una jarra tripudas, una cuerda atravesada por plumas de cuervo, alfileres para pinchar las figuras de cera, un almirez para majar las hierbas y redomas, retortas, mecheros y un candelabro llamado "la mano de la Gloria" confeccionado con la mano cortada de un ahorcado. Las brujas de hoy lo tienen mucho más fácil: todos estos objetos se venden en tiendas especializadas en todas nuestras ciudades y se anuncian en las diversas revistas esotéricas.
También las brujas, como su amo y señor, son unas infatigables trabajadoras. Además de sus incómodos vuelos nocturnos, la asistencia a ceremonias agotadoras, la provocación de desastres, el rapto de niños y el cotidiano trabajo en el laboratorio, tienen una actividad sexual desmesurada, como reconoce Sor Madeleine Démadoix, bruja confesa: "Los domingos se corrompen con la cópula con demonios, los jueves se ensucian practicando la sodomía, los sábados se prostituyen con el abominable bestialismo y los demás días siguen el curso normal de la naturaleza".


“La energía que produce el éxtasis sexual, es la misma que nos lleva al éxtasis místico.”
Tal vez fue la razón por la cual las brujas fueron acusadas de prostitutas o cortesanas, el hecho de bailar desnudas en los bosques en medio de la noche bajo la luna llena, o el hecho de utilizar las vibraciones que emanan del cuerpo humano en el momento del orgasmo para lograr sus deseos, y es que la magia es eso, es el arte de utilizar nuestras energías, pensamientos, vibraciones, sueños, voluntad y creatividad en aras de un deseo.
La magia sexual es tan antigua como el hombre mismo y se define como el arte de utilizar el acto sexual para la concreción de un deseo y para la expansión de la vida anterior, y todo se debe a que el acto sexual es el  más importante en la vida del ser humano, tanto en nivel psíquico y biológico.
Actualmente la mayoría de las corrientes integran en un solo concepto la Magia Sexual y el Sexo Tántrico, pero en el caso de las brujas existe la intención premeditada de utilizar al ser humano para lograr sus metas, mientras que en el sexo tántrico se requiere amor y satisfacción mutua en busca de la realización y crecimiento personal.
La Magia Sexual se basa en concentrar la mayor cantidad de energía para proyectarla en un deseo, y en este particular las brujas llevan las de ganar, debido a que cualquier hombre expulsa energía y la bruja la puede recibir fácilmente. Es así como el arma de poder de una bruja se basaba principalmente en el sexo, o mejor dicho en el poder de su sexo.
En el caso de una bruja no se trata de convertirse en una cortesana que domine el arte de procurar la mayor cantidad de placer en un hombre común generando explosiones tras explosiones, sino consiste más bien en lograr estimular al hombre de forma que pueda acumular la mayor cantidad de energía en una sola vibración, la cual la bruja absorbe para el momento de su propia explosión, y así dirigir esas energías hacia su propio beneficio.
Para los magos resulta más complicado, primero porque la magia sexual sólo la pueden llevar a cabo con una bruja y segundo lograr la absorción se la energía femenina que mana de la bruja, y esto implica la explosión de una bruja. Sin embargo, los seres mágicos tales como magos, vampiros, elfos, etc., poseen una sexualidad exquisita e irresistible, que suele ser mortal para las mujeres y un reto para una bruja.
Aun cuando la práctica de la Magia Sexual suene egoísta en un primer momento, requiere de ciertos conocimientos por parte de la bruja o del mago que piensa practicarla, en primer lugar debe manejar muy bien la comunicación extrasensorial, para poder percibir el ritmo de las vibraciones y no dejar escapar el momento.
Segundo se relaciona con la alta sensibilidad mental que se tiene antes, durante y posteriormente al coito, pues el ser humano durante el acto sexual es especialmente vulnerable a cualquier estímulo sea positivo o negativo que le haría perder fácilmente el objetivo del acto.
En tercer lugar consiste en la capacidad de proyectar en perfecto orden y detalle el deseo en su mente hasta el punto de llevarlos a planos inconscientes o mundos astrales.
Todo esto dejando de lado los sentimientos de ego o de percepción de si mismo para lograr una conjugación de dos energías.
Sé que inicialmente suena difícil, y es que realmente lo es, por esa razón la Magia Sexual es considerada como Alta Magia, no sólo por su alcance sino porque requiere gran control del pensamiento, cuerpo y cosmos de la bruja o el mago para lograrlo.
En la edad media cuando una bruja debía llevar a cabo un magno hechizo, pedía la ayuda a otras brujas y llevaban a cabo orgías en las cuales todas conjugaban en el mismo deseo.
Le sexualidad tiene implicaciones más profundas que la simple procreación


domingo, 22 de julio de 2012

La Diosa del sexo

La diosa Afrodita fue, posiblemente, la divinidad menos respetada por los griegos. No es que no le rindieran el debido culto, pero la forma en que la veían en sus mitos no era precisamente halagueña. Para los griegos, Afrodita era el símbolo de todas las mujeres tontas y promiscuas.
Afrodita, según el mito más popular (lo cual se debe sobre todo al famoso cuadro El nacimiento de Venus, pintado por Botticelli), nació de la espuma del mar. Según una versión más amplia del mito, esa concepción milagrosa se produjo cuando el dios Cronos castró a su padre Urano y arrojó sus genitales al mar. En cualquier caso, Afrodita fue adoptada como hija por Zeus. De acuerdo con otro mito menos conocido, Afrodita era hija biológica y no meramente adoptiva de Zeus, fruto de su unión con la ninfa marina Dione.
Tras incorporarla a la familia olímpica, Zeus la casó con su hijo, el feo dios-herrero Hefesto, quien le dio grandes regalos a su padre en agradecimiento. Ella le dio tres hijos -Fobos, Deimos y Harmonía-, pero el verdadero padre de ellos era el dios de la guerra Ares, con quien Afrodita comenzó un romance muy poco después de su matrimonio. Hefesto no se enteró de la infidelidad de su esposa divina hasta que Helio se lo contó. Entonces se retiró airado a su fragua y, a golpes de martillo, forjó una red de caza de bronce, fina como una telaraña pero irrompible, que ató secretamente a los postes y los lados de su lecho matrimonial.
Luego le dijo a Afrodita que se iría de viaje a la isla de Lemnos. Ella no se ofreció a acompañar a su hermano-esposo, y apenas salió del palacio llamó a su hermano-amante Ares, con quien se puso a retozar alegremente en la cama que compartía con Hefesto. Cuando se durmieron, Hefesto -que, por supuesto, no había viajado a Lemnos- descolgó la red y se las echó encima. Los amantes quedaron así atrapados (y desnudos, lo que evidenciaba el adulterio) en la cama, y Hefesto llamó a los demás dioses del Olimpo para que fuesen testigos de la infidelidad. Las diosas decidieron quedarse en sus aposentos, por delicadeza, pero Zeus, Apolo, Hermes y Poseidón acudieron a la llamada de Hefesto.
La reacción de los dioses fue dispar. Apolo y Hermes observaron el cuerpo desnudo de su hermana con lujuria, y Apolo le preguntó jocosamente, en voz baja, a Hermes si no le gustaría estar en el lugar de Ares, pese a la red. Hermes dijo que le gustaría aunque hubieran tres redes y todas las diosas del Olimpo lo estuvieran mirando, lo cual hizo que ambos dioses rieran groseramente. Poseidón fingió estar indignado, pero en secreto también se había quedado deslumbrado -por no decir otra cosa- por la belleza de su sobrina. Pero Zeus estaba realmente indignado y disgustado por el incidente. Hefesto dijo que deseaba divorciarse de Afrodita y exigió que Zeus le devolviera los regalos, amenazando con no liberarla de la red, ni tampoco a Ares; Zeus se negó. Entonces Poseidón ofreció una solución: Ares pagaría los regalos de Hefesto. Cuando Hefesto puso en duda que el amante de su esposa cumpliera su promesa, Poseidón se ofreció como garante. Así, Hefesto accedió a liberar a Ares y Afrodita. Hay que decir que Ares no pagó los regalos, pero Hefesto tampoco se los exigió, pues seguía locamente enamorado de Afrodita y terminó por no divorciarse de ella.
Afrodita continuó engañando a su marido con mortales bellos y con otros dioses. Se acostó con Hermes (con quien, como dije antes, tuvo a Hermafrodito), con Poseidón, con Dionisio (con quien tuvo a Príapo) y, según ciertas versiones, con el propio Zeus (con quien habría concebido a Eros). También se acostó con Anquises, rey de los dárdanos, con quien tuvo a Eneas, que habría sido antepasado de Julio César. 

sábado, 21 de julio de 2012

Lo malo de las cugars

LAS COUGARS: ¿POR QUÉ ELLAS LOS BUSCAN MENORES?
En los últimos tiempos, las parejas en las que sus integrantes están separados por diez años o más, siendo ella la mayor, se han multiplicado.  También ha crecido el número de mujeres, de más de 40 años, solteras, viudas y divorciadas, que han optado por vivir la vida de una forma más abierta y espontánea, con una agenda social muy movida y sin prejuicios a la hora de relacionarse con hombres más jóvenes. Es este tipo de mujer la que dio origen al término “cougar”, que en inglés significa puma y que en contexto no es otra cosa que lo que por mucho tiempo hemos conocido como “robacunas”.  

Las cougars
Esta figura no es reciente.  En 1930, la escritora Agatha Christie se casó con un hombre de 25 años cuando ella tenía 40, simplemente hoy en día los casos son más visibles.  Y más numerosos.  Las cougars casi siempre son mujeres mayores de 40 años, independientes, seguras de sí mismas y con una situación económica estable. La mayoría tiene un matrimonio pasado e hijos adultos o llegando a la adultez. También hay algunas viudas y otras pocas solteras.  Y lo que las caracteriza a todas es que están en busca de un hombre de entre 20 y 30 años para entablar una amistad, dejando las puertas abiertas para lo que venga después.  En muchos casos son mujeres  que no temen tomar opciones diferentes a lo establecido en la sociedad, con la seguridad de que se merecen tener la relación que desean, sin importar si es de tipo emocional, erótica o sexual.  Especialmente en los Estados Unidos ya se habla del “fenómeno cougar”, debido a la gran cantidad de mujeres que están involucradas sentimentalmente con jóvenes, muchas de ellas en busca únicamente de placer y diversión.  Una encuesta realizada recientemente por AARP (American Association of Retired Persons), una organización estadounidense que atiende las necesidades e intereses de las personas de más de 50 años, reveló que un tercio de las mujeres mayores de 40 tiene por pareja a un hombre más joven que ella.  

En nuestro medio, poco a poco, también empiezan a verse estos casos, aunque en menor medida porque estamos en una sociedad aún inmadura. Si bien no hay cifras al respecto, cada vez más mujeres deciden arriesgarse a este tipo de relaciones o a mostrarlas abiertamente.    

¿Por qué una mujer madura da este paso? ¿Tiene que ver con querer sentirse joven? “La mujer, especialmente  después de los 35 años, quiere demostrar lo que puede hacer con su vida y su cuerpo y, si se encuentra sola, muchas veces se siente atraída por jóvenes que ella piensa que la van a hacer vivir experiencias que no puede tener con personas de su edad o levemente mayores que ella.  También se dan casos de mujeres inmaduras, que encuentran su pareja en personas cronológicamente menores”, dice la sicóloga clínica guayaquileña Miriam Mora.  Para la especialista, estas mujeres se aventuran en estas relaciones en busca de “seguridad, compañía, muchas veces diversión o para estar a tono con la moda de las artistas y actrices famosas que se pasean con hombres mucho más jóvenes que ellas”. 
 
Maduras, pero más jóvenes que nunca
El fenómeno cougar se ha vuelto tan fuerte que en los Estados Unidos las mujeres ya se han organizado: hay cruceros temáticos, se elige a la “Miss Cougar” y hay una convención anual en la que sus representantes se reúnen para conocer a decenas de “cubs” o “cachorros” que llegan hasta allí en busca de diversión.  Además, ya existen websites como gocougar.com, thecougarconnection.com, socougar.com y otros en los que se ofrecen servicios de citas on line para ellas y sus jóvenes conquistas.  Pero, ¿por qué se han popularizado estas relaciones? El portal español  Mujerhoy.com  en su artículo La rebelión de las cougars, menciona la opinión de Sandra L. Caron, profesora de sexualidad de la Universidad de Maine, Estados Unidos, quien señala que ellas buscan una dosis extra de vitalidad y ellos, la madurez y la confianza de una mujer mayor, lo que se apoya en los datos proporcionados por la página web dateamour.com, en los que se señala que el 70% de los hombres que utilizan los servicios de citas por internet prefiere iniciar una relación con una mujer de más edad que ellos.   

Existe también la vieja teoría, popularizada por el sicólogo Alfred Kinsey, de que las mujeres alcanzan su plenitud sexual a una edad más tardía y, por otro lado, la sociedad las alienta a tenerlo todo, incluso el control en el terreno sexual. Además, es innegable que la influencia de los medios de comunicación, al divulgar la vida de las celebridades inmersas en este tipo de relaciones, tiene mucho que ver con que ellas dejen a un lado los prejuicios. No olvidemos al popular personaje de Sex and the City, Samantha Jones y sus aventuras sexuales que incluyeron hombres menores.  En la vida real, la actriz Kim Catrall se enamoró de su chef personal 23 años menor que ella, estuvieron juntos por 5 años y terminaron cuando reconocieron que ambos pasaban por etapas distintas. 
  
Habla una cougar 
Silvia es una arquitecta guayaquileña próxima a cumplir 50 años.  Desde hace dos tiene una relación estable con un joven de 26, a quien conoció durante un curso de actualización profesional. Se divorció hace más de una década, después de estar casada por 17 años.  “Nunca estuvo entre mis planes volver a enamorarme.  Después de la separación, me dediqué a mis hijos y a ejercer mi carrera…Cuando me di cuenta de que nuestra afinidad iba más allá de lo que hacíamos, me dio miedo y mi primera reacción fue no contestar ninguna llamada, mensaje o mail de él.  No me parecía correcto…Un día nos encontramos y él me pidió una oportunidad.  Después de pensarlo mucho lo hablé con mis hijos (de 28 y 25 años).  No lo tomaron bien y dudaban de lo que él realmente quería.  Yo no tenía el valor para tomar una decisión. Mi hijo lo buscó y habló con él seriamente y eso lo tranquilizó un poco.  Y mi yerno abogó por mí con mi hija…Aunque no les parecía lo mejor, me dijeron que si yo quería iniciar una relación con él no se iban a oponer…No ha sido fácil, por su familia y por ciertos amigos que han hecho comentarios desagradables.  También hay cosas generacionales que a veces molestan...Pero tratamos de adaptarnos… No sé qué futuro tenga esta relación.  Estoy consciente de que un día, él puede fijarse en alguien más joven y querer tener hijos, aunque ahora diga que no.  Lo quiero, es un gran hombre, más maduro que muchos de mi edad.  Estoy enamorada, pero solo Dios sabe qué pasará mañana”.  A Silvia le parece gracioso el término cougar.  “Hay de todo.  Hay mujeres, incluso más jóvenes que yo, que sí salen de cacería.  Yo no soy así, nunca lo he sido”.  

¿Relaciones exitosas?
“Depende de lo que signifique ‘exitoso’ para una mujer, de repente lo que ella quiere solo es un momento, una relación a medias…”, dice la sicóloga Miriam Mora al cuestionarle sobre el futuro de una relación cougar. Además, una mujer involucrada en una de estas relaciones debe estar consciente de que generalmente no es algo bien visto.  Las que son madres “deben saber lo que hacen y así mismo saber qué explicación dar a sus hijos, pues cada caso es diferente”.  ¿Tienen futuro estas relaciones con el paso del tiempo y las diferencias por la brecha generacional? “Depende del tipo de relación, las motivaciones, los valores de cada persona implicada en estas condiciones, creo que no hay una regla que predetermine la seguridad de una relación no adecuada a la edad de la pareja… Los seres humanos eligen lo que ellos deciden para sus vidas, aquí incluyen toda su formación, educación, necesidad, valores, ética, etc.  No se puede tildar de antemano si es bueno o es malo, pues depende de lo que la mujer quiere de su vida, la calidad de sus elecciones y lo que ella considere que sea su felicidad.  Después de divorciarse de Donald Trump, a la famosa Ivana Trump (hoy de 63 años y casada con un hombre 23 años menor) le preguntaron  si era una robacunas por haber empezado a salir con jovencitos, ella no dudó en responder: “Prefiero ser niñera, que enfermera”.  Y parece que esta es la filosofía de muchas cougars de hoy.  Mujeres que no representan una moda sino un hecho social.  Mujeres que están aquí  y han llegado para quedarse.  
 

Cougars VIP 
Demi Moore, de 49 años, fue durante mucho tiempo la reina de este grupo al estar casada con  su ahora ex, Ashton Kutcher, de 33.  Sin embargo, hay una estrella que no se queda atrás en el tema del “asaltacunismo”: Madonna.  La reina del pop, de 53 años, mantiene una relación de casi un año con el bailarín Brahim Zaibat, de 24 años.  Antes estuvo con el modelo brasileño Jesús Luz, cuando ella tenía 50 y él, 22.  Incluso, Madonna era 8 años mayor que la mamá de su novio. Actualmente, Jennifer Lopez, de 42, ha perdido la cabeza por el bailarín Casper Smart, de 24 años.  Mariah Carey, de 41, está casada con Nick Cannon, de 30; Shakira, de 35, se mudó a Barcelona para estar cerca de su novio Gerard Piqué, de 25; mientras que Eva Longoria, de 36, está enamorada del hermano menor de Penélope Cruz, Eduardo, de 26.  Las cougars famosas de más edad son Joan Collins, de 78, casada desde hace 9 con un hombre de 46; y la Duquesa de Alba, de 85, a quien no le importaron los 25 años que la separan de su actual esposo, Alfonso Diez. 

Shakira, de 35 años, se mudó a Barcelona para estar cerca de su novio Gerard Piqué, de 25.  

Qué dicen ellos...  
En este tema hay dos puntos de vista masculinos.  Por un lado están los “cubs”, aquellos jóvenes que se involucran con mujeres mayores, ya sea por aprender y experimentar, así como también por lograr cierto estatus entres sus amigos, tener seguridad económica y suplir carencias afectivas maternas. .  Por otro lado, están los hombres maduros que ven con cierta ansiedad cómo las mujeres contemporáneas a ellos están prefiriendo a los más jóvenes para relacionarse y descartándolos como posibles parejas en la madurez. 

Madonna, la reina del pop, de 53 años, mantiene una relación de casi un año con el bailarín Brahim Zaibat, de 24.   

¿Cuando nacieron las cougars?  
Las primeras menciones del término cougar aparecen en el libro Cougar: A guide for older women dating younger men (Cougar: una guía para mujeres mayores que salen con hombres menores), escrito en el 2001 por Valerie Gibson, una periodista norteamericana casada cinco veces, quien afirma que su mejor matrimonio fue con un hombre 15 años más joven que ella.   También en el 2001, un artículo publicado en el diario canadiense Globe and Mail de Toronto relataba la actividad de un sitio web llamado Cougardate.com, que fue creado en 1999 para que mujeres de más de 35 años hicieran contacto con jóvenes para una cita.   Aunque el término hace alusión al puma, su agresividad sexual y el salir de caza, hoy en día ha perdido su carácter peyorativo.

lunes, 25 de junio de 2012

Los angeles caidos y el sexo

Si Dios ha elegido mantenerse al margen del sexo, es natural que su oponente, Satán, haya seguido el camino inverso.


La sexualidad es una parte esencial de la demonología, y no sólo de la demonología cristiana. Los asirios, semitas, sumerios, babilonios y griegos, por ejemplo, creían en demonios masculinos, femeninos y hermafroditas, en consecuencia, creían en una sexualidad demoníaca, ya que la diversidad de sexos es impensable si ésta no tuviese una función práctica.


John Milton asegura en El Paraíso Perdido (Lost Paradise) que los demonios no poseen sexo, sino que asumen las características de los dos sexos predominantes (a veces al mismo tiempo) en función de su propia personalidad. Nicolás Remy, autor de Daemonolatriae libris tres, jura que los demonios son incapaces de amar, pero perfectamente capaces de tener sexo, y que incluso viven en perpetuo estado de lujuria; ya que para ellos el sexo no tiene ningún vínculo con el amor y la ternura, por el contrario, sólo sirve como ejercicio para someter y humillar a sus seguidores.


Por otro lado, Thomas de Aquino, Plutarco, y otros, sostienen que los demonios son incapaces de sentir lujuria o deseo, pero no niegan su sexualidad, cuyo fin último sería provocar dolor en sus adeptos.

El Malleus Maleficarum, por su parte, señala que nos demonios no aman a sus brujas, y que sus relaciones sexuales tienen la función de sellar un compromiso infernal que las mancilla a los ojos del Señor, haciéndoles imposible acceder a las delicias celestiales, al parecer, ajenas a las tertulias de la carne. William de Auvergne, contrario a las opiniones del Malleus Maleficarum, confiesa que los demonios sienten una particular debilidad por las mujeres de cabello largo y senos ampulosos.

Evolucionista a pesar suyo, Plutarco declara que los demonios no sienten deseo sexual ya que no necesitan procrear, y que su aparente lascivia oculta algo muy sencillo: exaltar las pasiones bajas del hombre. Boguet, en la misma sintonía, vocifera que los demonios no sienten voluptuosidad ni atracción sexual, ya que son incapaces de dejar descendencia; e incluso va más lejos, y razona que los demonios carecen de órganos sexuales, engañando a sus víctimas con diversas acrobacias dactilares.

Pierre de Rostegny, turbado, acusa a Satán, el gran adversario, de deleitarse en el sexo con mujeres casadas, agregando el adulterio al pecado de encamarse con el maligno. Además, continúa, Satán jamás mantiene relaciones por vía natural, sino que prefiere saciar sus instintos por otros accesos, acaso menos accesibles para el esponsal cristiano.


Los ejemplos de demonios manteniendo relaciones con mujeres son innumerables. Asmodeo, por ejemplo, se sentía tan atraído por Sarah que asesinó a sus siete maridos consecutivamente, impidiéndoles sellar el vínculo matrimonial en la noche de bodas. Por suerte, el ángel Rafael intercedió antes de que mate al octavo, Tobías, acto que sería precedido por el rapto de la pobre Sarah. En La vida de San Bernardo (The Life of Saint Bernard), escrito en el siglo XI, se nos relata el adulterio repetitivo de una mujer casada con un demonio, con el cual vivió experiencias inolvidables. Gregorio de Nyssa sube la apuesta, y menciona que los demonios pueden tener hijos con mujeres mortales, solo que con un número bastante reducido, y que esta baja tasa de embarazos los obliga a una lascivia descomunal.


Los Aquelarres y Sabats eran el escenario ideal para el sexo menos ortodoxo, que a menudo era atribuido al diablo bajo numerosas formas, ya sea como gato, toro, perro, e incluso carnero. Abundan las declaraciones de brujas y hechiceros que afirmaban haber mantenido relaciones con el diablo en sus reuniones, pero recordemos que aquí el demonio no era una aparición real y concreta, sino que se manifestaba en el jefe regional, es decir, en un tipo que se disfrazaba del demonio. Recordemos que así como un sacerdote es Dios durante la eucaristía, el jefe regional era Satán durante el desenfreno del sabat.


Nicolás Remy menciona que algunos demonios de alta alcurnia pueden forzar a las mujeres, aun cuando estas porten símbolos religiosos. En 1587, Catherine Latonia denunció haber sido violada por el demonio, evitando así brindar el nombre del verdadero criminal. Sylvester Prieras, afiebrado, coincide con Remy, y asegura que el demonio no sólo es capaz de violar mujeres, sino también a monjas, las cuales, según el análisis de este sabio, pertenecen a un género desconocido.

Martín Lutero, por su lado, menciona la posibilidad de que el demonio deje embarazadas a algunas mujeres, pero que el fruto ilegítimo de esa relación no vivirá mucho y será de caracter más bien salvaje, como el caso de Atila, cuyo padre era, según la leyenda, el mismísimo demonio.


Dejando a los sabios de lado, la sexualidad de los demonios implica el desnudo de nuestro lado salvaje, la aceptación de los instintos más elementales y su posterior concreción en el plano real. La liberación de los sentidos, de la sensualidad en estado puro, no es un paisaje agradable de ver, por el contrario, requiere una fuerte presencia de espíritu, ya que cualquier atisbo de las tertulias del maligno deja una marca indeleble, además de la insensata necesidad de experimentar en carne propia los tormentos, a menudo gozosos, que se intuyen en el gemido extático de las brujas. 
 
 

lunes, 18 de junio de 2012

Paranormal sexual encuentros

Algunos cazafantasmas e investigadores del mundo fantasmal tienden a meter este tema “debajo de la alfombra”; ya sea porque no les ha ocurrido todavía, o porque las pocas o muchas veces que han lidiado con casos parecidos, por un motivo u otro, han quedado demasiado avergonzados para hablar del tema, sin embargo, el fenómeno, muy por encima de su rareza y del hecho que el obvio morbo referente al tema en la cultura popular, la posibilidad de contactos sexuales deseados o no entre seres fantasmales y personas vivas es una realidad real, palpable para muchos –principalmente víctimas inocentes-, y tema de algunos de los estudios más apasionantes y obviamente, controversiales del mundo paranormal.

Muchos creen obviamente –y no soy quién para juzgarlos-, que todo esto es el absurdo paranormal en el más alto grado,… pero los antecedentes de los reportes acerca de encuentros sexuales entre entidades del mundo espiritual y personas vivas llegan en muchos casos a ser tan frecuentes y tan antiguos que una ligera revisión permite descartar la imagen creada en la mente del común de la gente al respecto, tal como fue presentada, de manera picaresca y cómica en la recordada primera entrega de la película “Cazafantastmas”: para la gran mayoría de la gente, la actividad sexual paranormal (como prefieren llamarla los investigadores), suele ser cualquier cosa, menos tema de risa en casi todos sus casos.

Antecedentes
La posibilidad de encuentros íntimos entre seres encarnados y desencarnados ha estado presente desde el inicio de la historia humana, principalmente en mitos y leyendas que han creado el corpus de creencias de muchas religiones y cultos antiguos y repartidos en todo el globo, por lo que no me extenderé en esto, debido a que en todas las culturas, ha sido aceptada la posibilidad de contacto amorosos entre los vivos y los fallecidos y rebuscar en busca de registros de encuentros íntimos no es muy difícil para un lector acucioso; más bien reseñaré los casos que más han atraído a través de la historia a investigadores parapsicológicos y psiquiatras: en la Baja y Alta Edad Media empezaron a registrarse minuciosamente los reportes acerca de encuentros sexuales y abusos perpetrados por entidades del mundo espiritual: los famosos “íncubos” o “súbucos”, los cuales aún son analizados por la psicología moderna. Ya entrado el siglo XIX y con la expansión del espiritismo a nivel mundial, empezaron las investigaciones serias con respecto a las agresiones sexuales por parte de entidades y espíritus del denominado “bajo Astral”.

Pero no fue sino hasta 1974, cuando los parapsicólogos de del Laboratorio de Parapsicología de la Universidad de California se toparon con el caso de Carla Moran (Doris D), uno de los primeros casos documentados y analizados de actividad sexual paranormales (y vale destacarlo, uno de los casos más extremos y agresivos); el ya famoso caso de “El Ente” y el cual nunca pudo explicarse satisfactoriamente. A partir de entonces, son pocos los parapsicólogos que nieguen la posibilidad de no sea posible encuentros sexuales de algún tipo con un ente desencarnado, pero aún así, es un tema aún un tanto vetado.

Hay muchos fantasmas que aún vagan buscando amor en este mundo,.. y también hay los que buscan un contacto más íntimo y a veces carnal, por lo que asumiendo que un fantasma o alma en pena está “atrapada” en nuestro mundo por causas y bajas pasiones terrenales en muchos casos, ya no se descarta que existan fantasmas que quieren tener encuentros sexuales con los vivos. La experiencia de un real contacto sexual paranormal –para los que lo han experimentado-, es tan vívida que realmente puede convertir a cualquier persona en creyente convencido, ya en el caso del investigador paranormal como en cualquier otra persona.

¿Dónde y cómo puede ocurrir?
Por supuesto, hay muchos lugares embrujados en el mundo donde uno puede ir “a la caza” de experiencia real de la actividad sexual paranormal. Hay y se han investigado reportes de lugares tales como hoteles, restaurantes, cementerios, espacios públicos en todo el mundo en el que los encuentros sexuales con fantasmas son más que comunes y se dan cada día. En bien sabido embrujada ciudades como Gettysburg, San Francisco, Nueva Orleans, Sacramento, Portland y la mayor parte de Oregon, París, Roma y Tokio Charlotte, Carolina del Norte para nombrar solo algunos. La historia más frecuente y común es las referentes a las “entidades molestosas”: la típica y archiconocida palmada grosera por parte del fantasma que frecuenta desde décadas un bar o restaurante embrujado. De este tipo de historias, hay casi una por cada ciudad o pueblo del mundo.

Igualmente, son muy frecuentes las entidades fantasmales que se manifiestan como una suerte de más agresivos abusadores invisibles: los fantasmas que realizan el “frottage” (frotarse), con sus ocasionales víctimas: roces que pueden la nítida sensación de contacto de casi todas las partes del “cuerpo” (del fantasma se entiende), incluyendo las nalgas, los pechos, abdomen, muslos, pies, manos, piernas y órganos sexuales “astrales”, sin penetración. Toda una agresión por parte de un pervertido fantasmal. Si una experiencia así puede ser muy desagradable, ¡imagínese si descubre que lo ha perpretado contra usted un ser que no es de este mundo!; tanto en este caso como en el anterior, sucede más frecuentemente a mujeres, pero no es una regla general.

A menudo, algunos espectros invisibles utilizan el frottage como una etapa temprana de la intimidad sexual, y antes de atreverse a un contacto más explícito, o como un sustituto de la relación sexual pero para mantener un mayor grado de control sobre la persona que están embrujados, por lo que uno debe de tener cuidado al sufrir este tipo de agresión fantasmal y no tomarla a la ligera.

La frontera que pocos traspasan: sexo con un fantasma
Hoy, muchos cazadores de fantasmas y investigadores de fenómenos paranormales son conscientes de lo que paso a reseñar pero deciden no hacerlo público por muchas razones: muchos “cazafantasmas” e Investigadores paranormales están saliendo en busca de fantasmas,…con el propósito real y directo de tener y propiciar encuentros sexuales reales con ellos:

“Comencé mis experimentos, desafiando al fantasma a atacarme -nos cuenta una investigadora norteamericana-, ”en el momento del inicio de mi investigación, se conocía muy poco acerca de este tipo de fantasmas. La estimulación de un fantasma real en mis pezones fue el primer encuentro sexual real que tuve con una entidad invisible. Yo estaba muy sorprendida, se asustó: esto me pasó en un lugar público en 1967. Realmente pensé que estaba volviendo loca, pero sé que realmente le pasó a mi”.

“Sin embargo a partir de hoy y para mi, la única manera de documentar una situación como la de un encuentro sexual con un fantasma real es que le suceda a usted personalmente. De lo contrario, no tienen ninguna prueba, salvo para tomar la palabra de la persona que le dice que pasó con ellos”.

Para un investigador neófito o un simple curioso, entrarle a este jueguito es un asunto que es preferible evitar: una entidad invisible puede penetrar fácilmente a través de las bragas, sostenes, pantimedias, medias, o medias y la ropa sin ningún problema,...

“Durante los años que he estado en contacto cercano con muchos que han experimentado este tipo de comportamiento sexual con fantasmas reales, y recientemente he estado en contacto con muchos grupos –de investigadores-, que sus miembros lo han sufrido en varias ocasiones –nos relata Greg Ashford, investigador paranormal-, muchos no saben cómo detener esas actividades: yo les digo a ellos que busquen un exorcista”

“La fascinación por el contacto sexual con fantasmas reales es lo que más preocupa a muchos en la comunidad paranormal en la actualidad: hay varios grupos en mi opinión de que están caminando en terreno peligroso. Hay “cazafantasmas” incautos que piensan que lo que se ve en la televisión es todo lo que te puede pasar y que para todo eso hay un documento o una solución, pero cuando un fantasma los lleva sin que ellos lo deseen, al nivel de placer sexual y del dolor, ¿qué harán entonces?,… en mi opinión hay cazadores de fantasmas demasiado novatos que pueden estar ya permanentemente dañados o mentalmente marcados de por vida. y a menos que tomen conciencia de los peligros de lo que un fantasma depredador sexual les pueden y les van a hacer”.

Greg Ashford es un investigador paranormal que ha estado investigando los fantasmas reales y la actividad de los mismos como perseguidores sexuales, en todo Estados Unidos desde 1976. Sus estudios profundos le han conseguido a él muchas asombrosas revelaciones sobre el mundo de los fantasmas y de otras entidades que realmente nos agreden de golpe en la noche.

La agresión sexual paranormal
Este tipo de casos, no infrecuente es, de los más brutales y traumáticos y como hemos podido ver, puede ser provocado por la víctima o no, y provocarlo me parece algo menos que estúpido;

“Súbitamente, a través de mi ropa que me sentí algo en mi región genital, y dos manos me tomaron fuerte, sin soltar mis hombros, empujándome a la cama a la fuerza. Luego se movió. Yo estaba en el pánico así que empecé a gritar pero pesado una mano invisible y muy sólida me cubría la boca. Entonces me di cuenta de que la presión de lo que sentí como un hombre grande que estaba encima de mí y su presión sobre mis piernas cerradas. Todo se interrumpió a los 20 minutos, al sentir el colapso pesado de ese cuerpo encima de mí. Y luego de pronto ya no estaba. Y yo estaba temblando y temblando por este contacto sexual fantasmal: me violaron, en esencia, por una fuerza invisible, muy real, malvada, fuerte”-, nos relata una víctima involuntaria de identidad en reserva.

Las experiencias de actividad sexual paranormal son en fin un tema delicado, aterrador en casi todos los casos, y algo para tomar en serio,.. y esto aún si a alguien le parece interesante, como fetiche personal, vivir tal tipo de experiencia. 

lunes, 28 de mayo de 2012

Sexo y vampiros

Sexo y vampiros puede ser tomada como una frase redundante, ya que el imaginario popular asocia inevitablemente el sexo con el vampirismo.
En otros artículos intentamos, con dudoso éxito, enfocarnos en los símbolos clásicos detrás de la figura del vampiro, tales como el mito de la vagina dentada, la sexualidad desmedida de Lilith, súcubos, íncubos, y demás vampiros sexuales. Hoy nos algunas leyendas clásicas, las cuales, afortunadamente, se han conservado de la contaminación estética sugerida por Hollywood.
Los vampiros, como cualquier otra manifestación de la no-muerte dentro de las leyendas populares, son seres con una intensa voracidad sexual; la cual no siempre se manifesta mediante la búsqueda de la saciedad erótica. Es decir, casi todas las actividades asociadas a los vampiros poseen un simbolismo fuertemente sexual, rasgo que les ha permitido sobrevivir en las leyendas urbanas, dejando detrás una hueste incontable de seres míticos olvidados.
Colmillos.
Curiosamente, los celebérrimos colmillos que todos imaginamos cuando pensamos en vampiros, son de invención tardía, y puramente literaria. Estéticamente, son parte inseparable de la iconografía vampírica, pero pensando en términos más funcionales, los colmillos afilados son absolutamente inadecuados para la función que se les atribuye.
La primera aparición de los colmillos asociados a la figura del vampiro proviene de la novela por entregas de 1845: Varney, el Vampiro; o el festín de sangre (Varney the Vampire, or the feast of blood), de Thomas Peckett Prest. Antes de aquella intrusión estética, los mitos populares aseguraban que los vampiros tenían dos métodos de alimentación, ambos asociados al sexo, pero en las antípodas de la seducción.
Seducción.
El vampiro literario seduce, somete, y luego se alimenta. El orden es más o menos el mismo en toda la literatura vampírica; y allí reside la fórmula de su éxito. El vampiro masculino somete de tal modo a sus víctimas, que casi siempre da la impresión de que son ellas las que se entregan felizmente. Nunca hay violencia, ni asaltos en contra de la voluntad, sino una especie de danza de seducción que concluye con una entrega total. Aquí encontramos el primer símbolo sexual en la cultura vampírica: el sometimiento.
El abandono absoluto de la mujer ante los embates persuasivos del vampiro debe verse como una máscara del sexo. Entregar la propia vida es una especie de sublimación del acto sexual, especialmente dentro de esa inabarcable abstracción que es la mente femenina. Nos explicamos:
La cuestión es sencilla y efectiva dentro del simbolismo, pero pueril y abstrusa cuando tratamos de conceptualizarla; en todo caso, el símbolo puede reducirse a la siguiente fórmula: en el acto sexual, es la mujer la que se abandona, no hablamos aquí de sometimiento, sino de abandono, de confianza. La mujer que se entrega sexualmente está otorgando un don, permite al hombre acceder a las delicias de su cuerpo sin ofrecer resistencia, siempre y cuando el hombre haya cumplido ciertos pasos relacionados al cortejo, el cual es, en el hombre, un sinónimo de “conquista”, y para la mujer de “descubrimiento”. El hombre busca conquistar, busca someter, doblegar las resistencias femeninas. El vampiro, como espejo del hombre, actúa de la misma manera: se alimenta de la víctima sólo cuando ésta yace subyugada ante él. Nunca antes.
Nada de Seducción.
Pero los tradiciones de vampiros son menos fáciles de reducir a simples analogías. Los vampiros del mito son sanguinarios, insaciables, monstruosos, y para nada seductores.
El sexo sigue siendo un móvil central de la leyenda, pero sus símbolos son menos comparables con nuestro comportamiento durante el cortejo. Veamos porqué:
En primer lugar, los vampiros poseían dos herramientas con las cuales se alimentaban: la principal era una especie de aguijón situado debajo de la lengua, o, en algunas variantes, parte integral de la lengua. En segundo lugar, los vampiros poseían dos pequeños y agudos incisivos, unidos en la parte frontal de la boca, y cuya función consistía en penetrar la piel de la víctima en una superficie abarcable para la succión. Al contrario de los colmillos literarios, los incisivos de la leyenda permitían al vampiro, teóricamente, abarcar con la boca la superficie lacerada, facilitando no sólo la succión, sino la reapertura de las heridas sin apartar los labios de la fuente de alimentación.
¿Pero porqué son necesarias dos herramientas, cuando con una basta? La respuesta es sencilla: los mitos son complejos, y es en esa complicación donde reside parte de su belleza.
El aguijón debajo de la lengua tenía dos funciones; desgarrar la piel y el músculo de la víctima, ya que los vampiros de la tradición no sólo se sacian con sangre, sino con carne, huesos, y hasta con cabello. El aspecto sexual del aguijón reside en la zona en la que éste era utilizado. Los vampiros masculinos gustaban de las piernas femeninas, especialmente de la zona interna de los muslos. Es preciso aclarar que nunca se habla de penetración en este tipo de relatos populares, aunque es evidente cuál es el mensaje que intentaban transmitir: la imágen de un ser grotesco salido de la tumba, aferrado a un delicado cuerpo femenino, desgarrando una zona cercana a los genitales con un aguijón, es bastante más efectivo en términos literarios que hablar directamente de penetración.
De las curiosidades del Sexo.
El enemigo más conocido de los vampiros es, indudablemente, el ajo. Curiosamente, la tradición del uso de ajo en contra de los vampiros tiene un carácter intensamente sexual. Volvemos a explicarnos (o a intentarlo):
Las primeras menciones al ajo como remedio anti-vampiros datan de la edad media. Se colocaban en puertas y ventanas, es decir, en aquellos lugares por los cuales se espera una intrusión en el hogar. Ahora bien, el ajo no podía ser colocado arbitrariamente: la tarea era ejercida por la mujer fértil más anciana del hogar (la cual, generalmente, no superaba los 35 años) durante el período de menstruación.
Hoy sabemos que cuando varias mujeres fértiles conviven en el mismo hogar, sus ciclos menstruales tienden a unificarse, es decir, con el tiempo, comienzan a sincronizar sus períodos; razón por la cual, hoy podemos entender que la utilización del ajo tenía como finalidad aplacar el aroma femenino, el cual; según una doble lectura del mito, actuaba como una especie de afrodisíaco irresistible para los vampiros, o para aquellos pícaros que se hacían pasar por vampiros.
Ya hemos tocado, en nuestro olvidable Especies de Vampiros, muchos de los símbolos sexuales asociados al vampirismo, por lo que preferimos no caer una redundancia descarada. Sólo daremos algunas referencias curiosas de ese vasto e inestimable corpus llamado La Rama Dorada (The golden bough):
Cierto vampiro de Bavaria posee, como muchos de nosotros, la saludable tradición de masturbarse. Ahora bien, esto no se traduce en un problema, aún cuando la solitaria actividad se llevase a cabo dentro de un ataúd, el problema consiste en que este vampiro se provoca una erección sólo para pasar a devorar su propio miembro, hábito que no recomendamos al lector curioso.
En ciertas zonas de Valaquia, se adoptaba un curioso método para ahuyentar a un vampiro lujurioso, aunque su ejecución sólo podía realizarla una mujer, como ya veremos. Al parecer, las damas de aquellos rústicos parajes, eran educadas en el uso de sus propias vaginas como método repelente. Según afirma Frazer, los vampiros de Valaquia huyen espantados ante la visión del sexo femenino, e incluso, el compilador agrega que cuanto más velluda sea la mujer, existen mayores posibilidades de ahuyentar a la pérfida bestia.
Situación diferente se daba en la Galia Sisalpina, en dónde los vampiros temían la visión de las dotes viriles de los mancebos; aunque suponemos que el rumor nace de la soberbia de los propios mancebos de aquella zona.
Los vampiros son y serán símbolos del sexo, cada época los ha investido de distintos matices, pero detrás de esa vestimenta se esconde un sólo ícono, un espejo en el cual podemos, en ocasiones, reflejarnos.