En
las aguas del Mar Negro, el Mediterráneo, el Báltico y en general en todos los
mares del
mundo,
habita una rama singular del clan, los Gangrel Marinos o Gangrel Aquarii (según
una
clasificación
de los Tremere), que adquieren rasgos de bestias marinas: escamas, tentáculos,
picos
de
octópodos, aletas e incluso características de las profundidades abisales.
Están perfectamente
adaptados
para la vida bajo el agua, rehuyendo la sociedad mortal y vampírica, incluyendo
a sus
compañeros
de clan.
Realmente
no son una verdadera línea de sangre, ya que algunos Gangrel Marinos
descienden
de Gangrel terrestres, y algunos de éstos a su vez proceden de Gangrel Marinos,
aunque
ambos
casos no son muy frecuentes. Los eruditos entre los Vástagos creen que la
predisposición a
adaptarse
al hábitat marino procede de algún mecanismo psicológico, y en verdad la
mayoría de los
Gangrel
Marinos en sus vidas mortales estaban en mayor o menor parte relacionados con
el mar y
entre
sus filas se encuentran pescadores, marineros, balleneros, etc.
Entre
los Gangrel Marinos se encuentran algunos individuos particularmente antiguos,
y son
ferozmente
territoriales. Carecen prácticamente de enemigos en su entorno, salvo una raza
de
tiburones
cambiantes conocida como Rokea. Algunos de estos Gangrel incluso han colonizado
mares
interiores y masas de agua dulce como ciertos lagos africanos.
EL SIGLO XIX
Los
Gangrel continuaron acompañando a exploradores y colonos durante todo el siglo,
ignorando
las revoluciones que estallaban en Europa y América, y rechazando los vacíos de
poder
en
la sociedad mortal y vampírica.
Muchos
Gangrel se beneficiaron de la política de encomiendas, reservas y plantaciones
de
esclavos
desarrollada por los colonos europeos, que permitía reunir a un montón de
mortales en un
reducido
espacio. De hecho, los campamentos de esclavos se convirtieron en excelentes
territorios
de
caza y muchos Gangrel como el cazador de Lupinos Mark Decker se beneficiaron
enormemente
del
mercado de la esclavitud, y teniendo en cuenta que el respeto por la libertad y
dignidad humana
no
estaba extendido entre los Vástagos, por no hablar de las costumbres del
Sabbat, la situación no
era
de extrañar.
Durante
las guerras muy pocos Gangrel se involucraban directamente, pero a menudo
seguían
a los ejércitos como carroñeros, alimentándose entre los caídos y en ocasiones
seleccionando
progenie, que retenía los impulsos y prejuicios que había mantenido en vida.
Durante
la
Guerra de Secesión Americana (1861-865) un puñado de neonatos Gangrel de
Virginia
bloquearon
los pasos de los Apalaches, luchando contra otros vampiros.
La
mayoría de las tribus indias de Norteamérica fueron diezmadas y exterminadas
durante el
siglo
XIX. Algunos Gangrel aliados con los nativos trataron de defenderlos e impedir
su traslado
forzoso
a las reservas pero a menudo lo único que conseguían es que el gobierno tomara
medidas
drásticas
contra los “salvajes”, que eran culpados de los excesos de sus protectores.
A
efectos prácticos la creación de reservas benefició a los Gangrel, que
siguieron a sus
protegidos.
Sin embargo, debido a las enfermedades, los trabajos forzosos y las penalidades
sufridas,
muchos indios murieron. Para los vampiros Gangrel los indios supervivientes se
convirtieron
en un rebaño leal, ansiosos de trabajar para los vampiros a cambio de sangre y
poder
para
sobrevivir. Los demás clanes se desentendieron por completo de las reservas
indias
considerando
que significaban demasiado trabajo para unas ganancias demasiado pequeñas y el
único
desafío serio a la presencia de los Gangrel estribaba en los hombres lobo que
habitaban entre
las
tribus.
En
Norteamérica durante este siglo se produjo la definitiva división entre los
Gangrel
Rurales
y los Gangrel Urbanos del Sabbat. Muchos de los vampiros que se unieron a la
secta eran
de
origen indígena, deseosos de aliados para oponerse a los Vástagos de la
Camarilla. Entre ellos
también
se encontraban algunos descendientes de Karl, chiquillo de Olaf, que había
llegado a
Nueva
Escocia con los vikingos.
La
tradición de Abrazos en masa del Sabbat produjo la aparición de numerosos
chiquillos
Gangrel
que habían crecido en las ciudades y se encontraban inadaptados para vivir en
la
naturaleza,
y el temor de muchos de ellos hacia las tierras salvajes y los hombres lobo que
habitaban
en
ellas tenía mucho fundamento. Estos Gangrel permanecieron en las ciudades y
comenzaron a
adquirir
rasgos de bestias urbanas, como gatos y ratas. Renunciaron a la resistencia
física por la
velocidad
sobrenatural y eligieron las ventajas de la ocultación por encima del dominio
de los
animales.
El nuevo linaje de los Gangrel Urbanos sería reconocido por el Sabbat en una
sangrienta
ceremonia
de aceptación que tuvo lugar en Nueva York en 1880, separándose de los Gangrel
Rurales,
y en las décadas siguientes se dispersarían por los dominios del Sabbat en toda
América.
Los
Gangrel, y no sólo el linaje Urbano, se sintieron atraídos por los nuevos
territorios de
caza
que constituían las grandes ciudades. Para estos vampiros los rascacielos eran
como grandes
atalayas,
mientras que los túneles del metro les permitían moverse bajo las ciudades sin
riesgo a
exponerse
al sol. Muchos Nosferatu construyeron su refugio en los túneles olvidados del
metro,
pero
algunos Gangrel también se instalaron en los subterráneos de las ciudades. No
es de extrañar
que
durante este período fueran Abrazados algunos arquitectos dentro del clan.
La
Revolución Industrial y el incremento de población en Europa y América llevaron
a los
Gangrel
a emigrar en busca de nuevos dominios o a asentarse dentro de la sociedad
vampírica.
Docenas
de pequeñas ciudades en el Medio Oeste americano eran pequeñas poblaciones
antes de la
Guerra
de Secesión. Sin embargo, hacia 1880 la población norteamericana comenzó a
incrementarse
con el influjo de inmigrantes y obreros, en su mayoría venidos de Europa, pero
también
con el influjo de otros países como China. Algunos Gangrel consiguieron
proclamarse
príncipes,
pero la gran mayoría sólo consiguieron papeles secundarios dentro de la
Camarilla, cuyas
posiciones
más elevadas estaban dominadas por los clanes Toreador, Tremere y Ventrue. Pero
existieron
algunas excepciones notables, como los Gangrel que introdujeron su influencia
en la
compañía
petrolera Standard Oil.
En
América la opción de la colonización del oeste dejó de ser una solución con el
cierre de
la
frontera, representando un duro golpe para los Gangrel americanos, que
merodearon como bestias
enjauladas
por las tierras vírgenes que quedaban, cada vez más disminuidas por el avance
de la
industrialización
o en manos de los hombres lobo. A finales del siglo XVIII algunos Gangrel
rusos,
entre
los que destaca el antiguo Luchenko, cruzaron el Estrecho de Bering y se
esparcieron por toda
América,
uniéndose a los vampiros que ya habitaban allí. Algunos descendientes de
Luchenko se
asentaron
en torno al río Colorado y la ciudad de Denver. Otros Gangrel, viendo el avance
de la
industrialización,
se ofrecieron como exploradores a otros vampiros ayudándoles a instalarse en
nuevos
territorios a cambio de dinero y favores, como ocurrió en Las Vegas.
En
otras partes del mundo los Gangrel actuaron directamente para detener el avance
de la
industrialización,
como ocurrió durante el fallido intento de los franceses de construir el canal
de
Panamá
a finales del siglo XIX. Una pequeña manada de Gangrel locales propagaron la
malaria
entre
los trabajadores y la convirtieron en una enfermedad autóctona. Estos Gangrel
panameños
habían
desarrollado rasgos insectoides semejantes a los de los mosquitos, muy comunes
en los
pantanos
en los que habitaban, y consiguieron atraer la curiosidad científica sobre la
existencia de
un
gran depredador chupador de sangre. Varios de los científicos enviados para
descubrir a estos
depredadores
jamás regresaron y sus colegas optaron por continuar sus estudios desde la
seguridad
de
sus laboratorios.
LA
COLONIZACIÓN
A
lo largo del siglo XIX, los europeos continuaron expandiéndose por Asia y
África.
Grandes
extensiones fueron conquistadas directamente, sometidas a la administración de
algún país
europeo
o quedaron bajo su control económico. La fase de conquista arbitraria fue
sustituida a
finales
del siglo por una organización y desarrollo metódicos llevadas a cabo por los
Estados que,
frecuentemente,
tuvieron intereses contrarios. Tratados y convenciones, en los que normalmente
pesó
la ley del más fuerte, obligaron a las potencias coloniales a respetarse
recíprocamente los
derechos
de soberanía.
Los
Gangrel continuaron siguiendo a los exploradores y colonos europeos, tanto
vampiros
del
Sabbat como de la Camarilla. Los antiguos europeos temían que la presión de la
población
vampírica
provocara una nueva Revuelta Anarquista y las revoluciones liberales que se
desarrollaban
entretanto entre la población mortal constituían la tapadera perfecta para los
vampiros
rebeldes.
Cuando existían demasiados vampiros “problemáticos” los antiguos potenciaban la
emigración
hacia Estados Unidos y las colonias africanas y asiáticas, y a menudo
encomendaban a
los
Gangrel la exploración de nuevos dominios para asentar a los rechazados. Esta
política era muy
semejante
a la desarrollada por algunos países europeos, que convirtieron las colonias de
menor
importancia
en presidios o lugares de exilio.
En
África, los europeos se encontraron con formas de organización débiles y éstas
no
resistieron
la conquista. A finales de siglo, quedaban dos Estados indígenas: Marruecos y
Abisinia;
una
república negra de reciente creación, Liberia, dos repúblicas independientes de
colonos blancos,
Transvaal
y Orange, y dos Estados vasallos del imperio otomano, Trípoli y Cirenaica. Pero
aun
estos
países independientes se vieron involucrados enseguida en nuevos intentos de
conquista
llevados
a cabo por países europeos.
Sin
embargo, los vampiros africanos o Laibon no estaban dispuestos a aceptar el
avance de
la
colonización y presentaron una feroz resistencia. Aunque los nativos mortales
no consiguieron
detener
a los europeos, los Laibon sí consiguieron expulsar a los Vástagos europeos de
muchas
localizaciones,
y aún hoy en día la presencia de los vampiros europeos se encuentra limitada a
enclaves
costeros o a lugares donde la colonización occidental fue particularmente
intensa, como
Sudáfrica.
Los Gangrel fueron y vinieron por los enclaves africanos, participando en ambas
partes
de
la colonización africana.
En
Asia, el problema colonial se planteó de forma distinta. Los países
occidentales se
encontraron
frecuentemente con antiguas culturas, que habían establecido un orden social
con
tradiciones
de gran arraigo y capaces de organizarse. En mayor o menor medida, se
resistieron a la
colonización.
Era evidente que, a pesar de su debilidad, hacer de China una colonia resultaba
imposible.
Tampoco China aceptó fácilmente la presencia europea en lo que consideraba su
área de
influencia.
Los europeos, y singularmente Inglaterra, cuando no pudieron crear colonias al
estilo
africano,
buscaron fórmulas para obtener beneficios económicos que no implicaran la
soberanía del
territorio.
Japón no sólo no fue colonizado sino que pasó a ser una potencia más en el
concierto
internacional
y sus aspiraciones de expansión, en competencia con los occidentales y China,
se
centraron
en el propio continente asiático. Los conflictos a que dio lugar esta situación
no se
solventaron
hasta finales de la década de los cuarenta del siglo XX, después de la II
Guerra Mundial
y
aún no se resolvió el problema de Corea.
Del
mismo modo que en África, los Vástagos occidentales se encontraron con
numerosos
problemas
a la hora de instalarse, debido a la abrumadora presencia de los vampiros
autóctonos.
Los
Ravnos de la India y los Kuei-Jin de China y el Lejano Oriente estaban
demasiado bien
atrincherados
en sus culturas milenarias como para ser desalojados. No obstante, los vampiros
colonizadores
consiguieron algunas victorias, estableciéndose en enclaves como Hong Kong,
Macao
o Shangai, y en la India llegaron a acuerdos con los vampiros locales para
enfrentarse a los
Kuei-Jin
que también infestaban la región, lo que permitió el acceso de los clanes de
Occidente a
varias
ciudades indias. Sin embargo, los conflictos eran muy frecuentes, debido a las
diferencias
entre
civilizaciones. Cuando la Camarilla, instigada por los Ventrue, estuvo a punto
de lanzar una
guerra
de exterminio contra los Ravnos de la India, contaron con el apoyo de los
Gangrel, pero
otros
clanes, con presencia tanto en la India como en Europa se opusieron, llegando
finalmente a un
cese
de las hostilidades.
EL SIGLO XX
Los
procesos colonizadores e industrializadores del siglo XIX crearon colosales
imperios,
que
pugnaron entre ellos en los salones diplomáticos procurando evitar los
conflictos abiertos, pero
finalmente
las ambiciones políticas junto con la inestabilidad provocada por ideologías
como los
crecientes
nacionalismos, y los sindicatos socialistas y anarquistas provocaron el
estallido de
hostilidades
entre los países europeos.
LA
GRAN GUERRA
A
pesar de que se acusa a los clanes Ventrue y Tremere o a los Tzimisce del
Sabbat de haber
iniciado
la Primera Guerra Mundial por sus propios intereses, ninguno de estos clanes
salió
especialmente
beneficiado. Muy posiblemente el conflicto estalló debido a la acción de los
mortales
y
posteriormente los vampiros intervinieron para tratar de sacar tajada de la
guerra.
Entre
los diferentes Vástagos europeos, los Gangrel aprovecharon la situación de
forma
favorable
para ellos, pues disponían de ventajas sobre los demás clanes. Los Gangrel
tenían una
larga
tradición de haber seguido a los soldados por los campos de batalla de toda
Europa y sus
poderes
de cambio de forma les permitían supervisar los escenarios con pocos riesgos.
Desde luego
no
fue una época fácil, pero los vampiros del clan eran supervivientes natos y ya
habían superado
otras
guerras. Muchos Gangrel recorrieron Europa actuando como mensajeros entre los
vampiros
durante
la Gran Guerra, alimentándose del sufrimiento de los caídos que muchas veces
yacían
abandonados
en tierra de nadie.
El
antiguo Gangrel Karsh, el Señor de la Guerra de la Camarilla, aprovechó el caos
generado
por
la Primera Guerra Mundial para atacar varias fortalezas del Sabbat de Europa.
Bajo su
influencia
soldados mortales cargaron contra los dominios de los vampiros del Sabbat o
protegieron
los
refugios de Vástagos de la Camarilla. Grupos de arcontes de elite fueron
utilizados en
circunstancias
similares utilizando los ejércitos como cubierta.
Y
la misma guerra se extendió a las colonias europeas. A través de África,
Sudamérica y el
Océano
Pacífico los aborígenes morían a miles luchando contra otros aborígenes por
orden de los
poderes
coloniales. Los Gangrel asentados en estos remotos lugares vieron su
tranquilidad
interrumpida
por la guerra, pero encontraron en ella los mismos beneficios que sus
congéneres
europeos.
Varios vampiros utilizaron la confusión y el caos para escapar de la influencia
de sus
sires.
Otros reclamaron los dominios de los vampiros destruidos durante el conflicto.
EL
PERÍODO DE ENTREGUERRAS
Los
Gangrel no participaron en gran número en la Revolución Rusa, salvo algunos
escasos
idealistas
del clan, como Igor Strensky, que se uniría al Sabbat. Sin embargo, muchos
Gangrel
soviéticos
se alimentarían muy bien entre las purgas de Stalin y las hambrunas provocadas
por los
planes
económicos comunistas.
Más
importancia tuvo para los Gangrel la Revolución Irlandesa iniciada con la
Declaración
de
Independencia de 1916, realizada por Patrick Pearse. Para los Gangrel
irlandeses fue como un
estallido.
Muchos neonatos y ancillae habían conocido las durezas del dominio británico
durante sus
vidas
y estaban ansiosos por liberarse de sus opresores. Un grupo de estos Gangrel
incluso adoptó el
antiguo
nombre de “Lhiannan”, lo que despertó las suspicacias de algunos antiguos, que
consideraban
al antiguo linaje druídico extinguido.
En
América los Gangrel encontraban más fácil alimentarse en las fronteras de la
sociedad
vampírica,
entre los desheredados y los extranjeros, compitiendo con los Brujah y
Nosferatu, y el
clan
era el más diversificado étnicamente de la Camarilla. Aunque algunos Gangrel
formaron parte
de
la organización racista del Ku Klux Klan y aprovecharon su cobertura para
alimentarse con total
impunidad,
esta relación fue como máximo, anecdótica.
Con
el desarrollo de la industria automovilística y el desarrollo de las
comunicaciones el
papel
de mensajeros y exploradores de los Gangrel quedó cada vez más limitado, y
algunos
antiguos
se opusieron al principio, incluso violentamente, pero pronto abandonaron una
batalla que
estaba
perdida desde hacía tiempo, pues era imposible detener el avance de la
industrialización.
La
Gran Depresión de 1929 provocó un caos económico a nivel mundial cuyos efectos
inmediatos
provocaron la aparición de grandes bolsas de miseria. Varios Gangrel se
beneficiaron, y
no
precisamente en el ámbito empresarial, alimentándose sobre las filas de
desheredados y
desahuciados
que abandonaban las ciudades buscando una nueva vida.
Pero
los Gangrel también participaron en ocasiones en los movimientos políticos de
la
época.
En Alemania un grupo de Gangrel que se hacían llamar el Puño, apoyaban el fervor
racista y
nacionalista
de Adolf Hitler, y sus miembros aterrorizaban a los “enemigos” del estado nazi
siempre
que
podían, uniéndose a bandas de otros Vástagos, Brujah y Ventrue.
Durante
esta época también apareció un nuevo grupo vampírico en Escandinavia, con
influencia
entre los movimientos neopaganos Asatru (Fieles a los Aesir), que extendieron
su
influencia
por el norte de Europa. Este grupo estaba formado por vampiras Gangrel que se
hacían
llamar
Waelkyrige, mantenían las antiguas tradiciones vikingas y asumían el legado de
las Valkirias
de
antaño, y decían seguir a una antigua conocida como Brunhilde, supuestamente
una de las
servidoras
del Altísimo.
LA
SEGUNDA GUERRA MUNDIAL Y EL HOLOCAUSTO
El
estallido de la Segunda Guerra Mundial fue debido a las acciones mortales. Por
supuesto,
los
vampiros tuvieron su parte de influencia en el conflicto, pero no fueron ellos
quienes
comenzaron
ni finalizaron la guerra. Las intervenciones de los Gangrel fueron en su mayor
parte
aisladas,
tanto a favor de los Nazis como de los Aliados, cambiando órdenes de combate
para luchar
lejos
de sus refugios, o luchando contra nazis, aliados y Vástagos que trataban de
sacar oro y obras
de
arte de contrabando fuera de Europa.
Por
toda Europa los nazis alteraron a las poblaciones mortales y destruyeron
antiguas
estructuras
vampíricas. Del mismo modo que los alemanes redistribuían a judíos, comunistas,
homosexuales,
delincuentes y otros “indeseables”, los Vástagos unidos a estas comunidades
perdían
por
completo su influencia. Pocos Vástagos se arriesgaron a afrontar el peligro de
infiltrarse en los
campos
de concentración nazis, pero muchos de ellos tuvieron que seguir a sus rebaños
a lo largo de
Europa
y los Gangrel los ayudaron.
La
expresión más estremecedora de lo que el Nuevo Orden europeo nazi supuso fue el
Holocausto,
que significó un cambio esencial en la experiencia colectiva de la Humanidad a
través
de
los siglos. En otros tiempos -como, por ejemplo, durante la Guerra de los
Treinta Años- el ser
humano
había practicado la eliminación de sus semejantes animado por supuestas
motivaciones
ideales
y de principio, pero nunca, en cambio, se había intentado hacer desaparecer de
la superficie
de
la Tierra una entera categoría racial o religiosa.
El
antisemitismo de Hitler tenía poco de nuevo, casi nada de coherente y tampoco
fue
constante
en sus perfiles concretos. En realidad, esta actitud se hallaba muy difundida
en la
sociedad
alemana, en especial en los medios de la derecha tradicional, sin necesidad de
ser nazi. En
los
años treinta, a estas doctrinas se les sumó, multiplicando infinitamente su
peligrosidad, un
repudio
radical de los ideales de la civilización cristiana y liberal. Fue el abandono
de lo que
Goering
denominó como los "estúpidos, falsos, ingenuos ideales de humanidad"
lo que permitió
que
la sociedad alemana aceptara la persecución de los judíos con indiferencia y en
gran parte
contribuyera
a la misma. Pero el Holocausto en sí no se entiende sin la personal
peculiaridad de
Hitler.
Éste podía decir en términos teóricos que el problema de los judíos no era más
que el de la
decisión
de hacerlos desaparecer, pero eso no suponía en principio que quisiera
exterminarlos a
todos.
Eso podía significar tan sólo, a título de ejemplo, trasladarlos lejos de
Europa, allí donde
pareciese
que su peligrosidad se había hecho inexistente.
A
partir de estas afirmaciones, se puede dar respuesta a un interrogante que
durante mucho
tiempo
ha obsesionado a los historiadores. El Holocausto puede, en efecto, ser
interpretado como un
proceso
de intencionalidad clara, en el que cada uno de sus pasos previos llevaba de
forma
necesaria
al siguiente. Sin embargo, parece obvio que en última instancia el camino hacia
el estadio
de
la eliminación masiva sólo puede explicarse como consecuencia de circunstancias
concretas de
un
determinado momento. Sólo con la campaña contra la URSS se hizo inmediata la
voluntad de
eliminar
por completo a los judíos y otras minorías.
La
victoria de los nazis en la Alemania de 1933 había supuesto en primer lugar la
determinación
de lo que se entendía como judío desde el punto de vista familiar y religioso,
así
como
la marginación de los judíos de ciertas categorías profesionales. Permaneció,
sin embargo,
para
los afectados la duda acerca de si debían abandonar Alemania o no, porque con
el paso del
tiempo
las medidas persecutorias parecieron desdibujarse un tanto. Desde 1933 hasta
1937,
emigraron
de Alemania unos 130.000 judíos y en los dos años inmediatos al estallido de la
guerra lo
hicieron
otros 120.000. Pero las conquistas territoriales del III Reich situaron bajo el
dominio de
Alemania
un mayor número de judíos que en tiempos anteriores, con lo que se complicaron
los
problemas
para las autoridades nazis. En general, en los nuevos territorios se siguió una
política de
mayor
dureza que en la propia Alemania. En ella, sin embargo, respecto a los propios
alemanes, se
tomaron
las medidas que resultan en muchos sentidos más directamente relacionadas con
los
campos
de exterminio del futuro. El racismo nazi, en efecto, tuvo como primera
consecuencia la
eliminación
de disminuidos físicos y mentales, con el objeto de purificar la etnia
germánica. En su
momento,
no se dio publicidad alguna a la aplicación de esas medidas, que supusieron la
desaparición
de decenas de millares de personas y que solamente se detuvieron en 1941.
Hasta
este momento, el Reich tan sólo consideraba como posibles medidas a aplicar en
el
futuro
acerca del destino de los judíos la obligada emigración a territorios remotos.
Se pensó en
obligarlos
a la emigración hacia Polonia o Madagascar que, por su condición insular y su
lejanía,
parecía
el lugar más oportuno. A estas fórmulas se las denominó conjuntamente
"Solución final",
aunque
de momento la expresión no tuviera el trágico significado que más adelante
adquirió. Al
mismo
tiempo, se tomaron algunas disposiciones prácticas que, aunque tenían otra
razón de ser,
acabaron
coadyuvando a los planes de eliminación física. La principal de ellas fue la
concentración
de
los judíos en determinadas áreas, primer paso para cualquiera de las dos
opciones. Siguió
existiendo
la emigración, pero la necesidad de contar con Gran Bretaña para llevarla a
cabo impidió
que
pudiera realizarse de forma sistemática. A mediados de 1941, Hitler adoptó dos
disposiciones
que
antes había rechazado y que obedecían al propósito indicado: por una parte, los
judíos debían
estar
señalados con un distintivo personal; por otra, tenían que ser enviados hacia
el Este.
Como
se apuntaba antes, la chispa que prendió todo el potencial de barbarie que
nacía de la
ideología
nazi fue la guerra contra la Unión Soviética. Hitler confiaba en derrotar en
plazo de
tiempo
muy breve a los ejércitos de Stalin, que habían demostrado su ineficacia contra
Finlandia,
pero
sabía también que en el enfrentamiento se lo jugaba todo. Su racismo le llevaba
a considerar
que
en la nueva ofensiva se debían romper las reglas de la guerra; además quería
proceder a
explotar
lo más rápidamente posible desde el punto de vista económico los territorios
conquistados.
Aquí,
el enemigo, en su opinión, no estaba constituido más que por puras y simples
"bestias". La
resistencia
que le ofrecieron favoreció las instrucciones de eliminación de los cuadros
políticos -
comisarios
de guerra, por ejemplo- y de ellos se pasó a los judíos, incluso mujeres y
niños. Se debe
tener
en cuenta que hasta el momento el número de muertos alemanes apenas superaba
las tres
decenas
de millar y esta cifra fue pronto abrumadoramente superada en suelo soviético.
De ahí el
inicio
de los asesinatos masivos.
Para
ello, se crearon unos grupos especiales que se desplazaban por el frente y
procedían a
ejecuciones
sumarias mediante el fusilamiento o el tiro en la nuca. Con el transcurso del
tiempo, se
imaginó
un procedimiento más "humano" -para los verdugos, por supuesto-, como
era la utilización
de
unos camiones que venían a ser algo así como una cámara de gas móvil. La fecha
en que se
tomaron
las disposiciones tendentes a que la "Solución final" decidiera la
eliminación del
adversario
no es segura, pero todo hace pensar que debió ser en torno a septiembre de
1941, cuando
empezaba
a demostrarse que la resistencia soviética era superior a lo previsto. Y sobre
ello, no cabe
la
menor duda de que la responsabilidad fue de Hitler, sin cuya voluntad no
resulta imaginable que
se
tomara una medida de tal trascendencia.
Pero,
en la burocratización del genocidio que siguió a continuación, los responsables
se
multiplicaron
de forma exponencial. A partir de este momento, se siguió un doble proceso,
paralelo
y
complementario. En primer lugar, los judíos, otras minorías raciales
consideradas inferiores y los
disidentes
políticos fueron integrados en un sistema de trabajo forzado en campos de
concentración,
del
que los explotadores extrajeron importantes ventajas económicas. El campo de
Auschwitz
estuvo,
por ejemplo, ligado a una de las más importantes industrias químicas alemanas.
Aquí, era
conocida
la existencia de una red de campos de concentración, en los que no se excluía
la
posibilidad
de la liquidación física de los prisioneros. Solamente en ella murieron más
personas que
en
conjunto en otros seis campos situados al Este, junto a la frontera soviética,
que pueden ser
considerados
como verdaderas fábricas de muerte. El sistema de eliminación racial o política
se
basaba,
en efecto, en una racionalización industrial de acuerdo con criterios de mínimo
coste y
máxima
eficacia. Hubo en todo este sistema dos círculos concéntricos de culpabilidad:
la de los
burócratas
que, con cada una de sus decisiones y sin preguntarse por el efecto que
pudieran tener,
hicieron
posible la totalidad del proceso y la de quienes ocupaban los escalones
intermedios en los
campos.
Un radical despotismo respecto de quienes estaban en ellos ni siquiera hizo
necesaria la
existencia
y actuación de grandes criminales.
El
poder absoluto transformó la intimidación en terror y éste pasó a ser un horror
colectivo
como
hasta ese momento jamás había sido imaginable. Los resultados cuantitativos se
pueden
precisar
con datos precisos, al menos hasta un determinado punto. Unos seis millones de
judíos
fueron
eliminados, o lo que es lo mismo, casi uno de cada tres de los que vivían en
Europa. En
determinados
países, como Polonia, la proporción todavía fue mayor: de unos 3.300.000, sólo
quedaron
50.000 con vida. Ello hizo que numéricamente, al final de la guerra, casi la
mitad del
judaísmo
mundial fuese el residente en Estados Unidos. En el caso de otras minorías,
como los
gitanos,
el Holocausto supuso el exterminio de la mitad de la población gitana de
Europa.
Los
Gangrel que habían “adoptado” a las familias gitanas o judías desde la Edad
Media se
vieron
afectados de forma negativa. La historia de Talos, un antiguo Gangrel que se
dejó capturar
por
los nazis y fue llevado al campo de la muerte de Glödker es bien conocida.
Talos Abrazó a
varios
gitanos de la familia Szadano y convirtió a otros en ghouls. Los nuevos
vampiros cayeron
sobre
sus guardianes nazis y se alimentaron bien, para a continuación destruir el
campo y escapar.
La
historia oficial es que el campo de Glödker fue destruido bajo un bombardeo.
Algunos Gangrel
desechan
esta historia como magnificada para glorificar el papel del clan durante el
Holocausto,
pero
existen algunos indicios de que es cierta, o por lo menos está basada en un
hecho real.
Desgraciadamente,
no todos los Gangrel se comportaron como “héroes”. Otra historia
apócrifa
habla de una Gangrel gitana llamada Daría que siguió a su rebaño a los campos
de
concentración.
Sin embargo, a diferencia de Talos, no hizo nada para liberarlos, sino que se
alimentó
de los prisioneros hasta que la SS los trasladó a otro campo de concentración y
Daría no
pudo
seguirlos. Y no fue un caso único. Muchos Gangrel nazis del Puño se alimentaron
del dolor y
la
miseria de los campos de concentración durante la guerra, mostrándose como
saqueadores
oportunistas.
A pesar de las acusaciones contra el clan Tremere de estar detrás del
Holocausto judío
y
gitano, realmente pocos Vástagos de cualquier clan realizaron acciones “nobles”
durante la
Segunda
Guerra Mundial, preocupándose la inmensa mayoría por sobrevivir a la guerra.
Muchos
vampiros
optaron por emigrar lejos de los campos de batalla, dependiendo del favor de
los Gangrel
para
escapar.
LA
SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX
En
1944 los vampiros anarquistas a lo largo de la Costa Oeste se sublevaron,
dirigidos por el
líder
Jeremy Mc Neil, del clan Brujah. Cuando terminó el conflicto, unos años después
varias
ciudades
de California carecían de príncipes de la Camarilla y estaban en manos de las
bandas de
rebeldes
anarquistas. Aunque los Gangrel no participaron en gran número fue una época de
grandes
oportunidades
para el clan, pero nunca se unieron masivamente a los anarquistas. Un arconte
Gangrel
enviado por el Justicar Xaviar para infiltrarse en el Estado Libre Anarquista
fue
misteriosamente
asesinado antes de su partida. No se sabe quién fue su asesino o qué se
pretendía
ocultar.
Esporádicos asesinatos de arcontes Gangrel tendrían lugar en los años
siguientes por
motivos
desconocidos.
A
partir de los años 50 los Gangrel reafirmaron su presencia en los suburbios de
las grandes
ciudades,
lo que les permitía ocultar gran parte de sus actividades. Durante esta época
Abrazaron a
gran
número de chiquillos entre los grupos oprimidos, ecologistas y defensores de
los derechos
civiles.
En
1968 en el valle de Ohio en Virginia Occidental las autoridades recibieron
docenas de
avistamientos
de un ser que los lugareños bautizaron como “El Hombre Polilla” (con alas como
las
de
una polilla y ojos rojos”), seguido por las apariciones de ganado mutilado,
hombres de negro y
OVNIs.
El monstruo desapareció tras unos pocos meses sin dejar rastro. En realidad el
Hombre
Polilla
era un Gangrel enloquecido y desfigurado. El Justicar Luchenko envió a varios
de sus
arcontes
para encargarse de la amenaza a la Mascarada, extendiendo rumores sobre
extraterrestres y
dando
caza al Hombre Polilla, al que mataron sin contemplaciones.
Al
contrario de una opinión generalmente extendida entre los demás clanes, los
Gangrel no
son
defensores ecologistas en su mayoría, teniendo asuntos más importantes de los
que preocuparse.
Los
hombres lobo también prosperan en las tierras salvajes por lo que su
preservación no constituye
una
prioridad.
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