Pero ahora la Luz de Ormuz (Ahura Mazda) y la Obscuridad del Espíritu de
la Mentira (Ahriman) luchan en cada cosa. Por tanto todos los seres
tienen su parte buena y su parte impura. Así es deber del santo (en
quien predomina la luz), iluminar a los hombres haciendo retroceder la
obscuridad. Pero al fin del mundo, la maldad aparentará su triunfo al
confundir las mentes. Los buenos serán perseguidos y a ellos se habrá de
atribuir todos los defectos que padecen los perversos, simulando éstos
la mayor rectitud. Pero será el momento en que Ormuz enviará a su hijo
Saoshyant para salvar al mundo.(22)
El estará ayudado por los alados espíritus de la Luz que son los
ángeles y los arcángeles, así como lo tenebroso estará auxiliado por las
jerarquías de los demonios. Todo quedará alineado para la batalla final
y entonces, en cataclismo Universal, Ormuz derrotará a Ahriman. Por
imperio de Ormuz surgirá un nuevo mundo puro. Los muertos resucitarán
revestidos de un cuerpo glorioso. Los ángeles y los arcángeles tenderán
el Puente del Juicio por el quel transitarán los justos.(23)
Pero el puente espléndido y firme comenzará a cerrarse al paso del
réprobo.y éste caerá. Las almas de los que murieron en pecado se
reunirán con los que sirvieron a los malos gobernantes, con los que
hablaron falsedades y con los que mantuvieron una mala conciencia. Todas
las almas injustas serán bienvenidas en la Mansión de la Mentira(24) así como las almas de los justos habrán de morar en la Mansión de las Canciones.
“Antes de la creación del hombre solo existían criaturas celestiales, o
bien llamados ángeles, cuando Luzbel se reveló contra dios dando paso a
un cruenta guerra en el cielo todos se dividieron, dejando a su paso
miles de daños, ángeles que optaron por seguir a Luzbel fieles a su
orgullo y otros tantos que cayeron por no querer pelear.
Los
ángeles caídos, condenados al exilio por su desobediencia, vagan por el
mundo conservando algunas de sus habilidades celestiales, su deber es
tratar de mantener la paz, pues el que hayan caído no significa que
pueden hacer de las suyas sin que nadie los esté vigilando.
Todo en la creación parte con un ángel, por eso es que los demonios, que en algún momento también fueron ángeles siguen aquí.
Siguiendo
con nuestro relato, con la creación del hombre pasaron demasiadas
cosas, muchos ángeles se rindieron ante estos nuevos seres, muchos otros
los miraron con reticencia, pero un grupo de ángeles caídos osaron ir
más allá, Los Grigory, también llamados observadores o vigilantes, se
aparearon con las “hijas del hombre”.
-¿Qué es lo que les ocurre? –Preguntó un ofuscado Samyaza. -No hemos hecho nada malo –Respondió Daniel desde su silla.
No
todo quedó ahí, pues el resultado de estas uniones fue maldecido, lo
que para los ángeles debía ser la mayor de las alegrías se transformó en
la peor de las pesadillas, sus hijos, una nueva raza de gigantes
llamados Nefilim no podrían vivir más de 120 años y se les quitó el
sentido de la visión; Dejándolos completamente ciegos, lo único que
pueden percibir, es la “llama del alma”. Con la creación de hombre el mundo se llenó de nuevos seres, animales, fenómenos, aberraciones, criaturas de la noche.
Cuenta
una leyenda, que una bruja ayudó a un hombre a ser inmortal, trayéndolo
de vuelta desde las mismísimas garras del infierno, creando así al
primer Vampiro de la historia miles de años antes de cristo. Jugar con
el equilibrio de la naturaleza no es cosa de niños, y no puedes hacerlo
sin pagar las consecuencias, es por esto que la bruja fue desojada de
sus poderes y al hombre se le condenó a vivir de noche, sin poder
exponerse al sol y para poder sobrevivir debía beber la sangre de otro
ser viviente.
Miles de años antes de Cristo, para muchos, un
ángel caído tuvo la mala, o buena fortuna, según como lo quieran ver, de
cruzarse con un vampiro converto, Anane y Tamiel.
Ninguno de los
dos pudo apartar sus ojos del otro, creando un lazo indestructible
entre ellos, se amaron, procrearon y se olvidaron de todo y de todos,
solo existían ellos; Sus hijos, otra nueva raza, llamada “Los mestizos”
recibió el doble de maldiciones, pues ellos cargan con las de los
ángeles caídos y los vampiros.
Muchos se les unieron en su lucha
por el amor, basándose siempre en que mientras ambos estuviesen bien,
todo en su mundo estaría bien.
-¿Qué es lo que te ata a este lugar? -Preguntó Anane sin despegar sus ojos de su amado. -Simple -Dijo Tamiel tomando las manos de Anane entre las suyas- Eres tú.
Eso
era todo lo que Anane necesitaba escuchar para seguir adelante, había
encontrado algo demasiado valioso como para dejarlo ir, había encontrado
el amor de su vida en una criatura que no tenía por qué haber conocido,
pero así fue como ocurrió.
Muchos otros ángeles y muchos otros vampiros se enamoraron, creando nuevos mestizos, destilando amor por todas partes.
Los
vampiros originales no existen, no existe ser más poderoso en el
planeta que los mestizos, una mezcla rara pero letal y fascinante,
aunque en el mundo actual quedan pocos, en su gran mayoría son los
lideres de los bandos o clanes de ángeles, vampiros, hombres lobo y
otros seres.
Existe solo una cosa capaz de matar a un mestizo,
una flecha astral, disparada con un arco especial, pero lamentablemente
para todos quienes los quieren ver muertos, no hay quien las fabrique,
los primeros mestizos se encargaron de borrar todo rastro de ellas.
Viven
su vida sin molestar a nadie, buscando su destino y horizonte, nadie
los detiene cuando se trata de ellos y los que quieren.
En la
década de los 80 los vampiros salieron a la luz revelando su existencia a
los humanos, con el consentimiento de los mestizos, de esta forma ellos
solo se hacen pasar por simples vampiros sin revelar nunca lo que son
en realidad.
Para los humanos la gravedad es lo que los ata a la
tierra, pero para los seres sobrenaturales no es así, muchas veces su
"gravedad" tiene nombre y apellido.
-Tú me sostienes, tú me guías, sé que nunca me dejaras caer, eres tú, mi gravedad...”[/size]
Nadie sabe lo que significa para alguien sobrenatural tratar de vivir
como alguien normal, sin diferencias ni malas caras. Trata de tomar las
riendas de tu vida y hacerle frente, no te niegues a la posibilidad de
conocer a más como tú, puede que esa sea la mejor decisión que vas a
tomar. Eres tú el que decide
600.000 ángeles
caídos fueron liberados el año pasado de las fosas del infierno. Otros 5
millones han sido liberados ahora. El tiempo para que el ejército de
Dios en el Cielo, destruya a Satán, ha comenzado. El momento para que Mi
ejército sobre la Tierra reúna las armas, ha también comenzado..."
Valor Guía Moral 10 No dedicarse a nuevas experiencias que puedan traer la iluminación 9 No intercambiar información con otros tipos de seres sobrenaturales 8 No testear tu propio coraje y debilidades cuando la oportunidad te es dada 7 No dedicarse a la búsqueda de información que pueda asegurar que Lilith es el primer vampiro si el riesgo es moderado 6 Ayudar a otros cuando no sacas ninguna ventaja 5 Actuar honorablemente cuando no se necesita. No dedicarse a la búsqueda de la evidencia de Lilith cuando el riesgo en menor 4 No matar a un mortal cuando es necesario 3 Sentir culpa sobre lo que hiciste cuando estabas en frenesí. 2 Moderarte sin razón;. Confiar en humanos;. No dedicarse a la búsqueda de la evidencia de Lilith cuando no hay peligro. 1 Beber sangre de animal cuando hay de humano disponible.
De entre las leyendas de los antiguos hebreos, hay una que me seduce y
a la vez atemoriza, Lilith, madre de los demonios, la inmortal, la que
toma la vida en vez de darla. Figura antigua, que esconde el misterio
del desierto y la Biblia, desterrada por voluntad propia del paraíso.
Una de las diosas del amor y la sexualidad, aunque pocas con tal carga
de oscuridad y furia, mas me pregunto, si leemos con atención, si esa
leyenda no es una respuesta y testigo al cambio del culto a las diosas
al de la adoración de los dioses.
Sus pecados
Lilith osó decidir sobre su placer, sobre su sexo rojo.
Lilith osó pensar que tenía los mismos derechos que Adán, el primero de los hombres.
Lilith, madre oscura, osó pensar que tenía derecho a la voz y a la palabra, derecho al logos divino, al nombre de Dios.
Ella
dispuso de la palabra, de su cuerpo y vivió o vive de acuerdo a sí
misma, lejos de las obras de los hombres, lejos de sus ciudades, aunque
todavía regresa a ellos, a los que sueñan; a unos les proporciona placer
y de otros toma su sangre en medio de atroces pesadillas.
Ella
pronuncio lo impronunciable. Para liberarse del abrazo de Adán, que
deseaba poseerla, exclamó a los cuatro vientos, la palabra secreta, la
voz que revela el rostro del Señor, y por medio de este poder, voló lejo
del primer hombre. Se desterró al desierto, pero por voluntad propia, y
eso, en algunas leyendas, la recompenso con la inmortalidad, pues ella
no fue condenada junto a Adán por el robo de la fruta del conocimiento.
De
este modo, ella representa la explosión que liberó los límites del
mundo de la imaginación y del conocimiento, poniendo en escena el lado
oscuro de la Creación. Con su paso por los siglos y las culturas se
libera la esencia oscura con la que comienza y termina los sueños y los
deseos.
Después de la caída
Las leyendas cuentan que
cuando Adán y Eva fueron expulsados del paraíso, Adán la buscó y ella
salía del fondo del mar para encontrarse con él en sus sueños. También
se dice que la verdadera razón de la enemistad entre Caín y Abel fue el
deseo de ambos por poseer a Lilith.
Relato de la Creación
Según
el Bereshit -el equivalente al Pentáteuco cristiano1-, como en otros
mitos de la origen, con la primera creación de D’s2 o del ser o seres
creadores3, y era el resultante de una unión absoluta y armoniosa de los
géneros conocidos en Uno: el Andrógino. Un ser completo y perfecto en
sí mismo, poseedor de ambos sexos y de una gran sabiduría, inferior sólo
a la de su creador.
Este ser es conocido en la mitología hebrea
como el Adam Kadmón, hombre prototípico y primordial (Gen. 1:26 “Dijo
Elohim: Hagamos al ser humano a nuestra imagen como a nuestra
apariencia”, Gen 1:27 “Creó Elohim al ser humano a su imagen, a la
imagen de Elohim lo creó: Macho y hembra”.)
Para
los textos hebreos como el Ma’aseh Bereshit -relato de la creación y
una especulación mística-, Adam Kadmon es el resumen de lo cósmico y
está en perfecta armonía entre lo femenino y masculino.
En el
Bereshit Erubin se menciona a un ser con un rostro masculino que miraba
hacia delante y uno femenino que miraba hacia atrás, unidos por la
espalda. Como la circunstancia entorpecía la capacidad de movimiento y
dificultaba la conversación, fue dividió por la divinidad y dio a cada
mitad una nueva espalda.
Esta división hace que la humanidad
descienda a una especie de infrahumanidad. Ahora los hombres y las
mujeres estaban separados y no podía acceder a los sepiroth ni a los
planos superiores de la creacción, y muchos autores cabalísticos afirman
que la misión de la humanidad es reconstruir al Kadmón original.
La
creación de este Adam Kadmón es reemplazada por Adán, que es creado el
sexto día, luego de dar nombre a los animales de la creación.
En
el Bereshit Yebamot 63 a. explica que, luego que Adan viera desfilar a
las parejas de animales y todos los seres vivientes, sintió celos de su
amor y, aunque intentó copular con cada hembra por turnos, no encontró
satisfacción en el acto. “Todas las criaturas menos yo tienen la pareja
apropiada”, rogó a D’s.
Las
prácticas zoofílicas son comunes entre los pastores de Medio Oriente de
aquellos tiempos (y muy posiblemente lo sigan siendo) y figuran unas
tres veces en el Pentateuco. Un antecedente se podría encontrar en el
Poema de Gilgamesh, donde se relata que Enkidu ( un hombre-bestia) vivía
con gacelas y se codeaba con otras bestias salvajes, hasta que, en el
abrevadero, la sacerdotisa Aruru cohábito con él durante siete días y
seis noches.
Según el Yalqut Reubeni, “D’s formó entonces a
Lilith, la primera mujer, del mismo modo que había formado a Adán,
aunque utilizó inmundicia y sedimento en lugar de polvo puro” y
continúa: “De la unión de Adán con este demonio-hembra, y con otro como
él llamado Naamá, hermana de Tubal Caín, nacieron Asmodeo e
innunmerables demonios que todavía atormentan a la humanidad”. Lilith.
En
la demonología hebrea aparecen, entonces, los espíritus o Ruchot, las
pestes o Masqim y los destructores Chabalim. A todos se los puede
englobar dentro de los Shedim, un término derivado del arameo Shida,
significa “demonios”. Pero los Shedim tienen una doble naturaleza:
pueden ser benevolentes e incluso ayudar a la actividad humana, pero
casi siempre son causa de problemas. Y casi todos son de género
masculino.
Lilith fue perdiendo ciertas características en la
tradición hebrea Las ideas de los sacerdotes fueron deslavando el
origen divino y la fuerza sobrenatural de lilith hasta convertirla en
un simple demonio-hembra que perseguía a los hombres promiscuos.
Influencia Babilónica
En
la zona de Mesopotamia existieron ciudades-estado mucho antes de que
los hebreos comenzarán a formarse como cultura. Gran parte de sus
leyendas, mitos y cultura provienen de ese lugar.
En Babilonia
existían los demonios-hembras, ellas estaban presentes en los
nacimientos y, durante los trabajos de parto, trataban de herir o atacar
directamente a la madre, con el fin de robar al recién nacido para
luego matarlo.
En los textos se señala que Labartú ,
demonio-hembra que vive en las montañas o en las riberas de los ríos,
su apariencia es espantosa, con cabeza y cara de león embravecido y piel
blanca como arcilla. Gruñe como león y aúlla como chacal. De esencia
salvaje y despiadada, su sola presencia significa destrucción. Los
encantamientos que usaban para protegerse de ella hablaban de la
destrucción como su naturaleza profunda.
Labartú en asirio, Dimme
en sumerio y Lamashtú en acadio, dará origen a la Lamia griega, animal
fabuloso, de naturaleza aterradora, y que fue emparentada con Lilith por
los monjes medievales. Según la mitología griega, Lamia fue amante de
Zeus, con quien tuvo una prolífica descendencia hasta que la celosa Hera
mató a todos sus hijos, menos a Esquila. Lamia perdió su belleza y, en
venganza por su prole asesinada, secuestra a los recién nacidos. Tiene
cuerpo de reptil y la cabeza de una mujer hermosa.
Isthar y Ereksigal, hermanas divinas, diosas opuestas
De
la vieja mitología sumeria, la primera gran civilización de
Mesopotamia, hay una leyenda que cuenta como Isthar descendió a los
infiernos, para rogarle a su hermana Ereksigal, reina del inframundo,
que le devolviera a su amante, el dios Tammuz o Dumuzi. En cada puerta
antes de llegar al palacio del infierno ella debió entregar algo
importante para ella: ropa, joyas, etc., pero esa es toda otra historia,
y una importante, que revela mucho de la venganza y la ira, del odio y
los secretos que se guardan en lo más alejado de nosotros mismos, en un
lugar propio que convertirmos en nuestro propio inframundo, ya habrá
tiempo de desmenuzarla en otra ocasión.
Bueno, a lo que quería
llegar, a Lilith le viene de Isthar otra característica que se reconoce
en ella: El poder de seducción; y de Ereksigal, la furia y la
destrucción.
La veneración que recibio Lilith hizo que ésta tomara
siempre aristas enigmáticas. esta figura representa el poder femenino
de la seducción. Opuesta pero complementaria a nuestra diosa, Isthar es
la Diosa Madre, la Reina del Cielo.
Ishtar conocida como “Astar de
Siria”, y muchas diosas similares o acaso la misma con diferentes
nombres -Anath, Astarté o Qadesh-, recibieron adoración como “Damas del
Cielo”. Y, por ejemplo, en los motivos de Qadesh se introduciría la idea
que aparecerá en la iconografía de Lilith: la diosa parada sobre
leones.
La historia continúa en el desierto
La historia de
Lilith después de su huida del Paraíso continua, ella acepta a los
demonios del desierto como amantes, y desova muchos miles de demonios
niños; ella fue llamada Madre de los Demonios. En algunas versiones se
cuenta que en el desierto se entregó a la lujuria a Asmodeo, el Rey de
los demonios, quien la llevaría a vivir con él al inframundo, aunque
pasado un tiempo la expulsó por lo problemas que el causó. Y después se
apareó con otros demonios, dando a luz a los Lilim a razón de más de
cien al día, seres demoníacos cubiertos de pelos.
Apostillas al Libro
En
la corriente principal de las leyendas, el Señor envía a tres ángeles
para que la hagan regresar, pero cuando la encuentran, rodeada por los
espíritus del desierto, entablan una discusión. Una que podríamos
imaginar así.
Ángeles: ¡LilithRegresa con Adán de inmediato o te ahogaremos!”
A los que Lilith preguntó:
¿Cómo puedo regresar con Adán y vivir como una esposa honesta después de aparearme con los espíritus del desierto?
-
¡Si te niegas morirás!, replicaron.¿Cómo puedo morir — pregunto
Lilith — si Dios me ha ordenado que me haga cargo de todos los recién
nacidos: de los niños hasta el octavo día de vida, el de su
circuncisión. Y de las niñas hasta el vigésimo día. No obstante, os hago
esta promesa, si alguna vez veo vuestros tres nombres o vuestras
efigies en un amuleto sobre un recién nacido, perdonare esa vida.
Los
ángeles accedieron al trato, pero Dios la castigó y fue maldecida,
convirtiéndola en demonio y viviendo, según las distintas versiones, en
la región del aire y los ángeles hacen que un centenar de sus hijos
perecezcan cada día; y cuando ella no puede destruir la vida de un
infante debido al amuleto angelical, se vuelve contra los suyos propios.
Otras leyendas de Lilith:
-
Lilith es llamada la Isheth Zenunim (la Mujer de la Prostitución) en la
literatura folklórica judía, y vive dentro de espejos para seducir la
vanidad de las jóvenes.
- Algunos estudiosos Bíblicos la relacionan
con la forma femenina del monstruo leviatán2, y la “gran Ramera de
Babilonia” en el Apocalipsis.
- En la Cábala, Lilith es asociada
con la Cáscara Qliphotica de Nehemoth, la antítesis de la Esfera de
Malkuth en el árbol de la Vida. Malkuth/Nehemoth es el “reino” de la
Tierra en Assiah, o el Plano Material. Esto es coincide con las leyendas
del Zohar, donde Lilith está atada a la Tierra eternamente, libre de la
maldición de la Muerte pero incapaz de trascender a los reinos
superiores.
- El profeta hebreo Nahum describe a los ejércitos de
Asiria guiados por Lilith: ” Los jinetes levantaron tanto la espada
brillante como la refulgente lanza : Y hay una multitud de masacrados, y
una gran cantidad de animales muertos; Y no hay final para sus
cadáveres; Ellos se tropiezan con sus cuerpos: A causa de la multitud de
prostituciones de la agraciada ramera, la concubina de las brujerías,
que las naciones las naciones fueron vendidas mediante sus
prostituciones, y familias enteras a través de sus brujerías “. Nahum
3:1-4 -
En otras versiones, muy posteriores, ella regresa al paraíso con la
apariencia de Serpiente, para tentar a Eva. Ésta fue una imagen
recurrente en el arte de la Edad Media, donde la serpiente es
representada con la cabeza de una mujer (aunque también se puede tratar
de una interpretación machista del mito, en la que se elimina la
responsabilidad de Adán).
- Lilith fue una vez la consorte de
Samael, el ángel de la muerte, pero él la expulsó de regreso al
desierto, cuando no pudo dominarla.
- Algunas leyendas la
consideran el primer vampiro, pues ella huyo del paraíso antes de que el
Señor maldijera a Adán y a Eva. Después ella fue a encontrar a Caín al
ser desterrado por Dios por el asesinato de Abel, y ambos crearon a los
vampiros (es evidente que esta historia es muy posterior a al origen).
En algunas tradiciones, ella es la madre de Caín.
- En las
leyendas teutonas, Lilith es asociado al fuego y ha sido descrita como
una criatura bella de la cabeza al ombligo, pero como un ‘ fuego
ardiente del ombligo hasta los dedos de los pies.
- Lilith, como
la diosa guerrera que destruyó los hijos de Job en el desierto, y liberó
los animales que ellos habían capturado. Lilith ama a todos los
animales y esta conectada a ellos por su naturaleza fiera, esto es quizá
rastros de una antigua diosa del bosque.
- Algunos dicen que
Lilith estuvo al mando como Reina de Saba, y otra vez en Zmargad; Y se
apareció delante el trono de Salomón disfrazada como una ramera de
Jerusalén. Sospechando quién ella era, Salomón la persuadió con engaño a
dejar expuesto sus pies de búho al cubrir el piso del cuarto del trono
con espejo claro, dándole la apariencia de agua, así es que Lilith tuvo
que levantar sus faldas cuando entró. Esto recuerda a las diosas de
Mesopotamia, que estaban rodeadas de animales, en especial de lechuzas.
Y
muchas otras historias más, relacionando a la oscuridad de la noche, a
su reina y a los sueños surgirían con el paso de los siglos. De hecho
los íncubos y sucubos nacerían de estos cuentos.
Antes del final
Lilith,
para mí, representa, como buen aprendiz de brujo jungiano, ese sitio en
el que los hombres somos débiles y tememos al poder femenino, un poder
que puede otorgar el placer extremo o ahogarnos en su rabia. Y como la
sexualidad esta en ella, también los productos de ella están en su
mitología, los niños recién nacidos, muertos ha poco de nacer, pueblan
su tenebrosa morada, entonando un canto infeliz y lleno de reproches.
Lilith en la astrología
En
astrología también existe una posición lunar llamada Lilith o Luna
Negra. Esta se presenta cuando la Luna se encuentra en el punto más
alejado de su órbita de la Tierra. Este punto simboliza el inconsciente
más profundo del ser humano, esa represión que tiene el ser humano
dentro de sí. En psicoastrología Lilith representa lo que lleva a esa
situación límite para que la válvula salte.
Postdata
Les
dejo una píldorita como suplemento, un fragmento de una de las historias
más viejas de la humanidad. Posiblemente su origen se remonta a
narraciones de finales del cuarto milenio antes de nuestra era. En él
aparece una diosa, una que serviría para que en una época posterior
naciera nuestra Lilith,
Gilgamesh, la épopeya
Gilgamesh no soñaba, la visión era real. Se incorporó y la miró con los ojos muy abiertos.
-¿Quién eres? ¿Cómo has entrado? .preguntó.
La mujer adoptó una postura insinuante. Estaba medio desnuda. Sólo un
delgado tul cubría su cuerpo, adornado por riquísimas joyas.
Se
movió nuevamente, con experta suavidad. Pero no habló. En su nueva
posición, sus senos enhiestos parecían luchar por romper la leve túnica.
El rostro de la joven, enmarcado en una larga cabellera oscura y
brillante, era perfecto.
Gilgamesh sintió que el deseo lo inflamaba.
Nunca había visto una belleza tan perfecta. Recorrió su cuerpo con la
mirada y se detuvo a examinar las joyas que encinturaban su cuello y las
piedras prendidas de su pectoral de oro. Reconoció aquellos atributos y
miró con ojos nuevos a aquellos otros ojos enormes y maquillados de
azul. Sin dar crédito a sus sentidos, cayó en la cuenta de que la mujer
que se le ofrecía era la misma Isthar, la diosa del amor. Gilgamesh y la muerte, cap. VI
1
bereshit, significa principio o al principio, con ella comienza el
génesis y para los lectores que quieren encontrar las claves de la
creación del universo, es por ella donde deben comenzar.
2 El
texto que usamos como referencia principal, respentando la tradición
hebrea de no utilizar vocales en los escritos, escribe Dios como D´s.
3Si
consultas las versiones hebreas de lo que es el cristiano Antiguo
Testamento, no resulta claro que haya un sólo y único Dios.
4
Curiosamente, el monstruo leviatán comparte en su nombre el de la tribu
sacerdotal del antiguo israel: levi. Ello podría revelar que en el
origen, leviatán era un ser creado por el ser supremo para que sirviera a
su voluntad.
Tomo la sangre de los mortales y la transmuto en
elixir inmortal
Yo vivo de la sangre
pero los que creen en mi también vivirán del secreto poder que en la
sangre oculto se halla
Lilith lo conocía de tiempo atrás. Al
principio se encontraban en lo alto de esa loma, donde ambos
reflexionaban en silencio sobre el por qué de las cosas. Cada uno
encontraba su espacio y no hablaban, se concentraban en sus propios
pensamientos. Luego comenzaron las miradas furtivas, el estudio del otro
y su presencia a la distancia; las sonrisas traviesas y finalmente el
cruce de palabras.
Él,
algunas lunas más joven, tenía una luz de inteligencia en la mirada y
la casta bravía de sus antepasados. Portaba el garbo que Lilith
acostumbraba ver en algunas aves o en criaturas míticas, como el
centauro; Alto, esbelto, fuerte. Siempre erguido, perfecto y con el
bello mentón hacia arriba, como retando a la vida a cada paso.
Un
buen día, cuando Lilith le daba la espalda para marcharse, la llamó por
su nombre. Luego tomó gentil su mano y pasaron horas hablando de todo y
de nada, del mundo. Echaron a andar y mientras deshilaban algunas
ideas, la llevó a su hogar. Le mostró su mente plasmada en textos,
dibujos y su espacio.
Surgió
la amistad, la confianza. Poco a poco se fueron identificando hasta
compartir mucho más allá que la loma. Usaban las mismas palabras, ideas y
hasta algunos hábitos. Así hicieron de ese promontorio su espacio
particular, que compartían sin invadirse. Se conducían en perfecta
sincronía (lo que en Oriente se conoció después como el Ying y el Yang),
hasta el día que la desnudez del cuerpo comenzó a notarse, habían
terminado de desnudar su mente.
"No
había notado antes que..." solían pensar ambos, mientras sin querer
miraban el cuerpo que tenían frente a sí por largo tiempo.
En
una ocasión, él le mostraba uno de sus libros y se acercó a oler su
cabello. Ella, al sentirlo tan cerca y con una vibra distinta, se
estremeció a penas. Luego llegó el beso. Tomando con la mano su largo y
esbelto cuello, él la acercó a su boca y la besó. Primero suavemente,
como una caricia, y más tarde con fuerza. Ya no quedaba un sólo espacio
entre ellos, ahora sí eran uno.
Él
dejaba a Lilith moverse a su antojo, hacer su voluntad aunque de cuando
en cuando, dejaba sentir sus manos sobre su piel y con firmeza apenas
perceptible, la guiaba a una postura diferente. El ritmo era perfecto,
la comunión casi milagrosa. Parecían hechos a la medida del otro, uno
sólo y dos al mismo tiempo.
Increíblemente Lilith sintió como nunca antes y él lograba culminar sus más fervientes sueños. Todo era nuevo.
Así
compartieron varias lunas y aprendieron formas distintas de tomarse, de
tocarse y aún, de hacerse plenos. También hablaban por horas, pero
ahora recostados uno junto al otro, tomados de la mano.
Lilith
no pensaba en nadie más. Estaba aprendiendo y disfrutando tanto, que
nunca se dió cuenta que estaba abandonando su preciosa libertad para
consagrar su mente a un sólo ser y todo ello por decisión propia, casi
sin pensar... ¿Sin pensar? ¡vaya logro!
Su
mente se había expandido con la de él, de tal forma que ya compartían
territorios y espacios, mientras los cuerpos se acoplaban. Sólo había
algo que la inquietaba; cuando él preguntaba cada vez con más
insistencia "¿en qué piensas?", matando con ello los silencios antes
compartidos.
Fue
una cálida noche que, luego de lograr un placer mayor que los ya
conocidos le dijo, con su voz bien modulada y varonil "Cuando te marchas
me siento sólo, Lilith".
Primer aviso, su columna se pone tensa...
"Lo
he pensado mucho y te necesito. Ven conmigo, quédate a mi lado. Te
ofrezco lo que soy, nada eterno; sólo lo que soy y lo que vayamos
descubriendo juntos. Sin embargo, como a ti, me gustan ciertos momentos
de soledad de vez en cuando. Sé que comprenderás cuando lleguen".
Lilith
lo pensó y lo supo entonces "¿si esos momentos no son tan sincronizados
como hasta ahora? ¿Tendré que decirle siempre en qué estoy pensando? La
lucha, la medida de fuerzas y voluntades, la angustia sin sentido, la
fractura...No".
Ella
lo miró a los ojos y se dedicó a actuar como si no lo hubiera
escuchado; como si él nunca hubiera pronunciado esas frases y así,
finalmente Lilith dejó de aparecer por la loma.
Con
el tiempo volvió y lo encontró como siempre, sentado al borde del
vacío, con la mirada puesta en el horizonte y en silencio. Así lo había
conocido. Todo volvió al inicio, a los espacios propios y al devenir
interno, pero con espacios que ya no llenaban sólo las teorías, también
ciertos recuerdos.
Está
en silencio el amante filósofo; La primera mujer medita callada.
Comparten el mismo espacio, pero al final del día vuelven al propio.Tal
como al principio y aún... diferente. El silencio ya no es el mismo.
A veces Lilith
pensaba que vivía en un mundo de hombres, creado por ellos y para ellos.
Algunas otras veces se divertía pensando que también ellos podían
albergar y aún creerse esa idea.
En ese mundo de hombres, Lilith había vivido buenos momentos, malos, pésimos y excelentes.
No
era un secreto para nadie que Lilith socializaba mucho mejor con los
varones que con las féminas, sobre todo si éstas intentaban ser una mala
imitación de ella misma. Las otras, las evas, le despertaban a veces
pena otras desdén, pero nunca empatía. No había ningún punto de
coincidencia con ellas.
Muchas
veces se acusaba a Lilith de soberbia, tan sólo por no molestarse en ir
más hacia el interior y poner más empeño en analizarla. Con ello
algunos verían que era simple seguridad y autoestima, largamente
trabajadas y ganadas con justicia. Saber quién era, lo que quería y lo
que estaba dispuesta a hacer para lograrlo, para ella era muy simple.
Lilith
fue escogida como mujer de un hombre sólo una vez: Adán. Al principio
fue un poco como Eva, en el sentido de intentar complacer al hombre en
todo lo posible; después de todo lo amaba con tanto... Pero cuando
descubrió que el placer de Adán cada vez residía más en hacer de ella
una posesión por antojo y no una verdadera compañera, el amor se fue
diluyendo y su fuerza interna aumentando en forma de rebeldía.
Para Lilith hay cosas que simplemente no se pueden sacrificar, y la más importante es el amor propio.
Como
una gota de agua cayendo constante en la roca, Lilith fue perdiendo el
interés y, ante las presiones del Creador por modificar su conducta,
prefirió dejarlo todo atrás, con el dolor que implica amar a alguien que
no comprende, pero sabiendo que era lo mejor para ella.
Lilith
lloró con todo su ser femenino, se rebeló e incluso pensó en claudicar
con tal de volver a sentir a Adán entre sus brazos. Pero algo la hizo
detenerse..."¿Realmente quiero que mi futuro sea como ese pasado que me
hizo partir?" Entonces Lilith, negó con la cabeza, se irguió y no volvió
a pensar en ello. Además estaba Eva, la SEGUNDA MUJER, esa que sí
estaba dispuesta a poner su frente en el polvo con tal de servir a Adán y
al creador; con tal de vivir en El Paraíso. Las razones de Eva a veces
intrigaban a Lilith, pero como mujer sabía que ninguna de ellas le
significaba amenaza alguna, por el contrario.
Pasó
mucho tiempo y aún Lilith difícilmente estaba sola. Muchos hombres se
acercaron de diferentes maneras: algunos de rodillas y con la frente al
suelo, rindiéndole tributo y ofreciendo hacer de ella una reina. Lilith
se dejaba consentir sin prometer absolutamente nada y cuando se aburría
de ellos, les deseaba suerte con una sonrisa definitiva que no aceptaba
réplica ni apelación alguna.
Otros
la desafiaban e intentaban atar su corazón a fuerza de sarcasmos y
juegos mentales que ella había aprendido bien. Muchos terminaron
totalmente humillados y al caer en su propio juego marchaban resentidos,
pero siempre pidiendo más. "Son algo extraño estos hombres" se decía
Lilith, mas no todo lo grandiosos que gritan ser. Otros emprendían la
graciosa huída a escondidas, antes que terminar suplicando como sus
compañeros.
Los
había también quienes ostentaban cierto poder e intentaban comprarla.
Les costaba demasiado darse cuenta que no poseían la moneda necesaria
para poseer a Lilith.
Y
los menos que, o bien se aproximaban tendiendo su mano y ofreciendo
honestamente su persona, o haciendo que la mente de Lilith se intrigara y
después su corazón cayera rendido.
Ante
todo ello, la "primera mujer" se dió cuenta que casi siempre había
escogido a sus hombres; ya sea como pareja, amantes, compañeros,
acompañantes o simples experimentos. Cada hombre en la vida de Lilith
había sido seleccionado y una vez cumplida su función, "exhortado" a
seguir su camino. Así y no al contrario había sido el proceso.
Muchos
de esos hombres se habían acercado a ella como amigos, confidentes,
compañeros y permanecido así en su camino; otros prefirieron tomar
cualquiera de esos papeles antes que alejarse por completo. Algunos
otros optaron por desaparecer de su vida. Pero todos acordes a la
voluntad de Lilith...
¿Se
enamoró Lilith de otro hombre después de Adán? Claro y aprendió de
ello. Sin embargo, aún tiene de dónde elegir y tiempo para seguir
haciéndolo.
No
muy secretamente Lilith sabe que puede enamorarse de nuevo. Al final
del día, es dueña de sí misma y el mundo se sigue poblando. Mientras
Adán y Eva trabajen por hacerlo y sufran las consecuencias de "su
descuido", Lilith aprovecha su tiempo y juventud en pleno. "Que ellos
trabajen mientras yo me divierto" bromea. "Si
el Padre Tiempo no se detiene, yo tampoco. Aún existe mucho barro en el
mundo como para preocuparse. Y si no, confío en que Adán y Eva seguirán
cumpliendo con su trabajo" comenta mientras sonríe maliciosa.
Lilith, aún tendida sobre su costado
derecho, subió la mirada para captar la entrada de la cueva. La luz se
había extinguido nuevamente y la noche había caído.
Normalmente
el fastidio la hacía presa como la sensación principal en noches
solitarias como esa. Sin embargo, en esta ocasión su mente se encontraba
poseída, cosa rara, por una sola serie de pensamientos y todos
relacionados con ÉL.
Desde
que había decidido abandonarlo, expulsando de su piel el aroma que le
había dejado en el último encuentro y su nombre del recuerdo, Lilith
había estado bien. Dedicaba su día a aprovechar cada minuto y
compartirlo sin egoísmo, pues estaba cierta de que cada momento debe ser
único y por ello, vivirse en carne propia, al máximo.
Pensaba,
reflexionaba, buscaba soluciones, actuaba y se expresaba con libertad,
quería hacer rodar al mundo y así era cada centímetro de lo que la hacía
Lilith.
Tomaba
lo que se le antojaba y lo que no, simplemente lo ignoraba (no era
indispensable con seguridad) o lo desechaba sin importar nada más. "La
verdad duele" decía, "pero prefiero una dura verdad que mil mentiras
tersas".
La
verdad de Lilith era que, ahora que había abandonado el paraíso, debía
enfrentarse a seres malignos, creados distintos. Esos que están en esta
tierra, no con el objetivo de ofrecer ni dar amor, sino para destruirlo.
Esa manera de vivir no era disfrutable para Lilith (la hedonista
guerrera le llamaban) y luchaba. Hablaba, explicaba, analizaba,
justificaba, argumentaba y hasta gritaba, pero nada de eso era
suficiente, como nadar contracorriente, para llegar a puerto seguro.
Luego
de Adán, algunos hombres intentaron domar a Lilith; algunos forzándola,
otros adorándola como una imagen hermosa pero sin vida. Lo cierto es
que ninguno logró avanzar gran trecho a su lado o evitar que se
aburriera, pero hoy, ese que también debía haber quedado en el pasado,
volvía a la mente de Lilith.
Ella
siempre había tomado lo que deseaba sólo por el hecho de poder y querer
hacerlo. Pero cuando necesitó consuelo aprendió que para recibirlo,
debía ser pedido, así como muchas cosas que no aparecen a simple vista y
que suelen estar dentro de las personas; muchas veces sin que ellas se
den cuenta.
Estar
en malas relaciones con el Creador, tampoco resultaba un día en el
parque. Luego de solicitar consuelo y ser colmada de amor fraterno,
Lilith se sentía fortalecida, pero algo aún le hacía falta. Ese que no
abandonaba la mente de Lilith la distraía.
Un
buen día, ese varón en el pasado de Lilith recibió el grito de ayuda.
Respondió con la misma necesidad : "Lilith, dame consuelo" y con otra
tan conocida: "Abrázame y devora mi cuerpo, soy tuyo".
No era la primera vez que ella recibía esa expresa petición, sólo hoy sintió el deseo imperioso de cumplirla.
Recordaba
de él su cuerpo desnudo, el pecho amplio y firme donde solía recostar
segura la cabeza; las piernas largas y fuertes, sus brazos infinitos,
envolventes y esa boca que parecía un abismo, tan placentero, que
perderse en él no parecía mala idea aunque fuera por un breve instante.
Lilith
sonrió traviesa. Suavemente levantó de su lecho el cuerpo desnudo. Con
la agilidad de un látigo agitó su cabello moviendo grácil el cuello.
Enderzó la espalda y salió de la cueva, guiando sus pies descalzos hacia
la oscuridad.
Ella
sabe que la esencia dulce que emana de su cuerpo es capaz de llegar a
los confines del mundo, pero sólo le interesa que sea percibido en un
punto específico y aún así, lejano.
Avanza
elástica, como fiera en plena caza, y encuentra un claro. Se sienta
sobre una piedra, reclina su cuerpo suave sobre uno de sus antebrazos,
apoya el rostro en una mano y espera.
Él aparece, desnudo como ella, con esa mirada que penetra el alma pero toma suavemente al mismo tiempo, directo a sus ojos.
Como
si quisiera entrar en ella a través de sus pupilas y sin apartar la
mirada se detiene. En silencio la recorre completa de un extremo al otro
con los ojos; le acaricia y cada recuerdo se vuelve presente. La piel
blanca y lozana, los ojos brillantes y grandes, los senos firmes y
suaves, las piernas fuertes y torneadas, con esas líneas que lo vuelven
loco, la boca pequeña y carnosa, pero sobre todo lo demás ese aroma...
Lilith
abandona la roca y avanza lenta hacia él. Juega con su cabello y su
boca sugiere una sonrisa. Sus ojos no abandonan los de él en ningún
momento, ni siquiera cuando está tan cerca que sus alientos, cada vez
más acelerados, se mezclan.
Él
tiembla un poco mientras Lilith mete entre su cabello los dedos para
acariciarlo. Luego, ella le toma suavemente una mano para colocarla en
su cintura, sin apartar de él sus ojos.
ÉL
se acerca más y coloca sus labios rozando el cuello de esa primera
mujer y, antes de hacer contacto entre la humedad y la piel, le dice
quedo: "Te deseo".
Lilith
se inclina un poco y ofrece esa larga línea de su cuello a los labios
de él, al tiempo que toma su otra mano y la coloca sobre una de sus
nalgas para abrazarse a él con fuerza.
Electricidad.
Él siente cómo ella se va estremeciendo conforme sus manos van
recorriendo primero la suave y torneada espalda, luego los duros y
redondos glúteos, después los fuertes muslos pero aún, suaves y cálidos.
Le toma suave los hombros y los besa, a la vez que siente cada vez más
poderoso ese aroma que se va mezclando con su propia saliva.
Él
se separa apenas del cuerpo de ella, sólo lo suficiente para buscar su
boca, esa boca que le han dicho que es la condena eterna y que le
responde húmeda, entregada y embriagante. Ya nada importa; los labios se
tocan, se frotan, se mezclan y, antes de darse cuenta, Lilith sube una
pierna a la cadera de él, regalándole el mapa al paraíso verdadero,
mientras con las yemas de sus dedos largos y finos, recorre suave la
espalda de su compañero.
Él
percibe que su cuerpo cosquillea y ya no puede controlarlo. Se siente
el hombre más fuerte, el más poderoso. Su cabeza no funciona, sólo el
cuerpo que ahora se encuentra húmedo y en tensión.
Sin
apenas percatarse, toma por detrás la parte interna del otro muslo de
Lilith y la monta sobre su miembro mientras avanza hacia un árbol para
poder sostenerse mejor. Ella se deja llevar, pero de tal foma que es la
espalda de él la que se apoya en la corteza, al tiempo que sus labios
mordizquean y humedecen el cuello y pecho de su amante varón,
enardeciéndolo más.
Lilith
lanza un suspiro profundo cerca de su oído y él siente que pierde la
voluntad por completo; "Sé mía Lilith, dame tu cuerpo. Quiero que seas
mía , sólo mía" le dice quedo de nuevo.
Lilith
sube y baja rítmicamente mientras sus rodillas aprietan con firmeza las
caderas de él y, como animal salvaje0, araña un poco su espalda; el
placer se acerca.
Él
cierra los ojos; ella gime. Él le acaricia los senos y su lengua juega
con ellos, luego embiste. Lilith lo deja hacer mientras lo observa con
los ojos entrecerrados y opacos. Arquea hacia atrás la espalda y él
aprovecha para penetrarla con más fuerza. ¡Ahhhhhhhhh el paraíso! lo
demás no importa. Ambos bailan con sus cuerpos conectados de nuevo y
compartiendo el aliento, como antes.
La
primera mujer se alimenta de su fuego, lo atraviesa con la mirada y él
entrega su esencia en cada movimiento, mientras ambos parecieran
abandonar sus cuerpos al servicio del placer. ¡Pobres Adán y Eva, de
cuánto se pierden!
Ambos
se mueven con más ritmo, sincronizados ahora, iguales. Ella suspira y
él gime; ella gime y él suspira. El grito al unísono que desgarra el
alma....Y luego el silencio.
Se
cortan ambas respiraciones, las miradas se conectan congeladas. Llega
la nada y el mundo parece detener su rumbo. El tiempo queda estático y
con apenas un hilo de voz Él suplica: "Lilith, sé mía para siempre, sólo
mía para siempre".
Ella
se detiene. Su mirada se enfría y parece penetrarlo con ella. Apoya las
palmas de las manos en el pecho de su compañero y destrenza las
piernas. Sus pies se posan firmes otra vez en el suelo y
le vuelve la espalda. Mientras tanto, la cadencia de su contoneo y la
visión de su cuerpo desnudo alejándose provoca en el amante que un frío
vacío lo invada por dentro. Silencio.
Génesis 1 27. "Y Dios creó al hombre a su imagen y semejanza; lo creó a la imagen de Dios, los creó varón y mujer.28. Y los bendijo, (…)." El varón se llamó Adán y la mujer Lilith (según consta en la literatura hebrea).
Lilith,
la primera esposa de Adán, estaba hecha con "arcilla del mismo suelo",
igual que él. Era hermosa, vital, inquieta, inquisitiva… libre… y no
disimulaba su risa cuando Adán, todavía un novato en ésto de estar en el
Paraíso, se equivocaba o hacía torpezas.
La mirada divertida y
burlona de Lilith lo desconcertaba. ¿Cómo se podía reir de él, que
estaba hecho a imagen y semejanza de Dios y Dios era perfecto y todo lo
hacía bien?
En los primeros tiempos, Adán estaba entusiasmado con
esta mujer que le representaba todo un desafío. Pero después se cansó
de tener que reflexionar con ella, negociar y llegar a acuerdos en los
que en ocasiones, según él, "salía perdiendo"… Además ella no quería
estar siempre "abajo", sabía lo que quería y pedía lo que tenía ganas.
Era "demasiado" demandante.
Fue por esa época que él se tomó muy
en serio lo de "dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a
todos los seres vivientes que se mueven en la tierra", y comenzó a dar
órdenes que Lilith incumplía cuando lo consideraba necesario.
Desalentado, Adán visitaba a Dios y le contaba sus tribulaciones. El Creador, cansado de tantos lamentos, habló con Lilith:
"Adán
es un buen muchacho, mira que te tiene paciencia con ese tempramento
que tienes, ¿dónde vas a encontrar a otro? Mejor házle caso, obedécelo y
todo irá bien para todos."
¿Hacerle caso? ¿Subordinarse a ese
"buen muchacho" incapaz de entender que eran diferentes, pero que eso no
debía ser precisamente un obstáculo? ¿Obedecer a aquél, reacio a
aceptar que una convivencia sin jerarquías, en un plano de igualdad, es
mucho más disfrutable que la rutina de mandar y obedecer? No,
decididamente NO. Habían sido creados el mismo día y de la misma manera;
por lo tanto tenían los mismos derechos.
Así
argumentó Lilith y se fue a nadar despreocupada a la cascada, dejando a
su paso un delicioso aroma a hierbas y musgo que hizo suspirar al
creador.
Indudablemente la "rebeldía" tenía su encanto.
Un
día, cansada de los lloriqueos de Adán y de las presiones de Dios,
Lilith decidió que el Paraíso no tenía nada de maravilloso y se fue. Así
de simple, sin sentir una pizca de remordimiento o de culpa. Cuentan que le dejó todo a Adán, no se llevó ni una hoja de parra, no le hacía falta. Su desnudez la hacía hermosa y fuerte.
Dios
respiró aliviado creyendo que habían acabado todos los problemas, pero
no. Adán estaba insoportable; a pesar de toda su cacareada
autosuficiencia, la soledad le pesaba. Ya nadie aplaudía lo que hacía,
ni le daba las gracias; nadie reía de sus chistes, ni lo cuidaba de
noche; no tenía una suave piel a su lado ni esa voz encantadora que lo
tranquilizaba. Ni las sumisas ni juguetonas cabras podían sustituir la
alegría de Lilith, tampoco la vista de los hermosos y briosos caballos
se comparaban con observarla peinar su larga cabellera a contra luz
mientras caía la tarde. La
tristeza de Adán conmovió al Creador… Además, quería sacarselo de
encima. Había que reconocer que, sin una mujer, ese muchacho se ponía
muy fastidioso. Entonces Dios decidió darle una compañera menos
"independiente".
Génesis 1 18. Después
dijo el Señor Dios: "No conviene que el hombre esté solo. Voy a hacerle
una ayuda adecuada". (…), con la costilla que había sacado del hombre,
el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre. 23. El hombre exclamó: ¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamará Mujer, porque ha sido sacada del hombre". Cuentan
algunos que el principal obstáculo en las relaciones entre Adán y
Lilith se presentaba cuando él quería tener sexo con ella y le exigía
ponerse debajo, lo que Lilith consideraba una ofensa por ser su igual y
se resistía o se negaba de plano a tener relaciones con él en esas
condiciones.
Otros,
menos magnánimos, comentan que al abandonar el Paraíso, Dios envió a
sus ángeles para que convencieran a Lilith de regresar, con el argumento
de que "la mujer desea al hombre y ha de seguirle". Pero ella no quiso saber nada de ésto y coo consecuencia de ello cayó sobre su persona una maldición.
Por
ello cuentan algunos que se convirtió en un demonio que habitaba en una
oscura cueva y que, al poblarse el universo, se dedicaba a encantar a
los hombres y atraerlos para ser tomados sexualmente a placer por ella y
otras diablezas, sólo para después desecharlos sin pensarlo dos veces,
hechos unos verdaderos guiñapos.