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jueves, 4 de octubre de 2012

La balada de los trolls

Un trol es un temible miembro de una mítica raza antropomorfa del folclore escandinavo. Su papel en los mitos cambia desde gigantes diabólicos —similares a los ogros de los cuentos de hadas ingleses— hasta taimados salvajes más parecidos a hombres que viven bajo tierra en colinas o montículos, inclinados al robo y el rapto de humanos que, en el caso de los infantes, eran sustituidos por niños cambiados. También se les puede llamar ‘gente de la colina’ o ‘del montículo’. En los cuentos de las islas Shetland y Orkney, los troles son llamados trowes.

La literatura, el arte y la música nórdica de la época romántica en adelante ha adaptado los troles de diversas formas; a menudo con la forma de una raza aborigen, dotados de enormes orejas y narices. Desde aquí, así como desde cuentos de hadas escandinavos como
El gruñido de los tres chivos, los troles han alcanzado reconocimiento internacional y, en la literatura fantástica y los juegos de rol modernos, aparecen hasta el extremo de ser personajes tipo.
En el folklore escandinavo:
El significado de la palabra troll es incierto. Originalmente podría haber tenido el significado de ‘sobrenatural’ o ‘mágico’ con un revestimiento de ‘maligno’ y ‘peligroso’. Otra probable sugerencia es que significa ‘alguien que se comporta violentamente’. En la antigua ley sueca, trolleri era un tipo particular de magia usada para provocar daño. Debería advertirse que términos escandinavos como trolldom (brujería) y trolla/trylle (‘realizar trucos de magia’) no implican relación alguna con los seres mitológicos. Más aún, en las fuentes de la mitología escandinava, troll puede significar cualquier ser extraño, incluyendo pero no limitado a los gigantes nórdicos jötnar.

El ambiguo significado original de la palabra
troll parece haber pervivido algún tiempo después de que la antigua literatura escandinava fuese documentada. Esto puede verse en términos tales como sjötrollet (‘trol del mar’), sinónimo de havsmannen (‘hombre del mar’), un espíritu protector del mar y especie de equivalente masculino de la sjörå (véase huldra).

En Escandinavia hay muchos lugares llamados en honor a los troles, como la ciudad sueca de Trollhättan (‘capucha de trol’) y la legendaria montaña Trollkyrka (‘iglesia de trol’).

Gradualmente puede discernirse la formación de dos tradiciones principales sobre el uso de troll. En la primera, el troll es un descendiente directo de los jötnar escandinavos, grande y bruto. Se les suele describir como feos o con características animales como colmillos u ojos ciclópeos. Ésta es la tradición que ha llegado a dominar cuentos de hadas y leyendas (véase más abajo), pero también el concepto prominente de troll en Noruega. Como regla general, lo que sería llamado un «troll» en Noruega sería en Dinamarca y Suecia un ‘gigante’ (jætte o jätte, derivado de jötunn).

En algunos relatos noruegos, tales como la balada medieval
Åsmund Frægdegjevar, los troles viven en una lejana tierra norteña llamada Trollebotten, cuyo concepto y ubicación parecen coincidir con el antiguo Jötunheimr escandinavo.

La segunda tradición es más prominente en el sur de Escandinavia. Inversamente, lo que sería llamado
troll en el sur de Suecia y Dinamarca se llamaría huldrefolk en Noruega y vitterfolk en el norte de Suecia. El término sureño se originó probablemente por una generalización de los términos haugtrold (‘trol del montículo’) o bergtroll (‘trol de la montaña’), ya que los troles de esta tradición residen bajo tierra.

Estos troles son muy parecidos a los humanos en apariencia. A veces tenían una cola escondida en sus ropas, pero ni siquiera eso era definitivo. Un forma frecuente de reconocer a un trol con aspecto humano en el folclore es fijarse mejor en lo que visten: en particular, las mujeres trol iban a menudo vestidas demasiado elegantemente para ser mujeres humanas que se mueven con frecuencia por el bosque.


Sin embargo, la mayoría de las veces los troles se mantenían invisibles y así podían viajar sobre los vientos, como en el caso del trol de viento
Ysätters-Kajsa, o colarse en los hogares humanos. A veces sólo podía oírseles hablar, gritar y hacer ruido, o el sonido de su ganado. Similarmente, si se estaba en el bosque y se olía comida guisándose, se sabía que había un trol viviendo cerca. Los troles también eran famosos por su habilidad para cambiar de forma, adoptando el aspecto de troncos caídos o animales como gatos y perros. Una noción bastante frecuente es que a los troles les gustaba aparecer como bolas de hilo rodantes.

Mientras los grandes troles ogrunos aparecen a menudo como seres solitarios, se creía que los troles «pequeños» era seres sociales que vivían juntos, como los humanos pero en el bosque. Criaban animales, cocinaban y horneaban pan, eran excelentes en la artesanía y celebraban grandes banquetes. Como muchas otras especies del folclore escandinavo, se decía que vivían en complejos subterráneos, accesibles desde entradas bajo grandes cantos rodados del bosque o las montañas. Estos cantos podían estar erigidos sobre pilares de oro. En sus moradas, los troles acumulaban oro y tesoros. Había discrepancias sobre si los troles eran básicamente malvados o no, pero a menudo trataban a la gente como ellos eran tratados. Sin embargo, los troles podían provocar mucho daño cuando eran vengativos o juguetones, y a pesar de otras cosas siempre eran paganos. Los troles también eran grandes ladrones, y les gustaba robar la comida que los granjeros almacenaban. Podían entrar invisibles en los hogares durante los banquetes y comer de los platos de forma que no hubiese bastante comida, o echar a perder la cerveza y el pan de forma que faltase o no fuese suficiente.

Ocasionalmente, los troles robaban incluso un bebé recién nacido, dejando a su propio vástago.


Para guardarse de los troles siempre podía confiarse en el Cristianismo: las campanas de iglesia, un crucifijo o incluso palabras como «Jesús» o «Cristo» servían contras ellos. Como otras criaturas del folclore escandinavo, también temían al hierro. Además de eso, fueron perseguidos por Thor, uno de los últimos vestigios de la antigua mitología escandinava, quien arrojaba sus martillos como rayos para matarlos. Estos martillos podía luego encontrarse en la tierra (en realidad hachas de la Edad de Piedra) y usadas como talismanes protectores.

En los cuentos y leyendas:
Mientras el folclore popular consistía fundamentalmente en anécdotas cortas que describían cosas que (supuestamente) sucedieron a gente cercana, los cuentos de hadas son relatos que rara vez reclamaban ser ciertos de la misma forma. Muchos de los cuentos de hadas donde aparecen troles fueron escritos a finales del siglo XIX y principios del XX, reflejando el romanticismo de la épica, y publicados en colecciones de cuentos de hadas como Tomtar och Troll. Estos relatos, así como las ilustraciones de artistas como John Bauer y Theodor Kittelsen, llegarían a formar las ideas que la mayoría de la gente tiene actualmente sobre los troles.

En las leyendas de las Edad Media y anteriores también aparece un tipo de troles de dimensiones más horripilantes. Esto podría reflejar una visión pasada de los troles como criaturas claramente malvadas que se suavizaría en el folclore posterior (véase más arriba), o ser sólo otro ejemplo de relatos fantásticos exigiendo dimensiones fantásticas.


En los cuentos de hadas y leyendas los troles son menos la gente que vive junto a los humanos y más criaturas aterradoras. Particularmente en estos relatos aparecen con cualquier tamaño, variando éste desde el de los enanos hasta el de los gigantes. A menudo se les considera poco inteligentes (especialmente a los masculinos, pues las femeninas o
trollkonor pueden ser bastante astutas), muy fuertes, de grandes narices, brazos largos, peludos y no muy hermosos (siendo de nuevo las féminas una excepción, al ser con frecuencia bastante atractivas). En los cuentos de hadas escandinavos los troles a veces se vuelven de piedra si les da la luz del sol.

Los siguientes extractos de la balada danesa
Eline af Villenskov describen el aspecto físico de los troles en la mitología escandinava:
Había setecientos troles,
eran feos y adustos,
harían una visita al granjero,
para comer y beber con él.
Entonces dijo el trol más pequeño
(no era mayor que una hormiga):
«Aquí viene un cristiano,
al que seguro manejaré». 


jueves, 27 de septiembre de 2012

BERSERKERS

Europa ha tenido sus propias sociedades secretas de guerreros lobo. De entre ellos, unos especialmente feroces, los berserker del mundo antiguo escandinavo, guerreros terribles, que saltaban al combate semidesnudos, cubiertos de pieles (la palabra berserk significa "camisa de oso") en estado de trance, poseídos por un furor sagrado, sin que "el hierro les pudiese herir ni el fuego quemar". Aullando como bestias, los berserker se lanzaban al combate con la boca espumeante y mordiendo salvajemente sus escudos. Su sola presencia aterrorizaba a sus rivales. Existían diferentes categorías entre ellos: algunos eran guerreros oso; otros, no menos terribles, eran conocidos como ulfhednar ("pellejos de lobo"), guerreros lobo.

Cuentan las leyendas vikingas que en todo “ejército” nórdico existía un grupo de doce soldados llamados berserkers, que tenían la capacidad de no sufrir heridas y seguir luchando durante días con el mismo ímpetu que al empezar la batalla. No existen grandes precisiones sobre el origen de los berserkers. Algunos los creen integrantes de una secta seguidora de Odín, adoradores de osos o lobos, otros creen que eran simples elegidos. Lo único seguro es que su resistencia al cansancio y al dolor provenía de la ingesta de un hongo que los sumía en un estado de paroxismo en el que prácticamente no distinguían entre amigos y enemigos. Cuando morían, tenían un lugar privilegiado en el Valhalla, el paraíso de los vikingos, a la derecha de su amado Odín.

Tras la batalla el frenesí se esfumaba y su agotamiento se hacía palpable. Ese era el único momento en que se les podía vencer.
Eran muy solicitados en tiempo de guerra, aunque los vikingos en general no les consideraban compañeros de armas, ya que su tipo de actuación poco tenía que ver con la ética del guerrero, donde primaban los conceptos de lealtad y fidelidad, astucia e inteligencia.

No es de extrañar que debido a su apariencia (envueltos en pieles de animales) y su fiero modo de actuar en la batalla se les considerara mitad hombre mitad bestia y fueran uno de los pilares a la hora de crear la leyenda de los hombres lobo.
El Poder de la Bestia
Con el tiempo, los berserker acabarían convirtiéndose en guerreros feroces ansiosos de sangre capaces de llevar a cabo todo tipo de crímenes y desmanes, pero en un principio fueron castas de guerreros magos consagrados a Odín, cuyo nombre procede de un vocablo, ódr, que viene a significar furia, éxtasis, sabiduría mágica e inspirada.

Los rasgos chamánicos de Odín son muy intensos. Entre sus poderes se haya el cambiar de forma y viajar por todos los mundos. Sus compañeros, o quizá deberíamos decir sus espíritus ayudantes, son dos cuervos y dos lobos, Gere y Freke, literalmente "glotón" y "voraz". En el mito odínico, se mezclan la guerra, la caza y el poder chamánico, sobre todo en la figura de la "Cacería salvaje", una imagen nórdica de la tormenta como una tremenda y estruendosa partida de caza contra las fuerzas del mal encabezada por Odín, montado sobre Sleipnir, su caballo de ocho patas, y seguido por las doncellas guerreras, las valkyrjur; los muertos caídos en combate, los einherjar; y una multitud de lobos y seres sobrenaturales.

Si morían en combate iban directamente a su "paraiso" esto unido al hecho de encontrarse bajo el efecto de bayas alucinogenas les borraba el miedo.

Todavía en una fecha tan tardía como 1691, en la Europa del nordeste quedaban restos de los antiguos cultos y creencias en hombres-lobo asociados a los poderes odínicos de la luz. Se detectan incluso sociedades secretas de hombres-lobo dedicados a combatir brujas y demonios. Así se desprende de las declaraciones del anciano Thiess, un hombre-lobo lituano, efectuadas durante el juicio celebrado contra él en Jürgensburg en 1691. Thiess confesó que él y sus compañeros, se transformaban en lobos tres noches al año para combatir al diablo hasta "el fin del mar", es decir, el infierno. Según él, su nariz rota se debía a un golpe recibido en un combate que, en una de esas ocasiones en las que perseguían a los agentes del infierno, había tenido con cierto mago negro llamado Skeistan.
Según el anciano, cuando los hombres-lobo mueren van al cielo, y si no fuera por su intervención, el diablo asolaría la tierra, ganados y cosechas, explicó Thiess, quien afirmaba que tanto los hombres lituanos como los alemanes y rusos odiaban al diablo y se consideraban los "perros de Dios". Su convencimiento de que el oficio de su sociedad era completamente benéfico para la humanidad era tal que cuando los inquisidores intentaron convencerles de que todos los hombres-lobo habían hecho un pacto con el diablo, el anciano les contradijo enérgicamente y llegó a afirmar que sus acciones eran de mayor provecho que las del sacerdote.
Testimonio parecido dio un joven en Riga, quien afirmaba que en su condición de lobo había combatido contra brujas. Algunas personas sabían cuál era su condición. En una fiesta, el joven se desmayó. Al día siguiente, a quienes le habían reconocido como hombre-lobo, les relató que había caído en trance y estuvo combatiendo durante el mismo con una bruja presente en la celebración.

 

lunes, 25 de junio de 2012

Los vampiros del Norte



Vampiros del Norte Europeo.
Siempre que se habla de vampiros uno se predispone a ser transportado al ignoto este de Europa, a sentir la humedad de los sombríos bosques, las frías noches de los Balcanes. Sin embargo, el vampiro es inherente a toda la mentalidad indoeuropea, su leyenda florece en toda Europa; con diferentes colores y matices, es cierto; pero generando el mismo horror y la misma atracción. El problema radica en que para la mayoría de la gente, los mitos del norte europeo son sinónimo de "hadas"; nada más lejos de la realidad. Veremos que las tierras del norte esconden secretos de sangre, seres ávidos y crueles recorren los caminos al amparo de la noche; espíritus ominosos deambulan por parajes desolados, con la tristeza como compañera, y la melancolía como bastón. Demos un paso, entremos en la noche, y veamos qué secretos nos revela la oscuridad. 

Draugr.
El Vampiro Nórdico.

El Draugr es un vampiro que adquiere forma física en los sepulcros de los vikings, y generalmente, se trataban de guerreros muertos, famosos por su infamia en las batallas.

Los nórdicos quemaban sólo a los soldados virtuosos, con la esperanza de que sus espíritus asciendan junto con el humo hacia el dorado Valhal, pero los guerreros y civiles, cuyo sadismo estaba probado, eran enterrados. Estas almas condenadas a veces reanimaban el cadáver en el que una vez habían habitado, recorriendo la noche sin aventurarse demasiado lejos de sus tumbas.

Son vampiros verdaderamente sanguinarios: se alimentan de sangre (cuando pueden conseguirla) o de la carne putrefacta de los cadáveres. Sólo pueden ser aniquilados por un héroe, es decir; por un hombre cuyo valor y coraje estén fuera de toda duda, ya que las armas no les provocan daño alguno (Esto queda claro en la Saga de Gripssonar). Una vez vencido, el vampiro era decapitado.

Para prevenir el levantamiento de este vampiro existen varias técnicas: atar los dedos de los pies del cadáver de quien se sospecha que podría ser un vampiro, dejar una tijera abierta sobre el pecho del difunto o esconder algunas ramas pequeñas entre sus ropas.

Hay quién afirma que la palabra draugr está emparentada con dragón. Basándonos en las similitudes entre estos dos seres, la teoría no parece descabellada: ambos viven en reductos oscuros, aman los tesoros y sólo pueden ser vencidos por héroes. Lo curioso es que la palabra dragón, en el latín vulgar hablado al este de los Cárpatos, "dragón" se pronunciaba Dracul.

Otro bello texto dónde se puede ver el terror que causaban estos vampiros es en la Saga de Grettir. 

Bluatsauger, el Vampiro alemán.

Se trata del vampiro clásico de Alemania. Su nombre puede traducirse al inglés como Bloodsucker, "chupasangre".

De aspecto pálido y siniestro, este vampiro se alimenta sólo de sangre, tanto humana cómo animal. Generalmente se trata de difuntos sin bautizar o adeptos a la magia negra. Se sabe que gritar el nombre del Señor los ahuyenta inexorablemente.

Casi siempre las intervenciones de este vampiro en las leyendas populares son precedidas por algún brote de enfermedad. Generalmente se acusaba de ser un Bluatsauger al primero en morir durante una plaga.

Uno de los medios para impedir que el sospechoso de ser un vampiro se levante de la tumba, era colocarle un racimo de uvas debajo del mentón; aunque a veces sólo bastaba con ponerle una moneda o una piedra en la boca.

Todos estos métodos, curiosamente, no impiden la transformación de un cadáver en vampiro, sino que anulan su capacidad de moverse, y por lo tanto, de salir de su sepulcro. Es decir, para matar a un vampiro siempre hay que confrontarlo, no es posible eliminarlo antes de su metamorfosis, precisamente porque antes de alzarse como vampiro, es simplemente un cadáver.

Todos sabemos lo complicado que resulta matar algo que carece de vida; y este detalle no pasó desapercibido para aquellos pueblos que creen en vampiros. Allí radica el motivo por el que abundan métodos y medicinas tradicionales cuyo único fin es limitar a la tumba la existencia del vampiro.

De hecho, y salvo algunas pocas variantes, las formas de matar a un vampiro fuera de su sepulcro son siempre las mismas: las estacas, el fuego, el vinagre, y no mucho más. 

El Vampiro de Bavaria.
Nachtzehrer.

Estos vampiros están asociados a las enfermedades y plagas. Su comportamiento es muy simple, casi podríamos decir que se trata de un autómata: su único móvil es alimentarse; instinto que lo lleva a cometer verdaderas aberraciones.
Desde que este vampiro es enterrado, sólo pasan unas horas hasta que adquiere control sobre las facultades nocturnas, que no son muchas por cierto. En su naturaleza habita un apetito voraz, nada puede distraerlo de su búsqueda quimérica de saciar el vacío que corroe su estómago. De hecho, lo primero que ingiere tras despertar en su tumba, es su mortaja.
Cómo vampiro tiene una existencia breve, ya que su eterno estado famélico lo lleva a cometer verdaderos desmanes en el ganado, situación que los campesinos se resisten a tolerar. Pronto es emboscado, y puede ser aniquilado con armas normales.
Puede detectarse a este vampiro de Bavaria mediante ciertas marcas que algunos niños muestran en sus cabezas. Luego se le añaden a las leyendas algunas características un tanto absurdas: como su capacidad para transformarse en cerdo, la falta del ojo derecho, etc. Está asociado a las enfermedades epidémicas, y es sabido que tiene la poco saludable tendencia a masticar y comer sus propias extremidades. 

El Vampiro del Beowulf.
Grendel.

Quizás sea el más conocido de los vampiros del norte. Se individualizó a partir de la epopeya inglesa Beowulf, en dónde se dice que es un Troll, pero en las tradiciones danesas, Grendel es un ser que nada tiene que ver con los Trolls, salvo en su afición por la carne humana.

El poeta anónimo que lo inmortalizó en el Beowulf, nos dice que pertenece a la raza de Caín, sin dudas para darle al escrito un carácter más católico, aunque todos los especialistas coinciden en que la trama es sin duda muy antigua, y por lo tanto, profundamente pagana.

Es un vampiro de dimensiones sobrehumanas y de carácter púramente sobrenatural; es decir, nadie puede convertirse en un Grendel. Odian el sonido de las campanas, las armas no los dañan; y cuando atacan lo hacen sin piedad; pueden llegar a diezmar poblaciones enteras.

En algunas crónicas medievales se habla de los ataques sufridos por algunos monasterios suecos, en dónde se llegó a atribuirles a estos seres más de 200 muertos en una noche. No se conforman sólo con beber sangre, sino que aman la carne humana, incluso la de los difuntos. 


Sangre Europea

 
Los vampíros existen en el folklore de diferentes culturas del mundo desde hace cientos de años, en China son monstruos de piel verde y cabello rosado y brillantes ojos rojos, en Grecia, mujeres cuya parte inferior del cuerpo es una serpiente alada llamadas Lamia; en Japón son los Koomari. La cabeza Penanggalang en Malasia. Estos son tan sólo los diversos 'vampíros'de las culturas orientales, o lo que para estas cultura es un vampíro.
El vampíro al que conocemos e identificamos como tal, tiene sus orígenes en el folklore y misticísmo de Europa del Este, sin embargo, estos mítos fueron influenciados por los mítos chinos y de otras partes de oriente, durante intercambios de materias con ellos, de este modo se propagaron dichos mitos en la cultura de Europa del Este, principalmente en el área correspondiente a los balcánes en las culturas eslávas y las montañas Carpathian en Hungría y Transilvania, lo que ahora se conoce como Rumania.

Los pueblos de estas regiones, creían que existían personas maldecidas que, una vez muertos, salían de sus tumbas durante la noche, para alimentarse de sus propios familiares o cualquier transeunte de la localidad, su alimento por supuesto, era la sangre de los vivos.

Para librarse de los vampíros, la gente recurría a todo lo que estuviera a su disposición, se decía que el ajo los auyentaba y por ello colgaban racímos de ajo sobre las puertas, besaban un ajo antes de dormir y colgaban cruces sobre sus cabeceras. También decidían entretenerlos dejando caer sobre sus tumbas puñados de pequeñas semillas, pues se decía que tenían una fasinación por contar objetos, así que pasaban la noche contando las semillas y para cuando terminaban, el sol comenzaba a salir y debían regresar a sus tumbas.

Estos son algunos detalles de manera general en que coinciden los distintos mitos europeos, sin embargo, cada región tiene sus propias formas y variedades de vampíros. En la región de los Eslávos se dá una de las mayores fuentes de mitos sobre los vampíros; ellos categorizaban a un futuro vampíro de acuerdo a ciertas características, por ejemplo, se decía que aquellos nacidos con una membrana o cola, es decir, cualquier deformidad física o bien nacido con un diente, dado que los recién nacidos no tienen dientes; también aquellos concebidos en determinados días y horas, aquellos que sufrieran una muerte violenta o fueran excomulgados, estaban condenados a ser vampíros y para evitar sus acéchos se les dejaban caer puñados de semillas para entretenerlos contando o bien atravesar el cuerpo con estácas para evitar que salieran de la tumba.

Para destruírlos podían enterrársele estacas en el pecho, decapitarlos y colocar la cabeza entre las piernas, rociar la tumba con agua bendita e incluso exorcismos.
El "Vampíro" más famoso del mundo por obra de la literatura de horror, proviene de Rumania y allí, los mítos son variantes de los vampíros eslovacos, a estos se les llamaba Strigoi, los cuales se dividían en 2 tipos, los Vii y los Mort, los Vii eran brujas y hechiceros que eran capaces de separar sus almas de su cuerpos para encontrarse con las almas de otros Vii o Mort, algo similar al pandemonium de las brujas inglésas. Al morir estás brujas y hechiceros, eran llamados Mort y volvían de la muerte para alimentarse de la sangre de los vivos hasta vaciarlos, eran entonces Vampíros.
Según el mito rumano, una persona se convertiría en vampíro si nacía con alguna deformidad física, si había sido mordido por un vampíro hasta casi vaciarlo de sangre, al morir se transformaría en uno de ellos, los que habían sido maldecidos por uno y aquellos que jugaban con la magia negra corrían el riesgo de ser un vampíro al morir, igualmente aquellos que sufrieran de una muerte no natural, serían vampiros.

Una de las formas que se tenían para detectar a los vampíros en la antigua Transilvania y sus alrededores más cercanos, antes de que estos despertaran y atacaran a la población, era llevar un caballo previamente bendecido por el sacerdote local, al cementerio y allí hacerlo pasar por sobre las tumbas, aquella tumba por la que el caballo se rehusara a pasar era donde descansaba un vampíro y procedían a enterrar una enorme estaca de madera en la tumba, en el área donde se intuyera estaba el pecho o el cuello

El pueblo eslavo incluye a la mayoría de los europeos del este de Rusia a Bulgaria, Serbia a Polonia tienen el folklore y leyendas de vampiros más ricas del mundo. Los eslavos vinieron del norte del Mar Negro y estaban muy asociados con los Iraníes. Antes del siglo VIII dC migraron al norte y al oeste, a donde están ahora. La Cristianización empezó casi cuando llegaron a sus nuevas tierras. Pero a través del siglo IX y X la Iglesia Ortodoxa oriental y la Iglesia Católica Apostólica Romana luchaban entre ellas por la supremacía. Formalmente se separaron en el año 1054 dC, y los búlgaros, rusos y serbios quedaron como ortodoxos, mientras que los polacos, checos y croatas se hicieron católicos. Esta separación causó una gran diferencia en la cultura vampírica – la Iglesia Católica creía que los cuerpos que no se corrompían eran santos, mientras los ortodoxos creían que eran vampiros.

El origen de los mitos vampíricos eslavos se desarrolló en el siglo IX como resultado del conflicto entre el paganismo pre-cristiano y el cristianismo. El cristianismo venció, quedando los vampiros y otras creencias paganas sobreviviendo en el folklore.

Algunas causas para el vampirismo: nacer con una membrana sobre la cabeza, dientes, o cola, ser concebido en ciertos días, una muerte irregular, excomulgación, rituales funerarios mal hechos, etc. Algunas de las medidas preventivas: poner un crucifijo sobre el ataúd, o bloquear el mentón para prevenir que el cuerpo comiera la mortaja, clavar la ropa a las paredes del ataúd por los mismos motivos, poner ciertos granos o semillas en la tumba porque los vampiros tenían una fascinación con contar, perforar el cuerpo con espinas o estacas.

Algunas pruebas de que un vampiro estaba rondando la vecindad: Muerte de ganado bovino, ovino, muerte de parientes, vecinos, cuerpos exhumados que estaban en un estado como de vida con crecimiento de las uñas o el pelo, o si el cuerpo estaba hinchado como un tambor, o si había sangre en la boca y el cuerpo tenía una complexión saludable. Los vampiros podían ser destruidos con estacas, la decapitación (los Kashubs ponían la cabeza entre los pies), fuego, repitiendo el servicio funerario, agua bendita sobre la tumba o exorcismo.

Rumania está rodeada por países eslavos, lo que hace que no sea sorprendente que sus vampiros son variantes del vampiro eslavo. Se los llama Strigoi, basado en el término romano strix para búho, que también pasó a significar demonio o bruja.

Hay diferentes tipos de Strigoi: los Strigoi Vii son brujas vivas que se volverán vampiros al morir. Pueden hacer que sus almas salgan de noche para encontrarse con otras brujas o con Strigoi Mort que son vampiros muertos. Los Strigoi Mort son los cuerpos reanimados que vuelven para beber la sangre de familiares, ganado y vecinos.

Una persona nacida con una membrana, una cola o fuera de matrimonio, o alguien que muriera de forma no natural, o muriera antes de ser bautizado, estaba condenado a volverse un vampiro. También lo estaba el séptimo hijo del mismo sexo en una familia, el hijo de una mujer embarazada que no comía sal o cuidada por un vampiro, o bruja. Y naturalmente, ser mordido por el vampiro, significaba la certera condenación a una existencia vampírica tras la muerte. El Vircolac a quien a veces se menciona en el folklore estaba más cercanamente relacionado a un lobo mitológico que podía devorar el sol y la luna y luego fue conectado más con los hombres lobos que con los vampiros. La persona afectada de licantropía podía convertirse en perro, cerdo o lobo.

El vampiro usualmente recién era detectado cuando atacaba a su familia o ganado, o lanzaba cosas alrededor de la casa. Se creía que los vampiros, al igual que las brujas, eran muy activos durante la víspera del Día de San Jorge (22 de abril en el calendario Juliano, 4 de mayo en el Gregoriano), la noche en se suponía que todas las formas de mal circulaban al máximo. El día de San Jorge aun se celebra en Europa.

Se podía descubrir a un vampiro en su tumba buscando de agujeros en la tierra, un cadáver no descompuesto con una cara roja, o que tuviera un pie en la esquina del ataúd. A los vampiros vivos se los desenmascaraba distribuyendo ajo en la iglesia, y fijándose en quién no lo comía.

Se abrían frecuentemente las tumbas tres años después de la muerte de un niño, cinco después de la muerte de un joven o siete años después de la muerte de un adulto para descubrir el vampirismo.

Algunas medidas para prevenir que una persona se convirtiera en vampiro: quitar la membrana del recién nacido y destruirla antes de que el bebé pudiera comerse nada de ella, la preparación cuidadosa de los cuerpos muertos, incluyendo la prevención de que animales pasaran por arriba del cuerpo, poner una rama espinosa de rosa salvaje en la tumba, y poner ajo en las ventanas y frotarlo en el ganado, especialmente en los días de San Jorge y San Andrés.

Para destruir a un vampiro, se atravesaba el cuerpo con una estaca, y luego se lo decapitaba, para después ponerle ajo en la boca. En el siglo XIX la gente disparaba una bala a través del ataúd. En casos de resistencia, el cuerpo era descuartizado y se quemaban los pedazos, se los mezclaba con agua, y se los daba a los miembros de la familia como cura.


Incluso hoy en día, los gitanos aparecen frecuentemente en la literatura y cine vampírico, sin duda debido a la influencia del libro “Drácula” de Bram Stoker, en donde los gitanos Szgany servían a Drácula, transportaban sus cajas de tierra y lo cuidaban.

En realidad, los gitanos se originaron como tribus nómadas en el norte de India, pero obtuvieron su nombre de la antigua creencia de que venían de Egipto. Para el año 1000 dC comenzaron a esparcirse hacia el oeste y se establecieron en Turquía por un tiempo, incorporando muchas palabras turcas a su idioma Romany.

Para el siglo XIV estaban en los Balcanes, y dos siglos después ya se habían parcido por toda Europa. Los gitanos llegaron a Rumania poco tiempo antes del nacimiento de Vlad Drácula en 1431.

Su religión es compleja y varía entre las tribus, pero tienen un dios llamado O Del, además del concepto de las fuerzas del Bien y el Mal y una fuerte relación y lealtad a los parientes muertos. Creían que el alma del muerto entraba en un mundo similar al nuestro, excepto que allí no hay muerte. El alma se quedaba cerca del cuerpo y a veces quería regresar. Los mitos gitanos de los muertos vivos se agregaron y enriquecieron la mitología vampírica de Hungría, Rumania y los países eslavos.

El antiguo hogar de los gitanos, la India, tuene muchas figuras vampíricas míticas. El Bhuta es el alma de un hombre que muere antes de su tiempo. Merodeaba animando cuerpos muertos de noche y atacaba a los vivos como un ghoul. En el norte de la India se podía encontrar al brahmaparusha, una criatura cuasi-vampírica con un cuerpo rodeado de intestinos y una calavera de la que bebía sangre.

El vampiro Indio más famoso es Kali que tenía colmillos, usaba un collar de cadáveres o calaveras y tenía cuatro brazos. Sus templos se hallaban cerca de los crematorios. Ella y la diosa Durga combatieron al demonio Raktabija que podía reproducirse a si mismo de cada gota de sangre derramada. Kali bebió toda su sangre para que nada se derramara, y así ganó la batalla y mató a Raktabija.
Sara o la Diosa Negra es la forma en que Kali sobrevivió entre los gitanos. Ellos creen que las tres Marías del Nuevo Testamento fueron a Francia y bautizaron a una gitana llamada Sara. Aun tienen una ceremonia cada 24 de Mayo en la aldea francesa donde se supone que esto sucedió. Un vampiro gitano se llamaba mullo (uno que murió). Se creía que este vampiro regresaba para hacer cosas maliciosas y /o beber la sangre de una persona (usualmente un pariente que había causado su muerte, o no había hecho bien la ceremonia funeraria, o que conservaba las posesiones del muerto en lugar de destruirlas como era apropiado.)

Las vampiras podían volver y tener una vida normal e incluso casarse, pero dejaban a sus esposos exhaustos. Se creía que cualquiera que tuviera apariencia horrible, le faltara un dedo, o tenía apéndices animales, etc. era vampiro. Incluso las plantas o los perros, los gatos o los animales de la granja podían convertirse en vampiros. Las calabazas o los melones que se mantenían
demasiado en la casa comenzaban a moverse, hacer ruidos o a mostrar sangre.

Para librarse de un vampiro, la gente contrataba a un dhampiro (el hijo de un vampiro y su viuda) para que detectara al vampiro. Para alejar a los vampiros, los gitanos clavaban clavos de acero o hierro en el corazón del cadáver y ponían pedazos de acero en su boca, sobre los ojos y oídos y entre los dedos en el momento del entierro. También ponían madera espinosa en la media del cadáver o clavaban una estaca de madera espinosa a través de las piernas. Otras medidas eran clavar estacas en la tumba, dejar caer agua hirviendo sobre ella, decapitar al cadáver, o quemarlo.

A pesar de la disrupción de las vidas de los gitanos por los varios regímenes comunistas de Europa oriental, ellos retienen aun mucho de su cultura. En 1992 un nuevo rey de los gitanos fue elegido en Bistritz, Rumania. 
 
 
 


lunes, 4 de junio de 2012

Mas Vampiros en Europa

Los vampiros de Serbia, Montenegro, Bosnia, Croacia y Eslovenia.
En Serbia, los nombres más comunes para un vampiro  son vampir y vorkudlak. En Bosnia, Croacia y Montenegro, el término utilizado es lampir. En un testimonio documentado de un juicio que comenzó en octubre de 1737 y terminó en 1738 en la ciudad de Dubrovnik (en ese momento, una ciudad Croata), se utilizaron las palabras pricosak, tenjac y vukodlak para referirse a vampiros. El juicio era acerca de unos “cazavampiros” que habían profanado varias tumbas sin permiso.
Los medios para la destrucción de los vampiros serbios y eslavos incluían exhumar el cadáver y clavarle una estaca en el corazón, decapitarlos, y cremarlos. Como podemos ver, la práctica normal utilizada en Europa. Pero en las regiones de la costa del Mar Adriático, al cadaver vampiro se le cortaba las piernas antes de sepultarlo de nuevo, para que si regresase a la vida, no pudiese caminar.
En algunas partes de Serbia, se creia que todo muerto que tenga 30 años de difunto, podía convertirse en vampiro. Igual que en otras leyendas sobre vampiros, estos no-muertos parecían personas normales, y solían retomar una vida normal, incluso llegaban a casarse y tenían hijos.
Otros datos curiosos de Serbia sobre vampiros son las siguientes:
- Algunos serbios creian que los vampiros podían tomar la forma de una mariposa.
- Una tribu de Montenegro creían que los vampiros se podían convertir en lobos.
- Los gitanos y serbios que creían en los vampiros y vampiras eran ignorados publicamente por la sociedad. 

El nombre más común para un vampiro en Rusia es Upir, a veces escrito como Upyr. En Ucrania la palabra es Upior, y en Bielorrusia es Upar. En todas estas regiones, el vampiro es un cadáver poseído por el diablo. Los medios para destruir al vampiro eslavo incluyen meter una estaca de madera a través del corazón del cadáver exhumado, o  la decapitación continuando con una cremación. Sin embargo, en algunas regiones de Rusia, el cadáver de un vampiro era a veces arrojado a un lago o un río.
En el norte y el centro de la Rusia Europea y algunas otras partes de la región en general, la palabra “eretich” (que literalmente significa “hereje“) llegó a ser un término especial para un vampiro. También se lo aplica a los hechiceros y las brujas que volvieron de las tumbas después de morir, dado que que habían vendido su alma al diablo en vida.  Por la noche estos brujos vampiros dormían en los cementerios.
La brujería y el vampirismo también se combinan en la creencia de que incluso una buena persona puede convertirse en un Upir después de muerto, gracias a la maldición y hechicería que envoca un mago negro. Así que en la antigua Rusia, todos al morir podían ser malditos a existir como vampiros.
Nosferatu viene de la palabra griega nosophoros (que significa “portador de la peste”) que se desarrolló en la antigua palabra eslava “nosufur-atu”.
Nosferatu es el nombre que se utiliza para calificar a un vampiro rumano que se hizo popular en la literatura de ficción, debido a un artículo escrito por Emily Gerard titulado “Supersticiones de Transilvania”, que fue publicado en 1885.  Ella se limita a referir a los vampiros con la palabra rumana “nosferatu”. Sin embargo, la palabra ya había aparecido en un artículo de la revista 1865 por Wilhelm Schmidt. Pero con éste, el término no se hizo popular.
El artículo de Emily Gerard se escribió bajo las experiencias de la autora cuando vivió en Transilvania. El artículo fue leído por Bram Stoker, por lo que el término se hizo popular en la literatura de ficción, gracias a la contribución de Stoker con su novela Drácula.
Irónicamente, no hay otras fuentes de la palabra nosferatu  en el folklore rumano.


La palabra Strigoi se basa en términos antiguos de Grecia para identificar al búho, pero que también pasó a significar demonio o bruja. Antes de la popularización de los vampiros, que era el nombre más utilizado para identificar a los vampiros no-muerto; seres que regresaban de la tumba.
Otro uso del término era para señalar a una persona que vive con ciertos poderes sobrenaturales, parecido a un vampiro psíquico. La creencia era que estas personas especiales nacían con una membrana o con una pequeña cola en la base de la columna vertebral.
Muy a menudo, como es típico de los vampiros de Europa, un Strigoi primero se aprovecha atacando a su familia. En algunos cuentos rumanos, los vampiros Strigoi se hacen primero invisible y asaltan la bodega de su casa para crear caos, al estilo de un poltergeist.
El Strigoi también podía llegar a su casa, tal como lo hacía en vida, y dedicarse a los quehaceres diarios, incluso comunicarse con sus seres queridos, sin tomar en cuenta que, propiamente, él o ella había ya fallecido.
Como sucedía en Grecia con el vampiro vrykolakas, se creía en Rumania que los Strigoi sólo tenían que regresar a sus tumbas los sábados.
También hay cuentos y anécdotas recogidas por los folkloristas de Rumania en que el strigoi podía tomar varias formas; entre animales o mujeres.  Algunos folcloristas rumanos niegan que los Strigoi estén relacionados con los vampiros bebedores de sangre. Pero se dice que hay pruebas que dicen lo contrario: artículos y otras publicaciones basadas en cuentos y anécdotas recogidas de la gente común antes de la final de la Segunda Guerra Mundial. En estas historias, los Strigoi no solo bebían sangre sino que hasta devoraban por completo a sus víctimas.
Según el libro de Adrien Cremene, la Mythologie du Vampire en Roumanie, se dice que los Strigoi tenían dos corazones. El segundo corazón era el que brindaba vitalidad.
Las maneras para destruir a un vampiro Strigoi son:
Clavando una estaca en el corazón
Decapitación.
Extracción del corazón
Quemando todo el cuerpo.
Se creía que un Strigoi que tenga más de 7 años como vampiro, ya no tenía la necesidad de regresar a su tumba, y podía pasar por un ser humano normal.  Según una fuente, el Strigoi pierde la necesidad de tomar sangre – incluso de animales. Estos logran, supuestamente, volverse a casar y formar familias. Pero se dice que cada semana, desde el viernes por la noche hasta la mañana del domingo, ellos deberán descansar en algún nicho de un cementerio. Y acerca de los hijos de los Strigoi, ellos se convertirían en dhampirs (hijos de un vampiro): seres que viven entre el límite de la vida y la muerte. 

Los antiguos griegos no creían en las personas que regresan de sus tumbas con la necesidad de acosar a los vivos. Esta creencia surgió en algún momento después de que Grecia se había convertido sólidamente cristiana.
El nombre más común para los vampiros no-muertos en Grecia parece ser vrykolakas. En algunas de las pequeñas islas del griego Archipeligo, este vampiro tiene nombres como vurvukalas y vrukolakas. En Creta, el vampiro se llama kathakanas.
Por lo menos desde el siglo 17′avo hasta el siglo 20, era una creencia común en Grecia que el vampiro no-muerto era esencialmente un cuerpo poseído y animados por un demonio. Se creía a veces que el vampiro sólo tenía que regresar a su propia tumba los sábados.

Hay varias formas de combatir a los vampiros griegos. Por lo general, el primer método recurría en exhumar al cadáver acompañado por un sacerdote y exorcizar el demonio que yacía dentro del cadaver. Si este método no servía, el cadáver podía ser exhumado y enterrado en una isla desierta – se cree a menudo que el vampiro no podía cruzar el agua marina. Una de las tantas características de los vampiros.
Aunque la mejor manera de deshacerse de los vampiros, en aquella época, era quemando el cadáver.
De acuerdo a las creencias griegas, los más propensos a convertirse en vampiros son:
Los que nacieron muertos o de lo contrario, los que han muerto sin haber recibido el bautismo.
Los que fueron concebidos o nacidos en un día santo.
Los que murieron excomulgados.
Los que murieron siendo herejes o apóstatas.
Los que murieron llevando una vida pecaminosa
Los que murieron practicando hechicería o la brujería.
Aquellos que no recibieron un entierro religioso propio.
Los que habían comido la carne de un animal que había sido matado por un vampiro.
Los que murieron como víctimas de un vampiro.
Estos criterios generalmente se aplica a la mayoría de los otros países de Europa. Sin embargo, en algunos de estos  países hay otras maneras de que una persona pueda convertirse en un muerto viviente. Pero eso lo iremos aprendiendo poco a poco en estos capítulos sobre la historia de los vampiros.

Vampirismo es la práctica de beber sangre de una persona o animal. En el folklore y la cultura popular, el término se refiere generalmente a la creencia de que uno puede obtener poderes sobrenaturales por beber sangre humana.
La práctica histórica del vampirismo, en general, se puede considerar una forma más específica: el canibalismo. El consumo de la sangre de otro (o su carne) se puede utilizar para reflejar diferentes creencias espirituales tales como obtener la fuerza o habilidades del ser humano sacrificado. También puede ser usado como una táctica de guerra psicológica destinada a aterrorizar al enemigo.
En la zoología y la botánica, el vampirismo se utiliza el término para referirse a las sanguijuelas, mosquitos, muerciélagos vampiros y otros organismos que se alimentan de los fluidos corporales de otras criaturas. Este término también se aplica a los animales legendarios de la misma naturaleza, incluyendo el chupacabras.