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jueves, 4 de octubre de 2012

HULDRA


 http://www.qcp.org.au/uploads/images/artists/Thor%20Elias%20Engelstad/huldra.jpg
En toda Noruega aún perdura la tradición de un ser supernatural que mora en los bosques y montañas, llamado Huldra o Hulla. Tiene la apariencia de un bella mujer y a menudo lleva una enagua azul y un cinto blanco. Desafortunadamente, posee una cola larga como la de una vaca, la cual trata de ocultar ansiosamente cuando se encuentra entre personas. Siente mucho cariño por el ganado, del cual posee una buena cantidad, todos ellos bellos y sanos pero ninguno posee cuernos.
Una vez la Huldra se encontraba en una fiesta en donde todos estaban deseosos de danzar con la bella y enigmática doncella; pero en medio de la alegría, el joven que hacía poco la había invitado a bailar casualmente vio su cola. Inmediatamente se apercibió de quién era su compañera, pero no se mostró temeroso. En cambio, recuperándose de su sobresalto y ya que no quería traicionarla, una vez terminado el baile, le dijo solamente: “Bella dama, perderéis vuestra liga”. Al instante, la Huldra se desvaneció pero luego recompensó al silencioso y considerado joven con hermosos regalos y excelente ganado.
La idea que se alberga sobre este ser no es en todos lugares la misma, sino que varía considerablemente en diferentes partes de Noruega. En algunos lugares se la describe como una bella mujer cuando se la ve de frente, pero que posee un hueco por espalda, o sino que es azul; mientras que en otros lugares se la conoce como Skogsnerte, y se dice que es azul, pero está vestida con una enagua verde, y probablemente se corresponde con la Skogsnufva de la tradición sueca. Se dice que su canción – un sonido que se oye a menudo en las montañas – es vacía y lúgubre, característica en la que difiere con la música de los seres subterráneos, la cual es descripta por los testigos auriculares como alegre y fascinante. Sin embargo, no en todos lados se la considera una ninfa del bosque solitaria: A menudo se habla de los Huldremen y de la Huldrefolk (gente subterránea), quienes viven en las montañas y son casi idénticos a los seres subterráneos. En Hardanger, la Huldrefolk va siempre vestida de verde pero su ganado es azul. Se cree que un hombre puede adueñarse del ganado si arroja su cinto sobre ellos; dan gran cantidad de leche. Los Huldres toman posesión de las tierras de pastoreo abandonadas en la montaña e invitan a la personas a sus montículos, en donde se puede oír música encantadora. 



lunes, 25 de junio de 2012

Los vampiros del Norte



Vampiros del Norte Europeo.
Siempre que se habla de vampiros uno se predispone a ser transportado al ignoto este de Europa, a sentir la humedad de los sombríos bosques, las frías noches de los Balcanes. Sin embargo, el vampiro es inherente a toda la mentalidad indoeuropea, su leyenda florece en toda Europa; con diferentes colores y matices, es cierto; pero generando el mismo horror y la misma atracción. El problema radica en que para la mayoría de la gente, los mitos del norte europeo son sinónimo de "hadas"; nada más lejos de la realidad. Veremos que las tierras del norte esconden secretos de sangre, seres ávidos y crueles recorren los caminos al amparo de la noche; espíritus ominosos deambulan por parajes desolados, con la tristeza como compañera, y la melancolía como bastón. Demos un paso, entremos en la noche, y veamos qué secretos nos revela la oscuridad. 

Draugr.
El Vampiro Nórdico.

El Draugr es un vampiro que adquiere forma física en los sepulcros de los vikings, y generalmente, se trataban de guerreros muertos, famosos por su infamia en las batallas.

Los nórdicos quemaban sólo a los soldados virtuosos, con la esperanza de que sus espíritus asciendan junto con el humo hacia el dorado Valhal, pero los guerreros y civiles, cuyo sadismo estaba probado, eran enterrados. Estas almas condenadas a veces reanimaban el cadáver en el que una vez habían habitado, recorriendo la noche sin aventurarse demasiado lejos de sus tumbas.

Son vampiros verdaderamente sanguinarios: se alimentan de sangre (cuando pueden conseguirla) o de la carne putrefacta de los cadáveres. Sólo pueden ser aniquilados por un héroe, es decir; por un hombre cuyo valor y coraje estén fuera de toda duda, ya que las armas no les provocan daño alguno (Esto queda claro en la Saga de Gripssonar). Una vez vencido, el vampiro era decapitado.

Para prevenir el levantamiento de este vampiro existen varias técnicas: atar los dedos de los pies del cadáver de quien se sospecha que podría ser un vampiro, dejar una tijera abierta sobre el pecho del difunto o esconder algunas ramas pequeñas entre sus ropas.

Hay quién afirma que la palabra draugr está emparentada con dragón. Basándonos en las similitudes entre estos dos seres, la teoría no parece descabellada: ambos viven en reductos oscuros, aman los tesoros y sólo pueden ser vencidos por héroes. Lo curioso es que la palabra dragón, en el latín vulgar hablado al este de los Cárpatos, "dragón" se pronunciaba Dracul.

Otro bello texto dónde se puede ver el terror que causaban estos vampiros es en la Saga de Grettir. 

Bluatsauger, el Vampiro alemán.

Se trata del vampiro clásico de Alemania. Su nombre puede traducirse al inglés como Bloodsucker, "chupasangre".

De aspecto pálido y siniestro, este vampiro se alimenta sólo de sangre, tanto humana cómo animal. Generalmente se trata de difuntos sin bautizar o adeptos a la magia negra. Se sabe que gritar el nombre del Señor los ahuyenta inexorablemente.

Casi siempre las intervenciones de este vampiro en las leyendas populares son precedidas por algún brote de enfermedad. Generalmente se acusaba de ser un Bluatsauger al primero en morir durante una plaga.

Uno de los medios para impedir que el sospechoso de ser un vampiro se levante de la tumba, era colocarle un racimo de uvas debajo del mentón; aunque a veces sólo bastaba con ponerle una moneda o una piedra en la boca.

Todos estos métodos, curiosamente, no impiden la transformación de un cadáver en vampiro, sino que anulan su capacidad de moverse, y por lo tanto, de salir de su sepulcro. Es decir, para matar a un vampiro siempre hay que confrontarlo, no es posible eliminarlo antes de su metamorfosis, precisamente porque antes de alzarse como vampiro, es simplemente un cadáver.

Todos sabemos lo complicado que resulta matar algo que carece de vida; y este detalle no pasó desapercibido para aquellos pueblos que creen en vampiros. Allí radica el motivo por el que abundan métodos y medicinas tradicionales cuyo único fin es limitar a la tumba la existencia del vampiro.

De hecho, y salvo algunas pocas variantes, las formas de matar a un vampiro fuera de su sepulcro son siempre las mismas: las estacas, el fuego, el vinagre, y no mucho más. 

El Vampiro de Bavaria.
Nachtzehrer.

Estos vampiros están asociados a las enfermedades y plagas. Su comportamiento es muy simple, casi podríamos decir que se trata de un autómata: su único móvil es alimentarse; instinto que lo lleva a cometer verdaderas aberraciones.
Desde que este vampiro es enterrado, sólo pasan unas horas hasta que adquiere control sobre las facultades nocturnas, que no son muchas por cierto. En su naturaleza habita un apetito voraz, nada puede distraerlo de su búsqueda quimérica de saciar el vacío que corroe su estómago. De hecho, lo primero que ingiere tras despertar en su tumba, es su mortaja.
Cómo vampiro tiene una existencia breve, ya que su eterno estado famélico lo lleva a cometer verdaderos desmanes en el ganado, situación que los campesinos se resisten a tolerar. Pronto es emboscado, y puede ser aniquilado con armas normales.
Puede detectarse a este vampiro de Bavaria mediante ciertas marcas que algunos niños muestran en sus cabezas. Luego se le añaden a las leyendas algunas características un tanto absurdas: como su capacidad para transformarse en cerdo, la falta del ojo derecho, etc. Está asociado a las enfermedades epidémicas, y es sabido que tiene la poco saludable tendencia a masticar y comer sus propias extremidades. 

El Vampiro del Beowulf.
Grendel.

Quizás sea el más conocido de los vampiros del norte. Se individualizó a partir de la epopeya inglesa Beowulf, en dónde se dice que es un Troll, pero en las tradiciones danesas, Grendel es un ser que nada tiene que ver con los Trolls, salvo en su afición por la carne humana.

El poeta anónimo que lo inmortalizó en el Beowulf, nos dice que pertenece a la raza de Caín, sin dudas para darle al escrito un carácter más católico, aunque todos los especialistas coinciden en que la trama es sin duda muy antigua, y por lo tanto, profundamente pagana.

Es un vampiro de dimensiones sobrehumanas y de carácter púramente sobrenatural; es decir, nadie puede convertirse en un Grendel. Odian el sonido de las campanas, las armas no los dañan; y cuando atacan lo hacen sin piedad; pueden llegar a diezmar poblaciones enteras.

En algunas crónicas medievales se habla de los ataques sufridos por algunos monasterios suecos, en dónde se llegó a atribuirles a estos seres más de 200 muertos en una noche. No se conforman sólo con beber sangre, sino que aman la carne humana, incluso la de los difuntos. 


Victorianas...relatos olvidados

El más experto de los vampirólogos, el doctor Van Helsing, dio con la gran verdad en 1931. Era Drácula,la película de Todd Browning con Bela Lugosi:"La fuerza de un vampiro reside en el hecho de que no existe" Ya en esa fecha, Van Helsing sabía que los vampiros estaban condenados ser uno de los iconos fundamentales de este siglo, y siguiendo puntualmente las reglas con las que las proyectara, hace un siglo,la fabulosa novela de Bram Stoker.

Sobre todo en Asia y desde hace milenios se tuvo certeza de estas criaturas, y a Europa entraron por los balcanes. Pero fue Stoker en su Drácula quien delineó sus rasgos definitivos y su poder más estremecedor. Había que estar,como Stoker, sumido en la Inglaterra más puritana y encarcelado en la consolidación del individualismo y del narcisismo más ramplón. Toda una civilización que, desde que se democratizaron los espejos en el siglo XVI, sabe como Descartes rebotarse en la superficie fría de un vidrio, y creyendo haber encontrado al Sujeto.

Los vampiros no se ven en la superficie de un vidrio porque, precisamente, ya están ahí, y por eso no necesitan verse. Son los otros, cuando ponen su cara endurecida para repetirse frente a la frialdad del espejo quienes los están convocando. Y por eso, como el diablo, los vampiros no pueden entrar a una casa salvo que hayan sido invitados. Cuando alguien intente seducir o seducirse ya estará llamando al nosferatu y su beso de noche perpetua. "Piensa, luego yo existo" parece decir Drácula, y así, después de él, y pasando por la Entrevista de Anne Rice, estas criaturas de las tinieblas se han convertido en el símbolo melancólico de la juventud más tediosa e insistente.

Cuanto más se sabe de ellos, más intensa resulta la de la novela de Stoker. Como nadie, él supo que había que temerles, y que para tener miedo es imprescindible ponerlo en escena. Así, con agobiadora delicia, con la morosidad más puritana, el lector asiste a un escenario casi trágico, donde el vampiro es más temible cuanto más ausente, cuanto más invisible. Solas, en la intimidad de sus alcobas a las que los caballeros, ni siquiera el médico Van Helsing -ni siquiera el lector-, pueden entrar, Lucy Westenra o Mina Morris quedan liberadas al pudor de su albedrío. Sólo se escuchan golpes de viento, ventanas heladas y heridas que se abren. El escenario ciego en el que unos varones estremecidos no encuentran cómo objetivizar a su enemigo y sólo, desde lejos e impotentes, creen adivinar el susurro, el beso rabioso, la hipnótica saudade del vampiro.

Pocos libros hay más estremecedores que Drácula: van pasando las páginas y se eriza la piel. Es tan grande la escena del miedo que no hay forma de volverla terapéutica; nunca llegará la catarsis, por más que Stoker mienta que Van Helsing y los suyos persiguen y matan a Drácula en su castillo rumano. Y desde ese miedo, desde esa irresolución, desde ese magro finale,nació la verdadera inmortalidad del nosferatu. Porque una vez iniciado ese espeluzno la escena se agranda, el temblor se hace fruición y no hay forma (por más que lo pretendiera el novelista)de matarlo. Ya no se puede vivir, ya no se puede morir. Porque,¿cómo se puede asesinar a algo que no existe, por más seductor que sea? No es con estacas, ni con cacerías expiatorias, no es con ajos, aguas benditas, tampoco con crucifijos. Sólo se los puede eliminar olvidándolos, no llamándolos, no empecinándonos en existir tanto. Se trata, solamente, de dejar morir el vampiro que tenemos dentro.  
"Centenariamente, desde Bram Stoker, se sabe que esos seres que erizan los espejos son indefensos si no matan, se sabe que se pulverizan frente a la luz, pero es curioso que se ignorase que empavorecen, precisamente, porque son criaturas aterradas."

No es de extrañar que un londinense de suburbios como Mick Jagger cante a voz en cuello, hasta el dia de hoy, que cada pecador es un santo y cada policía un criminal. Porque todavía parece impensable que un nativo de Londres carezca -tanto como nosotros- de una imaginación victoriana. Esa imaginería que nos enseñó a sentir, con vigor de adultos, las cruentas delicias del miedo.

A diferencia de las atrocidades de los cuentos de hadas, donde la infaltable derrota de los ogros cauteriza el sueño de los niños, la ensoñación de la Inglaterra victoriana todavía produce insomnios. Y a estas alturas, cumplidos los lentenarios de Drácula y de Lewis Carroll, queda claro que todavía nos acosa la atormentada penumbra de aquella otra Londres finisecular que, con el gas de sus faroles titilando entre la niebla y los vapores tóxicos, nos dio los más fuertes estimulantes para morirnos de miedo.

Esa ciudad mortecina, cuya población no llegaba al millón de habitantes, donde en ciertos barrios del este se agolpaba ebria la chusma y taconeaban con esmero las prostitutas, fue el escenario del horror por excelencia, y el trono que reclamó, desde su sombra fascinadora, el señor de todos los miedos, el vampiro. Aquella imaginación puritana, casi sin saberlo, lo fue construyendo paso a paso, y lo fue fortificando porque nunca comprendió la verdadera raíz del repeluzno del nosferatu.

Centenariamente, desde Bram Stork se sabe que esos seres que erizan los espejos son indefensos si no matan, se sabe que se pulverizan frente a la luz, pero es curioso que se ignorase que empavorecen, precisamente, porque son criaturas aterradas. Su verdadera meta es llegarse a los mortales a inocular su miedo, con la secreta esperanza de que alguno, en vez de sucumbir ante su mirada ansiosa, pueda vacunarlos contra su propio pánico.

Tampoco un héroe de aquellas noches como Sherlock Holmes, con sus asombrosos poderes deductivos, logró dar con el secreto, porque en Holmes encarnaba el principio goyesco de que los sueños de la razón tienen como parto endriagos y todo a su alrededor era crímenes y pavorosos villanos. Los monstruos eran tan abundantes porque, justo antes que Drácula, gracias a las virtudes del progreso más industrioso y rampante, acababa de nacer la esquizofrenia. Y la esquizofrenia, como luego Jagger y el rock and roll había llegado para quedarse.

En 1886, Stevenson hacía público El extraño caso del doctor Jeckyll y Mr. Hyde, y en 1891 Wilde exponía el Retrato de Dorian Gray. Justo entre estos dos casos, en 1888 y desangrando a ciertas damas por el cuello, llegaba la gran coartada forense que daba el detalle que faltaba para que surgiera, con su sombría plenitud de rasgos, el vampiro. Se trataba de un héroe quirúrgico de entonces -el primero de los asesinos en serie- que hubiera permanecido anónimo si alguien no hubiera escrito a Scotland Yard haciéndose llamar Jack el Destripador.

Cada día se discute más sobre el Destripador, ese esmerado homicida sin rostro, e incluso Sherlock lo combatió en más de una versión para la pantalla hasta que en cierta oportunidad, bastante memorable, se reveló que Holmes, esquizofrénico como su edad, era el verdadero Jack the Ripper.

Pero todas las soluciones han parecido vanas hasta el momento; todo son conjeturas, porque aquella penumbra desconocía las huellas dactilares y no había llegado la cadena de ADN, y El Destripador mantuvo su tenaz incógnito hasta que hace bien poco, en una investigación muy sesuda, el señor Richard Wallace pareció dar, finalmente, con la identidad de aquel homicida y protovampiro.

El culpable, según Wallace, fue un matemático despiadado, un ajedrecista contumaz, un fotógrafo acusado por sus propios biógrafos(y por otra máquina victoriana, el psicoanálisis) de pedofilo, un perverso prestidigitador de paradojas y anagramas que alcanzó celebridad gracias a un par de libros -uno de ellos en verdad escalofriante. Este individuo, que fue diácono y se disfrazó de piadoso, además se ocultaba bajo un falso nombre: Lewis Carroll.

Es sabido que Carroll fue inmoderadamente afecto a los acertijos,y El Destripador, hasta el día de hoy, es un acertijo que decenas de miles de profesionales y aficionados tratan de resolver. La tesis de Wallace está a punto de hacerle ganar los derechos para una película, pero desde ya se puede afirmar una cosa. Sin discutir el acierto o el error de la tesis (a fin de cuentas Jack era apenas un tosco vampiro en ciernes, un exhibicionista de las vísceras de sus víctimas, y por otra parte cualquier espíritu juguetón pudo construirse un pseudo-nombre escribiendo cartas a la policía y arrogándose los crímenes de otro más afecto al anonimato), tal vez la clave de ese espeluzno u obra maestra de Carroll, Alicia a través del espejo, consista en que, muy veladamente y gracias al coraje de una niña de siete años, contiene una fórmula para liberar, de una vez y para siempre, a los vampiros de su propio miedo.
                 





















Después de haberse perdido, la niña debe encontrar el camino de regreso, y eso sólo es posible a través de una pesadilla. Es ese punto abisal por el cual se vuelve, luego del viaje y la perdición, ese vórtice excéntrico que permitió por ejemplo a Dante regresar de su jornada y terminar su Comedia.

Como los victorianos y los detectives,Charles Lutwidge Dogson era aficionado a las sombras, enigmas y laberintos. Algunos pensaron que los 12 capítulos de la obra maestra que escribió su sombra o, Lewis Carroll, Alicia a través del espejo, con su gato negro, su gato blanco, su tablero de ajedrez y sus respectivos trebejos, era una inocentada.

Pero muchos, con el correr del tiempo, han caído en que el viaje de Alicia, una niña de siete años, hacia el revés del espejo, escondía un trasfondo sombrío. Pocos, tal vez, han caído en la cuenta de que era una obra agónica.

Richard Wallace, atento lector de Carroll, descubrió que quien pudiera escribir en el primer capítulo un poema tan siniestro como YKCOWREBBAJ,también podía ser Jack el Destripador. Más productivo,de todos modos, parecería leer correctamente esos versos y entender que Dogson, como un frágil vampiro que era, estaba buscando un alma que lo redimiera de sus propios pavores.

Ducho hijo de los espejos, Dogson sabía que éstos nos devuelven el mundo a la inversa, y que sólo a su través es posible asomarse al vértigo de la realidad. Escribir en reverso, trazar anagramas, era su forma de especular con las cosas y consigo mismo, y así, trasvasando las letras de su nombre, Charles Lutwidge al latín, y pasando por Carolus Ludovicus, pudo llegar hacia ese lugar donde estaba proyectada su sombra.

A la casilla de su epifanía que todos recuerdan hoy como Lewis Carroll (aunque casi nadie recuerda que su primer poema se llamó 'Soledad').Como era también fotógrafo no desconocía que hacia la cámara oscura, en lugar del frío que sobre nosotros lanza el espejo, proyectamos nuestra negatividad, lo que los chinos llamarían el Yin, y que es sólo luego de un complicado proceso que regresamos, blancos y evidentes, en un nuevo Yang o en una renovada positividad. Y por eso, en clave detectivesca, lanzó el cruento y redentor juego al que viajó Alicia a través de los escaques de un ajedrez. Como inicio, en la primera línea dio una pista:"Una cosa era segura, la gata blanca no tuvo nada que ver".

Como en el I Ching el tablero de ajedrez consta de 64 figuras o casillas, que alternan el blanco con la sombra. Para un peón, como es Alicia, el viaje consiste en llegar a la octava casilla una vez que alguien ha comenzado a soñar. El enigma persiste, sin aclaración, hasta el final del libro, cuando consigue salir del tablero, para que sea leído en otro nivel: "¿Quién crees tú fue el que lo soñó?".

Ésa es una respuesta que hay que encontrar fuera del tablero, pero tomando en cuenta dos claves. En primer lugar que, dentro del mismo, el soñador es el rey negro, y en segundo término que, al inicio del viaje, es preciso descubrir a un vampiro.

Alicia debe aprender a leer en el espejo y descubrir en el tenebroso poema que omnubiló a Wallace el nombre temible del nosferatu. Así aparece el JABBERWOCKY, que advierte: "Teme al Jabberwocky, mi niño/las mandíbulas que muerden/las garras que atrapan/... El Jabberwocky con los ojos en llamas".

Se trata de otra proyección de Dogson, el pedófilo impotente o vampiro timorato que está encerrado en otra casilla, en otro nivel, atrapado en una especie de ataúd diurno, que es la hora en que sueñan los vampiros, en una casilla que se podría denominar

Por los pormenores de su sueño, sabe que sólo a través de la pequeña Alicia le es posible ver y soñar. Y no desconoce que está encarcelado y que sólo la niña puede llegar a esa casi inaccesible casilla.

Dogson es el rey negro, que esta derribado y preso de su propia majestad y de su sombra vampírica. Y necesita que Alicia, superando sus pavores de infanta, su debilidad y lentitud de peón que debe avanzar hacia adelante hasta que alcance la octava casilla, se corone reina y así adquiera una nueva fuerza y movilidad que le permita dar luego el más terrible de los pasos.

El que es propio de la literatura de verdad. Después de haberse perdido, la niña debe encontrar el camino de regreso, y eso sólo es posible a través de una pesadilla. Es ese punto abisal por el cual se vuelve, luego del viaje y la perdición, ese vórtice excéntrico que permitió por ejemplo a Dante regresar de su jornada y terminar su Comedia.

Sin ese regreso no hay autor, y Alicia tiene que escaparse del sueño, regresar coronada del trasfondo del espejo y matar al vampiro Jabberwocky que paraliza a Dogson. Y cuando se sale del sueño -cuando se encuentra el pasaje de regreso al lado primordial del cristal- es que estamos nuevamente en la casilla -1, ese no lugar, desde el cual es posible comenzar a soñar la luz (una vez que el vampiro ha quedado atrás)

Por fortuna para Dogson la niña Alicia Liddle encontró la brecha en el laberinto del ajedrez, logró sacrificar al Jabberwocky y producir la magia de la escritura, esa justa medida de luz y de sombras. "¿La vida qué es sino un sueño?", cierra la última línea, que es un verso, del último libro de Alicia firmado por el liberado Lewis Carroll, un rey negro todavía endeble para confrontar lo luminoso pero protegido por su flamante reina.

Y qué es la escritura, cabe preguntarse, sino la medida exacta de activar lo cegador de la página en blanco (el equivalente al Yang celestial) y convertirlo en un Yin negativo y activo, el que da el negro atronador de las palabras.

Fin.


  

Astrologia Vampirica

 

Existen pocos mitos tan fascinantes y tan extendidos por el mundo como el de los vampiros.
A diferencia de otros, todo el tiempo se está actualizando, adaptándose al cambio constante de la sociedad. Como su protagonista, este mito se niega a morir, y por lo visto, parece ser tan inmortal como la misma muerte. Desde siempre, la astrología ha abrevado en los mitos para dar cuenta de correspondencias muy significativas entre un particular argumento y las características adjudicadas a los signos, los planetas, o a la relación entre planetas. Ahora veremos las analogías existentes entre el mito vampírico y la dialéctica que puede darse entre Venus y Plutón; y en otro nivel, entre la polaridad Tauro/Escorpio. Y a fin de cuentas, descubrir qué es eso tan importante que estos seres de la noche quieren decirnos.
Probable nacimiento del mito
Hace miles de años, el ser humano era un competidor más (entre muchos otros) por los alimentos disponibles sobre la faz del planeta. La diferencia entre cazar y ser cazado era mínima. Acaso cuestión de suerte, instinto e inteligencia.
Seguramente, los felinos o los cánidos eran nuestra principal fuente de preocupación, sobre todo cuando caía la noche y teníamos que trepar a los árboles para protegernos. Más tarde, como cavernícolas, la oscuridad y las bestias “allá afuera”, suponían un terreno peligroso para la supervivencia no sólo del individuo sino de la especie (teniendo en cuenta que hace 300.000 años los humanos éramos muy escasos).
Sentados alrededor de una fogata y rodeados por tinieblas, los aullidos y los diversos ruidos de los seres nocturnos despertaban la imaginación de nuestros ancestros, creando ominosas y fascinantes historias. A la vez, seres terroríficos poblaban nuestros sueños (cosa que ha cambiado muy poco) despertando dramáticas sensaciones y oscuros sentimientos.
El miedo es el sentimiento que crea la figura del vampiro. Por eso, los deseos y los miedos más atávicos están condensados en esta figura: miedo a ser devorado, miedo a la muerte, miedo a los muertos, miedo a la oscuridad, deseo de devorar, deseo de inmortalidad, etc.
Es lógico pensar que, a fin de cuentas, el miedo de ser devorado tiene la misma carga psíquica que el deseo de devorar. Tanto el vampiro como su víctima viven dentro nuestro.
Por otro lado, la sangre siempre ha sido símbolo de la vida, mientras que su ausencia denota peligro de muerte. El temor a ser mordido por hombre o animal no sólo tiene que ver con la importancia concreta que tiene la sangre como fuente de vida, sino también con su valor simbólico.
La práctica de la antropofagia y de la hematofilia con fines rituales, ha sido muy extendida en todo el mundo. Aztecas, mayas, tribus amazónicas y africanas, entre muchas otras culturas, han hecho uso de ella. Beber la sangre del enemigo significaba incorporar su fortaleza, su valentía, y hasta poseer su espíritu. Pensemos que esto no es parte del incivilizado pasado; periódicamente nos enteramos de individuos mentalmente desequilibrados que actualizan el ritual; y nosotros, quizás para mantener nuestra cordura, atestamos las salas donde se proyectan las gastronómicas aventuras de Hannibal Lecter.
Durante el siglo XVIII se dio en Europa oriental una verdadera epidemia de vampiros que suscitó numerosos debates científicos y teológicos sobre el límite entre la vida y la muerte. Obras como el “Tratado sobre Vampiros” de Dom Calmet, “Cogitationes de Vampiris” de Johan Herenberg, o “Masticatione mortuorum in tumulis” de Michel Raufft y Phillipe Rherius, intentaron aportar conocimientos racionales acerca de las costumbres de los vampiros. La epidemia de sífilis que azotaba Europa en esos momentos (una enfermedad venérea, es decir, de Venus) también fue sospechosa de tener un origen vampírico.
Durante los ’80 y principios de los ’90 (en sincronía con el ingreso de Plutón en Escorpio en Noviembre de 1983), el tema del SIDA, la sangre y las formas de contagio preocupaban a toda la sociedad. Es una época en que se editan muchas obras y se estrenan numerosas películas y series de vampiros. (Buffy la cazavampiros, el Drácula de Coppola, Del crepúsculo al amanecer, Blade, Entrevista con el vampiro, etc.)
Lo que se juega en este mito es algo tan profundo como lo es la vida y la muerte... el misterio de la vida y el misterio de la muerte.
Descubrir que la vida sólo puede nutrirse de muerte, y que la muerte permite la vida y la creatividad, y que esto es lo más natural del mundo y condición “sine que non” de la existencia, es lo que nos enseña el eje Tauro/Escorpio.
Tauro y Escorpio

Luego del cosmogónico “Big Bang” de Aries, la desaceleración natural de la energía produce materia, y comienza un proceso de estabilización que crea mundos, con latentes posibilidades de vida. A partir de Einstein, podemos afirmar que la materia es energía que vibra a velocidades muy bajas. Y viceversa, la materia vibrando a altísimas velocidades se transforma en energía.
Tauro (primer signo de Tierra) traduce psicológicamente esta desaceleración e inercia con fines de materialización, como un deseo de acumulación y sustanciación; que más que un deseo es una verdadera necesidad. De ahí la inexorabilidad y la potencia del signo del toro. Las necesidades más primarias están representadas por este sector del Zodíaco.
Todo ser vivo debe incorporar a su organismo sustancias de otros organismos vivientes, cosa que en el ser humano se hace a través de la boca. Sigmund Freud descubre que la estructura más básica de la psiquis se forma en una etapa muy temprana, a la que llamó etapa oral.
Chupar, lamer, morder, cortar, arrancar, masticar y tragar son los pasos necesarios para incorporar biológicamente las sustancias que el organismo requiere. Esta incorporación implica un placer psicológico y físico que trasciende el mero hecho de la alimentación. Para ello las piezas dentarias son fundamentales, y en el caso de las especies carnívoras (como los humanos), se usan los incisivos y los caninos, cuya eficacia es de vital importancia en los predadores.
Todos estaremos de acuerdo que si de predadores se trata, el ser humano gana por varios cuerpos, ya que al estar en la cima de la cadena alimentaria, ninguna otra especie puede predarnos, salvo la nuestra… o la de algún ser sobrenatural.
Roger Caillois en su análisis del mito de la mantis religiosa relaciona la necesidad de alimentación con el placer sexual.
Marcel Roland, en un artículo donde define a la mantis como el felino de los insectos, escribe:
“La mantis religiosa mata al macho al aparearse y lo devora, hecho éste que ha impactado al hombre por su cercana relación al acto sexual humano. Los naturalistas reconocen en el insecto la forma extrema de la estrecha conexión que une con frecuencia la voluptuosidad sexual y la voluptuosidad nutritiva. En el hombre existe al menos una característica representativa de la conexión entre la nutrición y la sexualidad: la mordida de amor en el momento del coito. En el mito de Adán y Eva, es la mordida a la manzana el símbolo sexual del pecado original. Durante las relaciones sexuales de los protozoarios (en la base de la escala de los seres vivos) un organismo es completamente absorbido por el otro. El acoplamiento es en cualquiera de los casos una pérdida de inmortalidad, un factor profundo de muerte; es por ello que el estado que sigue a la satisfacción sexual completa se parece al fallecimiento y que en los seres inferiores la muerte sigue inmediatamente a la procreación.”
Desde el punto de vista de la matriz astrológica esto no es ninguna novedad. Permite trasladarnos desde Tauro hacia el misterioso Escorpio. De hecho, las costumbres nupciales de algunos escorpiones son similares a las de estos insectos: la hembra se come al macho luego de la cópula. El escorpión es un tipo de arácnido, y como tal, no puede estar genéticamente muy lejos de ese tipo de araña llamada “viuda negra”.
Alimentación y sexo son seguramente las fuerzas más poderosas que dominan a cualquier ser vivo, son pura manifestación de la naturaleza, como las tormentas y los terremotos.
Es sugerente notar que la vinculación entre nutrición, placer y muerte puede darse también cultural y geográficamente. En la ciudad de Buenos Aires, el cementerio de la Recoleta se encuentra rodeado de coquetos Cafés y restaurantes, centros de exposiciones de arte y de diseño. En París, el cementerio Picpus está pegado al “Viaducto de las Artes”, poblado de galerías de arte, locales de artesanías y distinguidos restaurantes. En Chicago, los restaurantes se enlazan frente al St. Adalbert Cemetery.
Escorpio (segundo signo de Agua) es la octava etapa en el eterno recorrido zodiacal. Simboliza el momento en que la “forma” surgida en Cáncer, y consciente en Libra de la existencia de un otro, intenta la fusión de los opuestos. Para que la fusión sea efectiva, cada uno de los participantes debe “morir” para que surja otra cosa. Esto que aparece no es igual a ninguno de los participantes, pero tampoco es totalmente distinto. Aquí la carga psíquica es mucho más pesada que en la etapa de Tauro. La sexualidad entendida escorpianamente (la “pequeña muerte” como llaman los franceses al orgasmo) se relaciona a un placer psíquico más que orgánico. En Tauro la sexualidad es instintiva, dirigida por la naturaleza para la conservación de la especie. En Escorpio se juegan los deseos ocultos, los anhelos inconfesables y las ansias de poder y dominación psicológica. El ego surgido en la etapa de Leo confronta en Escorpio con su propia sombra.
Cuanto más racional, luminosa e ilustrada sea la consciencia, la sombra aparecerá supersticiosa, oscura, monstruosa y hasta demoníaca.
Un escalofrío sorprende nuestro científico mundo, es el aliento del vampiro.
La pulsión sexual del vampiro va directo a la yugular de su víctima para saciarse. Se puede notar también la anatómica correlación existente entre la zona genital -que la tradición astrológica le adjudica a Escorpio- y la sensible zona de la garganta, regida por el signo de Tauro.
Venus y Plutón

Astronómicamente parece que no hay muchas semejanzas entre Venus y Plutón. Sin embargo podemos encontrar algunas analogías. Físicamente Venus está rodeado de una gruesa capa de nubes que impiden ver la superficie del planeta. No obstante, las sondas enviadas y el análisis de los radiotelescopios indican una frecuente actividad volcánica. Las sondas Venera 15 y 16 registraron la existencia de numerosos cráteres producidos por los volcanes. Además, son los únicos dos planetas del sistema solar que giran sobre su propio eje al revés que los demás. En Venus y en Plutón, el Sol sale por el oeste y se oculta por el este.
La ligadura entre ambos planetas es más profunda de lo que creemos.
Los vampiros han pasado por toda forma de representación: han sido hombres, mujeres, niñitos, ancianos, animales, alienígenas, dibujos animados y quien sabe que más.
Hay algunas mujeres que aspiran a ser “vampiresas”. Hollywood ha tenido mucho que ver con esto. Muchas se identifican con la “femme fatale” comedora de hombres. Se dedican desmayadamente al ocio y al placer, y de alguna manera han logrado modificar la imagen femenina dominada por la ideología machista. Puede que estas vampiresas de la vida real, sinteticen el aspecto Venus/Plutón desde el punto de vista del comportamiento social.
Detengámonos ahora en el análisis del aspecto entre ambos planetas, sin entrar en mayores detalles en cuanto al tipo de relación. A priori un aspecto duro (conjunción, cuadratura u oposición) generará una tensión mayor que un aspecto blando (trígono y sextil). A veces no es necesario que efectivamente estén aspectados. Una carta con preponderancia plutoniano/venusina también habilitará la temática Amor – Muerte.
La persona con esta estructura energética tiene dentro de sí a La Bella y a La Bestia. Lo delicado y lo intenso. La belleza y el horror. La entrega y el poder. Como con todo aspecto, el aprendizaje consiste en hacer una alquimia entre ellos.
Pero lo más habitual es quedarse en un polo y proyectar el otro, sobre todo en la oposición.
Identificada con Venus, la persona huye del “monstruo”, pero sistemáticamente tropieza y queda a su merced. (O huye de un monstruo para caer en los brazos de otro). Puede sentir que si se abre afectivamente puede ser destruida. Por eso le cuesta entregarse, aunque puede ser muy seductora. Tiene un doble movimiento: inconscientemente se abre ante lo que teme, pero esto es rechazado conscientemente. Vive la tragedia de anhelar algo que en el fondo no quiere que suceda.
Si la persona está identificada con Plutón, querría dominar y someter a alguien delicado y frágil. Se siente un monstruo, y le parece imposible que alguien pueda amarlo. Necesita descubrir su “fealdad” pero teme ser rechazado al hacerlo. Sería un gran avance para el lado plutoniano darse cuenta que esto revela su gran vulnerabilidad; como así también apreciar de qué modo el lado venusino manipula al “poderoso” desde la atracción y la seducción.
Para empezar a resolver esta dicotomía habría que investigar cómo las relaciones afectivas generan un juego de poder y un control mutuo. El camino de la transformación consiste en integrar el lado oscuro, cosa que en este caso sólo puede hacerse a través del vínculo amoroso. La sombra imposible de aceptar en uno es traída por el otro. El tema es descubrir que uno es más “monstruoso” de lo que creía… o más vulnerable, según donde esté posicionada la conciencia.
A fin de cuentas, amar implica morir.

Pero es el amor narcisista el que muere, pues un amor verdadero implica la transformación total de la vida. Este proceso transformador puede verse claramente en el “Drácula” de Coppola.
Mina Murray, la casta educadora victoriana, tropieza “accidentalmente” con las láminas de un libro similar al Kamasutra. Se ve ofendida y escandalizada por las imágenes, aunque su risa nerviosa junto con la de Lucy Westenra trasluce su fascinación por ellas. La intensidad, por decirlo de alguna manera, aún está muy lejos de su conciencia.
Tras su encuentro con el Príncipe Vlad (que si recuerdan, de Azul sólo tiene los lentes), Mina queda fascinada por su poder para dominar a las bestias, y con el corazón latiéndole fuerte se anima a acariciar insinuantemente el pelaje de un lobo salvaje. Ella ha hecho el primer contacto con su bestia interna.
Al final de la película, completamente vampirizada, primero besa y luego da muerte a su amado (aún con rasgos monstruosos) para así liberarlo de su insoportable inmortalidad. Ha comprendido su otro lado, no proyecta más, se ha transformado en una Venus – Plutón absoluta.
Vimos como el lado identificado con Venus va incorporando “dosis” cada vez mayores de Plutón hasta transformarse en Venus – Plutón.
El lado identificado con Plutón, Drácula, comienza como un desolado monstruo en un tenebroso castillo, reptando por los muros y sacrificando bebés. Venus ha quedado lejísimo de su conciencia.
Cuando Mina relata su visión (digamos, desde una vida pasada) del hogar natal del Conde, a éste se le nublan los ojos de la emoción. Ha conectado con un punto sensible en su alma. Al final, sólo el amor total consigue redimirlo (y transformarlo), entregándose y renunciando a su vida anterior como inmortal.
Ahora vemos que el lado identificado con Plutón va incorporando “dosis” cada vez mayores de Venus hasta transformarse en lo que siempre ha sido: Venus – Plutón. 

Tumbas Vampirircas reales

 

 Los arqueólogos búlgaros se han unido definitivamente a la actual moda de los vampiros con el anuncio del descubrimiento de una nueva tumba en la que su ocupante recibió un tratamiento especial para evitar que regresara de entre los muertos. Así lo anunció hoy en la radio estatal BNR, el arqueólogo Nikolay Ovcharov, cuyo grupo científico localizó el pasado fin de semana en una iglesia en Veliko Tarnovo un cadáver que había sido enterrado con una bolsita con 30 monedas de plata «con las que pagar el transporte al más allá». «Tenía también las extremidades atadas, para que no escapara de la tumba», explicó Ovcharov, quien recordó que estos tratamientos, o el de clavar un hierro en el pecho, se usaban en esta región en la Edad Media para que el muerto no volviera al mundo de los vivos.

 El experto aclaró que estos ritos no se practicaban porque el «Tenía también las extremidades atadas, para que no escapara de la tumba» fallecido hubiera sido malvado en vida, sino para evitar el riesgo de transformarse en vampiro. Por otra parte, el director del Museo Nacional de Historia, Bozhidar Dimitrov, anunció hoy que el «vampiro» encontrado el pasado 5 de junio en Sozopol, a orillas del Mar Negro, ha sido trasladado a Sofía, donde será expuesto en breve.

Se trata de un cadáver, del siglo VIII o IX, que fue encontrado con una pieza de hierro de un arado clavada en el pecho. «Entre fuertes medidas de seguridad y para gran alivio de las abuelas en Sozopol, el esqueleto del vampiro ha sido trasladado el domingo en el Museo Nacional de Historia», declaró en tono de humor Dimitrov. Dentro varios días, probablemente el próximo fin de semana, el esqueleto será expuesto en una vitrina en el museo «para que la gente conozca las extrañas creencias y supersticiones de nuestros antepasados», declaró Dimitrov. «A los habitantes de Sofía que teman que la presencia del vampiro pueda traer desgracias a la capital búlgara, les diré que este bebedor de sangre ha sido neutralizado con este pedazo de hierro durante la Edad Media», bromeó el director del museo, uno de los historiadores más conocidos y respetados en Bulgaria.


 
 OMA (Reuters) - Investigadores italianos creen haber encontrado los restos de un "vampiro" femenino en Venecia, enterrada con un ladrillo entre sus quijadas para prevenir que se alimentara de las víctimas de una plaga que azotó la ciudad en el siglo XVI. Matteo Borrini, un antropólogo de la Universidad de Florencia, dijo que el descubrimiento en la pequeña isla de Lazzaretto Nuovo, en la laguna de Venecia, respalda las creencias medievales de que vampiros estaban detrás de la propagación de plagas como la peste negra.
"Esta es la primera vez que la arqueología ha logrado reconstruir el ritual de exorcismo de un vampiro", dijo Borroni por teléfono a Reuters.
"Esto ayuda (...) a probar como nació el mito de los vampiros", agregó.
El esqueleto fue desenterrado de una fosa común de la plaga veneciana de 1576 en Lazzaretto Nuovo, una isla situada a unos tres kilómetros al noreste de Venecia usada como sanatorio para quienes sufrían de la plaga.
La sucesión de plagas que causó estragos en Europa entre el 1300 y 1700 fomentó la creencia en los vampiros, debido principalmente a que la descomposición de los cadáveres no era bien comprendida, dijo Borrini.
Los sepultureros que reabrían las tumbas comunes algunas veces encuentran cuerpos hinchados por el gas, con el cabello aún creciendo y sangre saliendo de sus bocas y creen que están todavía vivos.
Las mortajas usadas para cubrir los rostros de los muertos muchas veces se pudrían por las bacterias de la boca, revelando los dientes de los cadáveres. Los vampiros son popularmente conocidos como "comedores de mortajas".
De acuerdo a textos médicos y religiosos medievales, los "no muertos" expandían la pestilencia para poder succionar el resto de vida de los cadáveres hasta que adquirían las fuerzas para volver de nuevo a las calles.
"Para matar a un vampiro debes remover la mortaja de su boca, que era su alimento como la leche para un niño, y poner algo que no se pudiera comer ahí", dijo Borrini.
"Es posible que otros cadáveres hayan sido encontrados con ladrillos en sus bocas, pero esta es la primera vez que el ritual ha sido reconocido", agregó.
Mientras las leyendas sobre los bebedores de sangre se remontan a miles de años atrás, la figura moderna del vampiro fue resumida en la novela de 1897 "Drácula", del autor irlandés Bram Stoker, basada en cuentos populares de Europa Oriental del siglo XVIII. 





















El arte de la mascarada

 

- Animales que saltan por encima de un cuerpo:
Si una persona ha muerto, y un animal (normalmente un gato) salta por encima de el cuerpo, antes de ser enterrado, la persona puede llegar a ser un vampiro. En Rumania esto se puede curar poniendo un pedazo de hierro en la mano de el cadáver.

- Cabello rojo:
En la Mitología griega era muy común que personas pelirrojas, después de la muerte se convirtieran en vampiros. Esto es por la creencia que Judas Iscariot tenía cabello rojo.

- Otras Maneras Comunes:
Suicidio.
Ser un mago o bruja.
Ser el séptimo hijo.
Ser mordido por un vampiro.
Beber la sangre de un vampiro.
Ser víctima de un asesinato sin vengar.
Un cuerpo muerto que sea reflejado en un espejo.
Por no recibir un entierro propio. 

El Piuchén

 

Animal mitológico mapuche, que según algunos es una especie de vampiro. El Piuchén (“Secar a la gente”), también conocido como el Pihuchén, Pihuychén, Pihuichén, Piwuchén o Piguchén; es una criatura perteneciente a la mitología mapuche, y posteriormente también reintroducido en la mitología chilota. Esta leyenda se conoce en el Norte Chico, Centro y Sur de Chile.
Con esta palabra también se designa al murciélago vampiro común (Desmodus rotundus); por lo que lo más probable es que esta leyenda se inspiró en este animal.
Actualmente algunas personas también asocian esta leyenda con el mito del chupacabras.
Apariencia

Este ser presentaría una apariencia cambiante; la cual generalmente tiene el aspecto de una culebra voladora de alrededor de medio metro de largo. Pero además podría presentarse como, serpiente, ave, pez, cuadrúpedo, rana, murciélago y hasta humanoide; o igualmente una mezcla de ellas. Se dice que además, su cuerpo estaría cubierto de pasto, arbustos y cilindros retorcidos, a modo de ganchosos cuernos y otras estructuras que sobresalen del cuerpo de esta criatura.
Leyenda

Según los mapuches esta criatura generalmente era una serpiente alada que habitaba en los bosques. Sus alas con las que vuela a voluntad le crecerían cuando ha llegado a su edad madura. Presentaría una longevidad increíble y al llegar a la vejez, se transformaría en un pájaro del tamaño de un gallo o un pavo joven; pero igual de sanguinario como su otra forma. Además se caracterizaría por tener una fuerza tan poderosa que puede derribar grandes árboles; y en Chiloé incluso se dice que esta criatura puede levantar gigantescas olas que hacen naufragar las embarcaciones que estén cerca de él.
Esta criatura se alimentaría de sangre, y comúnmente estaría adherida al interior de los troncos huecos de los árboles, en las noches y en los días de calor excesivo. Las personas pueden saber a donde ha estado, porque deja huellas de sangre mediante un excremento rojo que chorrea de los árboles en donde vive y se oculta durante el día. También se puede saber de su presencia al escuchar los agudos silbidos que emite estridentemente.
Se cree que esta criatura acostumbraría a vivir cerca de los lagos y ríos, donde su presencia ocasiona gran pánico; ya que se cree que produce una sustancia tan irritante que al ser transmitida por el aire o por el agua, ocasionando erupciones en la piel muy similares a la sarna. Además aquellos que tienen la desfortuna de contemplarlo, podrían ser petrificados con su intensa mirada, para que luego esta criatura les pueda succionar la sangre; con lo cual pueden llegar a morir. Igualmente, se cree que cuando los habitantes de una casa se van volviendo extremadamente flacos, y ya se ha descartado la presencia del Colo Colo o el Basilisco chilote; su enfermedad sería producto de esta criatura.
Se dice que esta criatura, aunque puede atacar al ser humano, esto es muy excepcional; y más comúnmente se alimentaría de la sangre que succiona de las ovejas, cabras u otros animales; pero no haría daño alguno en los rebaños de cabras u otros animales de color blanco. Se dice que cuando enflaquece el ganado sin una causa aparente, es producto de esta criatura. En algunos campos, a los rebaños de ovejas se les ponen seis o más cabros, pues la sangre de estos animales es muy fuerte y ahuyenta a los pihuchenes.
Protección

Se dice que la gente y cuadrúpedos solo quedarían a salvo si se trasladan a otros lugares, o al quedar interponiéndose entre ellos y esta criatura tipo vampiro, un río o un estero. Pero si por diversos motivos no se puede abandonar el lugar donde estaría alimentándose esta criatura, sólo se puede combatir a este mal mediante la intervención de una Machi que conozca la ceremonia mágica para ahuyentarlo del lugar. Igualmente se dice que para matarlo, se puede cubrir con una tela fuerte, el árbol en que está escondido, para que así no pueda huir esta criatura, y en seguida se debería prender fuego al árbol.
 


los vrykolakas

 

La creencia según la cual los muertos pueden preservarse de toda corrupción cadavérica y salir de su tumba es muy antigua en Grecia. Estos “no muertos” reciben el nombre de vrykolakas (palabra tomada de la lengua eslavona, que significa “hombre lobo”). Se trata generalmente de personajes que no han sido inhumados en suelo consagrado porque se suicidaron o habían sido excomulgados. Estas almas en pena, inofensivas en sus orígenes, pretenden tan sólo abandonar su envoltorio carnal; basta con que la Iglesia anule la sentencia de excomunión para devolverles la paz.
La noción de muerto viviente chupador de sangre, síntesis de las leyendas paganas, como las sagas nórdicas, y del cristianismo medieval procede principalmente de Islandia, de los países escandinavos y de las islas Británicas, donde los celtas aportaron sus creencias.
Desde el siglo XII se encuentran en Inglaterra los ejemplos más significativos de crónicas redactadas en latín –como De Nugis Curialium (1193), deWalter Map– que contienen todo tipo de relatos relacionados con difuntos, generalmente excomulgados, que salen cada noche de su tumba para atormentar a sus allegados o para ocasionar sospechosas muertes en serie.
Al abrir el ataúd encontramos el cadáver intacto y manchado de sangre, y la única manera de acabar con el maleficio es quemar el cuerpo después de haberlo atravesado con una espada A falta de un término específico, los cronistas ingleses llamaron a este tipo de muertos cadaver sanguisugus.

Epidemias

Habrá que esperar hasta el siglo XIV para que el vampirismo sea endémico, sobre todo en Prusia oriental, Silesia y Bohemia. Este fenómeno, que no tenía hasta la fecha más que un carácter anecdótico, se generalizó, al tiempo que se constataba que las espectaculares manifestaciones vampíricas coincidían con las grandes epidemias de peste. Para evitar el contagio, las víctimas de la enfermedad eran enterradas apresuradamente sin certificar su muerte clínica. El hecho de que unos días más tarde, al abrir los panteones familiares se encontraran los cadáveres perfectamente conservados aunque manchados de sangre, propició que la imaginación les atribuyera la condición de vampiros, cuando lo que sucedió fue que los desdichados sufrieron una atroz agonía en el sarcófago y se infligieron heridas al intentar escapar de su cárcel de madera.

Vampiros históricos

–Gilles de Rais (1400-1440), antiguo compañero de armas de Juana de Arco, después de retirarse a sus posesiones en Machecoul y Tiffauges, se entregó por completo a la alquimia, pues pensaba hallar en la sangre el secreto de la piedra filosofal. Estas prácticas despertaron en él unos instintos perversos que le condujeron a torturar atrozmente y hasta la muerte a unos trescientos niños. Se le suele citar como un “vampiro” histórico.

–Vlad IV (1431-1476), voivoda de Valaquia y apodado Tepes (el Empalador) y Drácula (diminutivo de Dracul, que significa el diablo o el dragón), es un héroe nacional rumano, que contribuyó valerosamente a la liberación de su país de los invasores otomanos, a la par que un sanguinario tirano que mandó empalar a millares de personas para satisfacer su placer. Las siniestras hazañas de Vlad Tepes alimentaron numerosas crónicas de la época y lo convirtieron en un personaje de leyenda cuyo nombre está en la actualidad indisolublemente ligado al del vampiro. Cuatro siglos más tarde, su crueldad
despertó la atención de Bram Stoker, creador del mito moderno, que se inspiró en él para su Drácula (1897).

–La condesa Erzsébeth Bathory fue acusada de matar a trescientas jóvenes húngaras. En su Castillo de Csejthe, cerca de los Cárpatos, organizaba orgías, que eran verdaderas matanzas. Desangraba a sus víctimas para bañarse en su sangre. Fue enjuiciada en 1611 y condenada a vivir en lo alto de una torre, en una celda sin ventanas. A su muerte, los pobladores creían que la condesa regresaba del más allá convertida en vampiro.

Ciencia, prensa y religión

Durante la epidemia de peste que asola Prusia oriental en 1710, los científicos de la época proceden a realizar investigaciones sistemáticas sobre los casos de vampirismo de que son informados, llegando incluso a hacer abrir todas las tumbas de un cementerio para descubrir a los presuntos vampiros, responsables de la calamidad. De este modo, Austria, Serbia, Prusia, Polonia, Moravia y Rusia viven por y para los vampiros.
Los dos casos más espectaculares son, por una parte, el de un campesino húngaro Pedro Plogojowitz, sospechoso de vampirismo a raíz de su muerte en 1725, y acusado de haber ocasionado la muerte de ocho personas en la aldea de Kizilova, y por otra parte el de Arnold Paole, un campesino que murió al caer de un carro de forraje en 1726, también vampiro y a quien se acusaba de ser uno de los responsables del diezmo de los habitantes y del ganado de la población serbia de Medwegya.
El primer caso fue objeto de un informe oficial en alemán. Según el profesor Antoine Faivre, que descubrió el manuscrito en los archivos de Viena, en este informe aparece por vez primera el término vampiro, escrito “vanpir”.
En 1732, en un artículo de la revista francoholandesa Le Glaneur, para referirse al caso de Arnold Paole se utiliza la palabra vampiro (“vampyre”) por primera vez en lengua francesa. A partir de ese momento, la voz vampiro, escrita de muy diversas maneras (vampyr, vampyre, wampire, etc.) o su equivalente latino, vampirus, se empieza a utilizar sistemáticamente.
En 1746, dom Augustin Calmet (1672-17S7), monje benedictino de origen francés, publica en dos volúmenes su Tratado sobre los vampiros. Al objeto de refutar la creencia en los vampiros, dom Calmet presenta un impresionante número de “casos de vampirismo” y su obra, por anecdótica e ingenua que pueda parecer, presenta un gran interés para los historiadores, los sociólogos y los antropólogos.
El mérito de los tratados sobre el vampirismo en Occidente es el haber dado a conocer al gran público un conjunto de creencias que hasta la fecha sólo había llegado a oídos de algunos viajeros o de ciertos diplomáticos, como el haber hecho de la palabra vampiro un término genérico reconocido por
todos.

Características del vampiro

A partir del siglo XVIII, se reúnen por fin las tres características que otorgan al vampiro su especificidad: el vampiro es un espectro corpóreo y no un fantasma etéreo ni un demonio, sale de noche de su tumba para chupar la sangre de los mortales con el fin de prolongar su existencia póstuma, y sus víctimas se convierten a su vez en vampiros una vez muertas.
La ausencia de imagen especular no es una característica universal de los vampiros. Esta creencia procede de la cultura germánica, donde el vampiro carece además de sombra, dado que el reflejo y la sombra simbolizan el alma que el muerto viviente ha perdido.
En general el vampiro no muerde a sus víctimas sino que aspira la sangre por succión a través de los poros de la piel. Su relación con el murciélago se relaciona con el hecho de que el naturalista Buffon bautizó en 1761 con el nombre de vampiros a unos quirópteros de América latina que chupaban la sangre de los bovinos. En realidad, el vampiro legendario es capaz de transformarse en toda clase de animales, como arañas o mariposas, aunque también en niebla y paja. La creencia de que el ajo puede eliminarlos ha sido atestiguada en Rumania. Se reconoce a un vampiro porque, en su tumba, su cuerpo conserva el rigor mortis y no sufre de corrupción cadavérica semanas después de su entierro. 

Una de las más populares es la historia de las vrykolakas, la cual proviene de Grecia. Para los griegos, existía un tipo particular de muerto viviente que podía matar a los vivos. Estos son los vrykolakas, ellos son personas que han revivido porque no fueron enterrados en un terreno bendito, o porque llevaron una vida sacrílega, o finalmente porque comieron carne de oveja que fue mordida por un lobo. Este tipo de vampiro se comportaba como un poltergeist, es decir causaba que los objetos se movieran o aparecía en lugares extraños, como un fantasma.
Esta especie de vampiro se podía encontrar en las regiones del Adriático y del Egeo. Era creado por varios medios incluso por llevar una vida inmoral. Viajaba en la obscuridad. Obtenía ciertas habilidades a medida que pasaba el tiempo.
Este vampiro Griego es el más letal de todos, su cuerpo puede hincharse y extenderse. Es capaz, según dichos, de matar a una persona con tan sólo acercarse a cierta distancia, sin contacto físico alguno.
En el siglo XVII, el folklorista griego Leo Allatius escribió que los Vrykolakas deambulaban por las calles de Chios, llamando a las puertas de sus habitantes, y si alguien respondía al ser, moría al día siguiente. Los Vrykolakas extendieron su plaga a plena luz del día, los rayos del Sol no les afectaban y acabaron arrasando comarcas enteras. Asfixiaban a sus víctimas mientras dormían, y quienes eran mordidos por ellos, se convertían en uno de ellos: mitad vampiros, mitad demonios. Los Vrykolakas se movían a una velocidad terrible, aparecían de repente, de la nada, como un relámpago y debían emitir algún influjo infernal o un virus desconocido, porque quien moría cerca de éste, se convertía. Esta criatura infernal tenía incluso el poder de reanimar cadáveres, y así conformar ejércitos de monstruos. Tenía un punto débil, las armas de fuego podían matarle. Quizás con eso la población pudo detener su invasión.

Origen de la leyenda

Esta leyenda de vampiros es de 125 A.C. originalmente estaba escrita en griego.
Las leyendas de vampiros se originaron de este a oeste en compañía de las caravanas a lo largo de la ruta de la seda por el Mediterráneo.
De allí se extendieron a Asia y luego a las tierras Eslavas y los Carpatos.
Los mitos estaban originalmente más estrechamente asociados con Irán, entonces emigraron alrededor del siglo VIII, a donde están ahora. Casi en cuanto llegaron, el proceso de cristianización empezó y las leyendas de vampiros sobrevivieron como mitos.
Más tarde los Gitanos emigraron desde norte hacia el oeste de la India (donde tienen varios mitos de vampiros), ya allí sus mitos se mezclaron con los del pueblo Eslavo.
Los Gitanos llegaron a Transilvania brevemente antes de que Vlad Dracula naciera en 1431.
El vampiro aquí era el fantasma de una persona muerta, que en la mayoría de casos habían sido una bruja, mago etc.
Se tiene miedo a los vampiros, porque ellos matan personas pero al mismo tiempo se parecen a ellas. Pero hay ciertas cosas que los diferencian de un ser vivo, no puede proyectar ningún tipo de sombra ni se puede reflejar en ningún espejo. Además los vampiros pueden cambiar de forma, como por ejemplo la de un murciélago y eso lo hace sumamente difícil de capturar.
Al empezar un nuevo día los vampiros tienen que dormir en sus ataúdes por que los rayos del sol los matarían, pero por la noche despiertan sedientos de sangre.
La forma más común de nutrirse es volando por una ventana, en forma de murciélago y entonces morder a la víctima en el cuello y succionarle toda la sangre.
Los vampiros no pueden entrar a una casa sin ser invitados, pero en cuanto tienen el permiso, pueden entrar tan a menudo como ellos quieran.
El vampiro no es peligroso solo porque mata a las personas sino porque sus víctimas después de muertas se convierten en vampiros.
El lado mas fuerte de los vampiros es que son casi inmortales, sólo algunos ritos muy especiales poden matarlos tal como: poner una estaca en su corazón, cortar su cabeza o quemar su cuerpo.





Sangre Europea

 
Los vampíros existen en el folklore de diferentes culturas del mundo desde hace cientos de años, en China son monstruos de piel verde y cabello rosado y brillantes ojos rojos, en Grecia, mujeres cuya parte inferior del cuerpo es una serpiente alada llamadas Lamia; en Japón son los Koomari. La cabeza Penanggalang en Malasia. Estos son tan sólo los diversos 'vampíros'de las culturas orientales, o lo que para estas cultura es un vampíro.
El vampíro al que conocemos e identificamos como tal, tiene sus orígenes en el folklore y misticísmo de Europa del Este, sin embargo, estos mítos fueron influenciados por los mítos chinos y de otras partes de oriente, durante intercambios de materias con ellos, de este modo se propagaron dichos mitos en la cultura de Europa del Este, principalmente en el área correspondiente a los balcánes en las culturas eslávas y las montañas Carpathian en Hungría y Transilvania, lo que ahora se conoce como Rumania.

Los pueblos de estas regiones, creían que existían personas maldecidas que, una vez muertos, salían de sus tumbas durante la noche, para alimentarse de sus propios familiares o cualquier transeunte de la localidad, su alimento por supuesto, era la sangre de los vivos.

Para librarse de los vampíros, la gente recurría a todo lo que estuviera a su disposición, se decía que el ajo los auyentaba y por ello colgaban racímos de ajo sobre las puertas, besaban un ajo antes de dormir y colgaban cruces sobre sus cabeceras. También decidían entretenerlos dejando caer sobre sus tumbas puñados de pequeñas semillas, pues se decía que tenían una fasinación por contar objetos, así que pasaban la noche contando las semillas y para cuando terminaban, el sol comenzaba a salir y debían regresar a sus tumbas.

Estos son algunos detalles de manera general en que coinciden los distintos mitos europeos, sin embargo, cada región tiene sus propias formas y variedades de vampíros. En la región de los Eslávos se dá una de las mayores fuentes de mitos sobre los vampíros; ellos categorizaban a un futuro vampíro de acuerdo a ciertas características, por ejemplo, se decía que aquellos nacidos con una membrana o cola, es decir, cualquier deformidad física o bien nacido con un diente, dado que los recién nacidos no tienen dientes; también aquellos concebidos en determinados días y horas, aquellos que sufrieran una muerte violenta o fueran excomulgados, estaban condenados a ser vampíros y para evitar sus acéchos se les dejaban caer puñados de semillas para entretenerlos contando o bien atravesar el cuerpo con estácas para evitar que salieran de la tumba.

Para destruírlos podían enterrársele estacas en el pecho, decapitarlos y colocar la cabeza entre las piernas, rociar la tumba con agua bendita e incluso exorcismos.
El "Vampíro" más famoso del mundo por obra de la literatura de horror, proviene de Rumania y allí, los mítos son variantes de los vampíros eslovacos, a estos se les llamaba Strigoi, los cuales se dividían en 2 tipos, los Vii y los Mort, los Vii eran brujas y hechiceros que eran capaces de separar sus almas de su cuerpos para encontrarse con las almas de otros Vii o Mort, algo similar al pandemonium de las brujas inglésas. Al morir estás brujas y hechiceros, eran llamados Mort y volvían de la muerte para alimentarse de la sangre de los vivos hasta vaciarlos, eran entonces Vampíros.
Según el mito rumano, una persona se convertiría en vampíro si nacía con alguna deformidad física, si había sido mordido por un vampíro hasta casi vaciarlo de sangre, al morir se transformaría en uno de ellos, los que habían sido maldecidos por uno y aquellos que jugaban con la magia negra corrían el riesgo de ser un vampíro al morir, igualmente aquellos que sufrieran de una muerte no natural, serían vampiros.

Una de las formas que se tenían para detectar a los vampíros en la antigua Transilvania y sus alrededores más cercanos, antes de que estos despertaran y atacaran a la población, era llevar un caballo previamente bendecido por el sacerdote local, al cementerio y allí hacerlo pasar por sobre las tumbas, aquella tumba por la que el caballo se rehusara a pasar era donde descansaba un vampíro y procedían a enterrar una enorme estaca de madera en la tumba, en el área donde se intuyera estaba el pecho o el cuello

El pueblo eslavo incluye a la mayoría de los europeos del este de Rusia a Bulgaria, Serbia a Polonia tienen el folklore y leyendas de vampiros más ricas del mundo. Los eslavos vinieron del norte del Mar Negro y estaban muy asociados con los Iraníes. Antes del siglo VIII dC migraron al norte y al oeste, a donde están ahora. La Cristianización empezó casi cuando llegaron a sus nuevas tierras. Pero a través del siglo IX y X la Iglesia Ortodoxa oriental y la Iglesia Católica Apostólica Romana luchaban entre ellas por la supremacía. Formalmente se separaron en el año 1054 dC, y los búlgaros, rusos y serbios quedaron como ortodoxos, mientras que los polacos, checos y croatas se hicieron católicos. Esta separación causó una gran diferencia en la cultura vampírica – la Iglesia Católica creía que los cuerpos que no se corrompían eran santos, mientras los ortodoxos creían que eran vampiros.

El origen de los mitos vampíricos eslavos se desarrolló en el siglo IX como resultado del conflicto entre el paganismo pre-cristiano y el cristianismo. El cristianismo venció, quedando los vampiros y otras creencias paganas sobreviviendo en el folklore.

Algunas causas para el vampirismo: nacer con una membrana sobre la cabeza, dientes, o cola, ser concebido en ciertos días, una muerte irregular, excomulgación, rituales funerarios mal hechos, etc. Algunas de las medidas preventivas: poner un crucifijo sobre el ataúd, o bloquear el mentón para prevenir que el cuerpo comiera la mortaja, clavar la ropa a las paredes del ataúd por los mismos motivos, poner ciertos granos o semillas en la tumba porque los vampiros tenían una fascinación con contar, perforar el cuerpo con espinas o estacas.

Algunas pruebas de que un vampiro estaba rondando la vecindad: Muerte de ganado bovino, ovino, muerte de parientes, vecinos, cuerpos exhumados que estaban en un estado como de vida con crecimiento de las uñas o el pelo, o si el cuerpo estaba hinchado como un tambor, o si había sangre en la boca y el cuerpo tenía una complexión saludable. Los vampiros podían ser destruidos con estacas, la decapitación (los Kashubs ponían la cabeza entre los pies), fuego, repitiendo el servicio funerario, agua bendita sobre la tumba o exorcismo.

Rumania está rodeada por países eslavos, lo que hace que no sea sorprendente que sus vampiros son variantes del vampiro eslavo. Se los llama Strigoi, basado en el término romano strix para búho, que también pasó a significar demonio o bruja.

Hay diferentes tipos de Strigoi: los Strigoi Vii son brujas vivas que se volverán vampiros al morir. Pueden hacer que sus almas salgan de noche para encontrarse con otras brujas o con Strigoi Mort que son vampiros muertos. Los Strigoi Mort son los cuerpos reanimados que vuelven para beber la sangre de familiares, ganado y vecinos.

Una persona nacida con una membrana, una cola o fuera de matrimonio, o alguien que muriera de forma no natural, o muriera antes de ser bautizado, estaba condenado a volverse un vampiro. También lo estaba el séptimo hijo del mismo sexo en una familia, el hijo de una mujer embarazada que no comía sal o cuidada por un vampiro, o bruja. Y naturalmente, ser mordido por el vampiro, significaba la certera condenación a una existencia vampírica tras la muerte. El Vircolac a quien a veces se menciona en el folklore estaba más cercanamente relacionado a un lobo mitológico que podía devorar el sol y la luna y luego fue conectado más con los hombres lobos que con los vampiros. La persona afectada de licantropía podía convertirse en perro, cerdo o lobo.

El vampiro usualmente recién era detectado cuando atacaba a su familia o ganado, o lanzaba cosas alrededor de la casa. Se creía que los vampiros, al igual que las brujas, eran muy activos durante la víspera del Día de San Jorge (22 de abril en el calendario Juliano, 4 de mayo en el Gregoriano), la noche en se suponía que todas las formas de mal circulaban al máximo. El día de San Jorge aun se celebra en Europa.

Se podía descubrir a un vampiro en su tumba buscando de agujeros en la tierra, un cadáver no descompuesto con una cara roja, o que tuviera un pie en la esquina del ataúd. A los vampiros vivos se los desenmascaraba distribuyendo ajo en la iglesia, y fijándose en quién no lo comía.

Se abrían frecuentemente las tumbas tres años después de la muerte de un niño, cinco después de la muerte de un joven o siete años después de la muerte de un adulto para descubrir el vampirismo.

Algunas medidas para prevenir que una persona se convirtiera en vampiro: quitar la membrana del recién nacido y destruirla antes de que el bebé pudiera comerse nada de ella, la preparación cuidadosa de los cuerpos muertos, incluyendo la prevención de que animales pasaran por arriba del cuerpo, poner una rama espinosa de rosa salvaje en la tumba, y poner ajo en las ventanas y frotarlo en el ganado, especialmente en los días de San Jorge y San Andrés.

Para destruir a un vampiro, se atravesaba el cuerpo con una estaca, y luego se lo decapitaba, para después ponerle ajo en la boca. En el siglo XIX la gente disparaba una bala a través del ataúd. En casos de resistencia, el cuerpo era descuartizado y se quemaban los pedazos, se los mezclaba con agua, y se los daba a los miembros de la familia como cura.


Incluso hoy en día, los gitanos aparecen frecuentemente en la literatura y cine vampírico, sin duda debido a la influencia del libro “Drácula” de Bram Stoker, en donde los gitanos Szgany servían a Drácula, transportaban sus cajas de tierra y lo cuidaban.

En realidad, los gitanos se originaron como tribus nómadas en el norte de India, pero obtuvieron su nombre de la antigua creencia de que venían de Egipto. Para el año 1000 dC comenzaron a esparcirse hacia el oeste y se establecieron en Turquía por un tiempo, incorporando muchas palabras turcas a su idioma Romany.

Para el siglo XIV estaban en los Balcanes, y dos siglos después ya se habían parcido por toda Europa. Los gitanos llegaron a Rumania poco tiempo antes del nacimiento de Vlad Drácula en 1431.

Su religión es compleja y varía entre las tribus, pero tienen un dios llamado O Del, además del concepto de las fuerzas del Bien y el Mal y una fuerte relación y lealtad a los parientes muertos. Creían que el alma del muerto entraba en un mundo similar al nuestro, excepto que allí no hay muerte. El alma se quedaba cerca del cuerpo y a veces quería regresar. Los mitos gitanos de los muertos vivos se agregaron y enriquecieron la mitología vampírica de Hungría, Rumania y los países eslavos.

El antiguo hogar de los gitanos, la India, tuene muchas figuras vampíricas míticas. El Bhuta es el alma de un hombre que muere antes de su tiempo. Merodeaba animando cuerpos muertos de noche y atacaba a los vivos como un ghoul. En el norte de la India se podía encontrar al brahmaparusha, una criatura cuasi-vampírica con un cuerpo rodeado de intestinos y una calavera de la que bebía sangre.

El vampiro Indio más famoso es Kali que tenía colmillos, usaba un collar de cadáveres o calaveras y tenía cuatro brazos. Sus templos se hallaban cerca de los crematorios. Ella y la diosa Durga combatieron al demonio Raktabija que podía reproducirse a si mismo de cada gota de sangre derramada. Kali bebió toda su sangre para que nada se derramara, y así ganó la batalla y mató a Raktabija.
Sara o la Diosa Negra es la forma en que Kali sobrevivió entre los gitanos. Ellos creen que las tres Marías del Nuevo Testamento fueron a Francia y bautizaron a una gitana llamada Sara. Aun tienen una ceremonia cada 24 de Mayo en la aldea francesa donde se supone que esto sucedió. Un vampiro gitano se llamaba mullo (uno que murió). Se creía que este vampiro regresaba para hacer cosas maliciosas y /o beber la sangre de una persona (usualmente un pariente que había causado su muerte, o no había hecho bien la ceremonia funeraria, o que conservaba las posesiones del muerto en lugar de destruirlas como era apropiado.)

Las vampiras podían volver y tener una vida normal e incluso casarse, pero dejaban a sus esposos exhaustos. Se creía que cualquiera que tuviera apariencia horrible, le faltara un dedo, o tenía apéndices animales, etc. era vampiro. Incluso las plantas o los perros, los gatos o los animales de la granja podían convertirse en vampiros. Las calabazas o los melones que se mantenían
demasiado en la casa comenzaban a moverse, hacer ruidos o a mostrar sangre.

Para librarse de un vampiro, la gente contrataba a un dhampiro (el hijo de un vampiro y su viuda) para que detectara al vampiro. Para alejar a los vampiros, los gitanos clavaban clavos de acero o hierro en el corazón del cadáver y ponían pedazos de acero en su boca, sobre los ojos y oídos y entre los dedos en el momento del entierro. También ponían madera espinosa en la media del cadáver o clavaban una estaca de madera espinosa a través de las piernas. Otras medidas eran clavar estacas en la tumba, dejar caer agua hirviendo sobre ella, decapitar al cadáver, o quemarlo.

A pesar de la disrupción de las vidas de los gitanos por los varios regímenes comunistas de Europa oriental, ellos retienen aun mucho de su cultura. En 1992 un nuevo rey de los gitanos fue elegido en Bistritz, Rumania.