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jueves, 31 de enero de 2013

Putas sagradas

La prostitución sagrada es una práctica muy antigua de la que hay pocas trazas en el occidente, solamente en la ciudad griega de Corinto y las ciudades canaanítas de la costa levantina. Originalmente la prostitución sagrada se encuentra en Babilonia, cercano el tercer milenio a.J.C. como una de las formas de culto a Ishtar, quien es la misma Innana sumeria con atributos diferentes. En su forma de Ishtar, la diosa de la cultura sumeria se convierte en la diosa de la belleza y la sensualidad babilónica, a la que agradaban los actos de amor carnal y que para asegurar su veneración y culto se consagraban vírgenes al servicio del templo, dedicándolas a la prostitución sagrada, es decir a la prostitución selectiva y puntual, cuyo provento se dedicaba exclusivamente al servicio del templo. En el gran templo de Ishtar en Babilonia, el E-ana, cercano al Gran Esagifa, moraban las sacerdotisas que se dedican al servicio de la diosa, es decir a efectuar actos de fornicación con los que pagan el precio del rito que se entera en la caja del Templo. Las sacerdotisas tienen horarios fijos de culto, no aceptan sino a aquél que ha pagado el precio a la Diosa y no aceptan desviaciones del acto sencillo y directo. Están reputadas como religiosas y se les acuerda un tratamiento honorable cuando salen al exterior de su templo. Igualmente se dice que cada adolescente debe consagrar su primer acto sexual a la diosa y que este acto debe ser efectuado dentro del templo en la forma de un rito, similar al de las sacerdotisas regulares del templo. Sobre esta forma de veneración carnal directa a la diosa hay muy pocas referencias, se tienen modelos de arcilla y representaciones de los órganos genitales tanto femeninos como masculinos en arcilla cocida, encontrados en los depósitos del templo y algunas referencias en Heródoto y Diodoro Sículo y luego en Luciano, las cuales fueron repetidas por otros escritores posteriores en sus obras históricas y costumbristas. Los escritores clásicos son los únicos que describen este culto de forma objetiva, ya que en la Biblia encontramos numerosas referencias a los actos "abominables” de las canaanitas, como adoradores de una diosa lasciva de origen babilónico, pero ninguna descriptiva. Ishtar es la diosa del panteón sumero-acádico que se equipara a la Astarté canaanea y a la Afrodita griega. El origen del nombre es incierto, tenemos la palabra acadia Ishtarati que significa diosas. La palabra “diosas” escrito ideográficamente en sumerio significa Innana, que puede derivar de Nin­anna “Dama del Cielo”; escrito silábicamente en acadio dariva de la forma Esh-tar, que probablemente significó “Dama de las Batallas”. La Innana/Ishtar babilonia tiene tres diferentes mitos y tres formas distintas de reinado divino, en las que se presenta en un aspecto diferente. El primero de ellos es el que interesa particularmente porque es el aspecto de divinidad de amor carnal, divinidad sensual, concernida especialmente con el sexo extramarital. Los otros dos son el aspecto marcial como Señora de las Batallas y el otro aspecto es el planetario­-celeste asociada con Venus, la estrella de la tarde.
Innana/Ishtar
          En su aspecto de divinidad amorosa Innana/Ishtar es la protectora de las prostitutas y de los amoríos extramaritales, que por cierto no tenían connotación especial en Babilonia, ya que el matrimonio era un contrato solemne que perpetuaba la familia como sostén del estado y como generadora de riquezas, pero en el que no se hablaba de amor o de fidelidad amorosa. “Una prostituta compasiva soy”, dice Ishtar. Innana/Ishtar no es una diosa del matrimonio, ni es una diosa madre. El matrimonio sagrado o la sacra hierogamia que se representaba todos los años en el templo babilónico no tiene un implicación moral ni es modelo de matrimonios terrestres, es un rito de fertilidad altamente estilizado con tonos litúrgicos.
          El primer escritor que describe el sexo ritual o la prostitución ritual es Heródoto en el siglo V a.J.C. , en sus “Historias” cuando describe el centro religioso de la gran ciudad de Babilonia, ya venida a menos y anota las costumbres poco usuales para un griego. Luciano en el siglo II, a.J.C., también describe el mismo rito, pero esta vez en la ciudad de Biblos en el Líbano, en un templo de Astarté. Las descripciones de actividades sexuales son comunes en los glifos y relieves de los siglos del período dinástico temprano, con posiciones eminentemente simples, durante el período dinástico acadio tenemos que estas escenas tienen lugar en una cama con las patas en la forma de patas de leones, con varias otras figuras como testigos en una especie de banquete por lo que se deduce que debe tratarse no de un acto privado sino del matrimonio sagrado (hierogamia sacra). Del principio del II milenio hay placas de terracota cocida que representan escenas de actividades sexuales y otros que representan órganos genitales femeninos y masculinos que deben ser amuletos. Durante el período asirio se representa el acto sexual, con la mujer siempre recostada en un altar, en los relieves y plaquetas, estas figuras deben representar no la hierogamia sacra sino otra forma de adoración sexual, probablemente lo que se ha llamado prostitución sagrada. Muchas de estas plaquetas y figurillas se han encontrado en el Templo de Assur, claro indicio del carácter sagrado del acto sexual que rapresentan.
          En cuanto al carácter compasivo del rito, las prostitutas se llaman también “las compasivas” , teniendo piedad de ...“toda la raza humana”, según dicen que dijo alguna vez María Magdalena la prostituta de los Evangelios. El significado de esa “compasión” se define como con la pasión compartiendo la emoción, emoción que parece ser tan vieja como. la humanidad misma. Siendo tal vez derivado de la figura de Diosa Madre, al mismo tiempo generadora y nutricia, es decir que se ocupa del bienestar físico def hombre y de un bienestar más sutil aún, el bienestar psíquico. lshiar fue llamada la “Protectora de las Prostitutas” Hac. Har, raíz de los vocablos, “hourí”, “hora”, “hetaera” y “harlot”, además de “harem”. Los atributos de Afrodita derivan de su nombre, cuya raíz es aphrodis , la consumación gozosa de la sexualidad, el acto carnal. En la “Odisea” su nombre se usa en este sentido aunque es muy raro encontrar referencias a esta diosa en la época Micénica. En su viaje al oeste, el concepto de la diosa Ishtar/Astarté, divinidad sexual, celeste y maternal al mismo tiempo, el primer paso en la ruta es la isla de Chipre, el sitio de Paphos. En la “Teogonía” de Hesíodo Afrodita nace de la espuma del mar y toma tierra en Chipre, en Paphos. Esa espuma, dicho sea de paso, fue formada por el choque de los órganos de sexuales de Uranos que Cronos cortó con una hoz y arrojó al mar. De Chipre a Citerea es un corto trecho y de allí a Corinto, otro. (ver el mapa) La ciudad del istmo tuvo conexiones marítimas con todos los puntos del Egeo, además de con muchos de Levante y por supuesto con la isla del cobre, Chípre, durante casi todo el I milenio a.J.C. Las “jóvenes complacientes y hospitalarias” que describe Píndaro, en el período de las Guerras Médicas, son devotas de la Aphrodita Pandemos. El culto a la Afrodita corintia en la forma de prostitución ritual debió haber continuado hasta tiempos romanos según escritos romanos que cuentan sus experiencias en templos corintios, antes de la destrucción de la ciudad en el 146 a.J.C. La Biblia habla de las “abominaciones canaanitas”, en términos de prácticas sexuales ofensivas porque eran efectuadas en honor a dioses locales, pero no habla de la practica, extendida y confirmada, de la prostitución sagrada en Babilonia en honor a la diosa Ishtar, la misma Astarté o Ashtoret canaanita, sino en términos muy vagos y menos condenatorias que a su contraparte canaanita. Una cierta repulsión o un inconsciente deseo de obviar esta práctica ha influenciado para que no se haya escrito una verdadera investigación seria del tema, que tiene ramificaciones sorprendentes en el campo de los estudios religiosos.
MAPA ESQUEMATICO DE UBICACION
CRECIENTE FERTIL Y AMBITO EGEO
  

  






Diosas olvidadas

Istar, Ishtar, Ashtar, Astoret, Astarté… Diferentes nombres para una misma diosa que reinó en el panteón semítico antes de la llegada del dios único de los hebreos. Una diosa cuyos atributos son la media Luna y una estrella o un disco y que se representa, en algunas ocasiones, con dos cuernos, ya que en un principio se la adoraba con la figura de vaca. Astarté, una divinidad femenina muy fuerte y significativa, dimana directamente de la Luz: su nombre deriva de Aster, estrella de la mañana; en Fenicia, donde se ubicó el centro principal de culto a esta diosa, era considerada también diosa del planeta Venus (“el lucero del alba”).
Como en tantas otras ocasiones, los historiadores explican nuestro pasado desde una vertiente masculina y el caso de las diosas semíticas no es una excepción, el dios siempre aparece. Hace más de tres mil años, los fenicios de Biblos -según afirman documentos egipcios- honraban a una diosa cuyo nombre verdadero se escondía bajo el título de Baalat o “Señora” de Biblos. En inscripciones reales fenicias posteriores se asocia a la diosa un Baal o “Señor” de la ciudad. Nacía así una divinidad completa formada por dos partes complementarias e inseparables, dual y perfecta. La mitología semítica recogió muchas influencias y, obviamente, desarrolló un panteón donde sus dioses y diosas desarrollaban grandes batallas y donde las diosas eran las más belicosas y sedientas de sangre… En los textos de Ras-Shamra, la antigua Ugarit, quedan reflejadas las influencias externas a la cultura semítica (sumerias, babilónicas, egipcias, egeas…) y en ellos conocemos las relaciones entre los dioses y sus características. Nos enteramos así de que el dios El engendra con dos mujeres toda una dinastía divina y que su hijo Yam tiene problemas con un belicoso Baal al que acompañan dos diosas: Anat, guerrera y violenta, y Astarté, que proclama a Baal como nuevo rey. Anat y Astarté llegan a confundirse al seguirles la pista en los antiguos textos, ya que en un momento determinado Baal (el becerro) se une a Anat que toma forma de novilla (¿Astarté en su forma animal?). En todo caso, la importancia de las diosas semíticas es fundamental, ya que de ellas emana la vida y son fuente de fecundidad y erotismo.
Astarté, como Istar, era la diosa de la Luna y del planeta Venus, era llamada por los profetas judíos “Reina de los Cielos” (Meleket-has-Samaïm), y esposa del Sol, o el “Rey de los Cielos” (Baal-Samaïm), es decir, la verdadera soberana del mundo, la diosa-naturaleza. Y como reina exigía sacrificios de sus súbditos. La sangre, parte esencial para la vida, era ofrecida a la diosa “oscura” con la muerte de palomas, otro de los animales relacionados con ella.
En todo el Mediterráneo se erigieron templos en honor de Astarté y en ellos se representa a la diosa de diversas formas: en Cerdeña la encontramos con la forma de una mujer, con la cabeza cubierta a la forma egipcia, con una túnica larga, sosteniendo con las dos manos el disco lunar; en Chipre se han hallado muchas figuras de la diosa en la que está representada de pie, completamente desnuda y con las manos encima del vientre, o sosteniéndose los senos, y también en la actitud de cubrirse senos y pubis con las manos.
El culto a Astarté, aunque varía en algunos detalles según los lugares, tiene como nexo de unión su relación con la sangre ya citada. Los antiguos judíos, bajo el nombre de Ascherot o Aschera, sacrificaban vidas humanas en su honor, aunque en la mayor parte de la cuenca mediterránea se utilizaba la sangre de animales para honrarla. De lo que no queda ninguna duda es de que Astarté, la diosa-madre, es la diosa del fuego y la luz, la señora de los astros,  la diosa de la fecundidad que incluso llegó a representarse en forma de piedra cónica, haciendo una clara alusión al falo (de nuevo, la dualidad, que en este caso llegó a templos donde el erotismo y el sexo eran los protagonistas y mediante los cuales se honraba a la diosa, llegándose incluso en templos chipriotas a entregar a las doncellas agregadas al culto un falo, para incentivar la masturbación propia y hacia las demás doncellas). Astarté pertenece a las dinastías de los grandes dioses antiguos, anteriores a las grandes religiones, y potencia la vida a través de la sabiduría (simbolizada por el delfín, otra de sus representaciones). Fue la primera diosa “oscura” en relacionarse con la sangre y, porqué no, la primera diosa-vampira del mundo occidental. 
La diosa Astarté en la Biblia hebrea
Astarté, o "Aseras", como se la conoce en hebreo, esposa de Il y madre de Baal, es la diosa de la fertilidad en el Panteón cananeo. Uno de los signos de esta diosa era un árbol, probablemente uno grande. El motivo por el que vamos a tratar este tema hoy, es que en el último Seminario en línea, uno de los alumnos me pidió que hable sobre esta diosa y para , las preguntas de los alumnos son siempre un motivo para profundizar el texto.
Después que Moisés esculpió las dos tablas por segunda vez, hay un fragmento que habla sobre un pacto entre Dios y el obstinado pueblo de Israel en Éxodo 34:10-14.
Moisés y las tablas
"וַיֹּאמֶר, הִנֵּה אָנֹכִי כֹּרֵת בְּרִית, נֶגֶד כָּל-עַמְּךָ אֶעֱשֶׂה נִפְלָאֹת, אֲשֶׁר לֹא-נִבְרְאוּ בְכָל-הָאָרֶץ וּבְכָל-הַגּוֹיִם; וְרָאָה כָל-הָעָם אֲשֶׁר-אַתָּה בְקִרְבּוֹ אֶת-מַעֲשֵׂה יְהוָה, כִּי-נוֹרָא הוּא, אֲשֶׁר אֲנִי, עֹשֶׂה עִמָּךְשְׁמָר-לְךָ--אֵת אֲשֶׁר אָנֹכִי, מְצַוְּךָ הַיּוֹם; הִנְנִי גֹרֵשׁ מִפָּנֶיךָ, אֶת-הָאֱמֹרִי וְהַכְּנַעֲנִי, וְהַחִתִּי וְהַפְּרִזִּי, וְהַחִוִּי וְהַיְבוּסִיהִשָּׁמֶר לְךָ, פֶּן-תִּכְרֹת בְּרִית לְיוֹשֵׁב הָאָרֶץ, אֲשֶׁר אַתָּה, בָּא עָלֶיהָפֶּן-יִהְיֶה לְמוֹקֵשׁ, בְּקִרְבֶּךָכִּי אֶת-מִזְבְּחֹתָם תִּתֹּצוּן, וְאֶת-מַצֵּבֹתָם תְּשַׁבֵּרוּן; וְאֶת-אֲשֵׁרָיו, תִּכְרֹתוּןכִּי לֹא תִשְׁתַּחֲוֶה, לְאֵל אַחֵרכִּי יְהוָה קַנָּא שְׁמוֹ, אֵל קַנָּא הוּא."
 «Entonces Dios contestó: "Voy a hacer un pacto. Delante de todo tu pueblo haré maravillas que no se han hecho en toda la tierra ni en ninguna de las naciones. Y todo el pueblo en medio del cual habitas verá la obra del SEÑOR, porque es cosa temible la que haré por medio de ti. Observa lo que te mando hoy: Voy a echar de delante de ti a los Amorreos, a los Cananeos, a los Hititas, a los Ferezeos, a los Heveos y a los Jebuseos. Cuídate de no hacer pacto con los habitantes de la tierra adonde vas, no sea que esto se convierta en tropezadero en medio de ti. Ustedes derribarán sus altares, quebrarán sus pilares sagrados y cortarán sus Aseras. No adorarás a ningún otro dios, ya que el SEÑOR, cuyo nombre es Celoso, es Dios celoso."»
 Este Dios celoso quiere que su pueblo lo adore solo y exclusivamente a Él, ya que la verdad debe revelarse en un juicio. Por lo tanto, no acepta ningún rito a otros dioses. Dios sabe que hay personas que creen en estos dioses, tal como lo dice en los Diez Mandamientos. No obstante, desea ser el único. "Aseras" aparece aquí como una de los deidades que el pueblo de Israel tiene que evitar cuando entre a la Tierra Prometida (ver también Deuteronomio 7:5, 12:3, 16:21).
En el libro de los Jueces hay una introducción que explica el círculo del pecado que se repite a lo largo de todo el libro. El primer ejemplo del círculo del pecado comienza con los pecados de los israelitas que entraron a la Tierra Prometida y fueron influenciados, tal como podemos leer en el próximo fragmento:

"וַיַּעֲשׂוּ בְנֵי-יִשְׂרָאֵל אֶת-הָרַע בְּעֵינֵי יְהוָה, וַיִּשְׁכְּחוּ אֶת-יְהוָה אֱלֹהֵיהֶם; וַיַּעַבְדוּ אֶת-הַבְּעָלִים, וְאֶת-הָאֲשֵׁרוֹתוַיִּחַר-אַף יְהוָה, בְּיִשְׂרָאֵל, וַיִּמְכְּרֵם בְּיַד כּוּשַׁן רִשְׁעָתַיִם, מֶלֶךְ אֲרַם נַהֲרָיִם; וַיַּעַבְדוּ בְנֵי-יִשְׂרָאֵל אֶת-כּוּשַׁן רִשְׁעָתַיִם, שְׁמֹנֶה שָׁנִיםוַיִּזְעֲקוּ בְנֵי-יִשְׂרָאֵל אֶל-יְהוָה, וַיָּקֶם יְהוָה מוֹשִׁיעַ לִבְנֵי יִשְׂרָאֵל וַיֹּשִׁיעֵם--אֵת עָתְנִיאֵל בֶּן-קְנַז, אֲחִי כָלֵב הַקָּטֹן מִמֶּנּוּוַתְּהִי עָלָיו רוּחַ-יְהוָה, וַיִּשְׁפֹּט אֶת-יִשְׂרָאֵל, וַיֵּצֵא לַמִּלְחָמָה, וַיִּתֵּן יְהוָה בְּיָדוֹ אֶת-כּוּשַׁן רִשְׁעָתַיִם מֶלֶךְ אֲרָם; וַתָּעָז יָדוֹ, עַל כּוּשַׁן רִשְׁעָתָיִםוַתִּשְׁקֹט הָאָרֶץ, אַרְבָּעִים שָׁנָה; וַיָּמָת, עָתְנִיאֵל בֶּן-קְנַז" 
«Los Israelitas hicieron lo malo ante los ojos del SEÑOR, y olvidaron al SEÑOR su Dios, y sirvieron a los Baales y a las imágenes de Asera (deidad femenina). Entonces se encendió la ira del SEÑOR contra Israel, y los vendió en manos de Cusán Risataim, rey de Aram Naharaim (Mesopotamia). Y los Israelitas sirvieron a Cusán Risataim por ocho años. Cuando los Israelitas clamaron al SEÑOR, el SEÑOR levantó un libertador a los Israelitas para que los librara, a Otoniel, hijo de Quenaz, hermano menor de Caleb. Y vino sobre él el Espíritu del SEÑOR, y juzgó a Israel. Cuando salió a la guerra, el SEÑOR entregó en su mano a Cusán Risataim, rey de Mesopotamia, y su poder prevaleció sobre Cusán Risataim. La tierra tuvo descanso por cuarenta años. Y murió Otoniel, hijo de Quenaz.» (Jueces 3:7-11)
 Unas de las deidades que adoraban eran a la madre y al hijo, Astarté y Baal. Estas dos deidades eran las que más influenciaban a los israelitas y a sus líderes. A esta altura, Dios deseaba perdonar los pecados, darle una segunda oportunidad a su joven pueblo. Pero como el círculo del pecado no se había quebrado, no tenía ninguna otra opción. El pueblo de Israel debía ser castigado. Primero le correspondió al pueblo del reino del norte que fue llevado al exilio por los Asirios en el año 722 AEC por haber adorado a otros dioses, en particular a la madre y al hijo (ver 1 Reyes 16:33 o 2 Reyes 17:10). Los pecados tampoco se detuvieron en el reino judío. Sin duda el peor pecado en la relación entre Dios y su pueblo ocurrió en la época de Menasés, tal como se describe en 2 Reyes 21:1-3,7.
la destrucción por los pecados de Menasés
"בֶּן-שְׁתֵּים עֶשְׂרֵה שָׁנָה, מְנַשֶּׁה בְמָלְכוֹ, וַחֲמִשִּׁים וְחָמֵשׁ שָׁנָה, מָלַךְ בִּירוּשָׁלִָם; וְשֵׁם אִמּוֹ, חֶפְצִי-בָהּוַיַּעַשׂ הָרַע, בְּעֵינֵי יְהוָה--כְּתוֹעֲבֹת, הַגּוֹיִם, אֲשֶׁר הוֹרִישׁ יְהוָה, מִפְּנֵי בְּנֵי יִשְׂרָאֵלוַיָּשָׁב, וַיִּבֶן אֶת-הַבָּמוֹת, אֲשֶׁר אִבַּד, חִזְקִיָּהוּ אָבִיו; וַיָּקֶם מִזְבְּחֹת לַבַּעַל, וַיַּעַשׂ אֲשֵׁרָה כַּאֲשֶׁר עָשָׂה אַחְאָב מֶלֶךְ יִשְׂרָאֵל, וַיִּשְׁתַּחוּ לְכָל-צְבָא הַשָּׁמַיִם, וַיַּעֲבֹד אֹתָם....  וַיָּשֶׂם, אֶת-פֶּסֶל הָאֲשֵׁרָה אֲשֶׁר עָשָׂה--בַּבַּיִת, אֲשֶׁר אָמַר יְהוָה אֶל-דָּוִד וְאֶל-שְׁלֹמֹה בְנוֹ, בַּבַּיִת הַזֶּה וּבִירוּשָׁלִַם אֲשֶׁר בָּחַרְתִּי מִכֹּל שִׁבְטֵי יִשְׂרָאֵל, אָשִׂים אֶת-שְׁמִי לְעוֹלָם"
«Menasés tenía doce años cuando comenzó a reinar, y reinó cincuenta y cinco años en Jerusalén. El nombre de su madre era Hepsiba. Hizo lo malo ante los ojos del SEÑOR, conforme a las abominaciones de las naciones que el SEÑOR había desposeído delante de los Israelitas. Porque reedificó los lugares altos que su padre Ezequías había destruido; levantó también altares a Baal e hizo una Asera (deidad femenina), como había hecho Acab, rey de Israel, y adoró a todo el ejército de los cielos y los sirvió. Edificó además altares en la casa del SEÑOR, de la cual el SEÑOR había dicho: "En Jerusalén pondré Mi nombre."»
 Haber cambiado la casa que se construyó en nombre de Dios por una casa para otros dioses, especialmente en la casa de Astarté y Baal, fue un pecado del que no se podían arrepentir tan rápido. Haber puesto la imagen de Astarté en un lugar y en una religión en la que no se pueden crear imágenes era inadmisible.
No obstante, el castigo del exilio dio lugar a un nuevo pacto y según algunos, a un nuevo judaísmo. Este tema será tratado en el próximo boletín. También tengo pensado escribir un blog sobre las inscripciones que se encontraron en "kuntilat 'ajroud", donde aparecen juntos el nombre de Astarté y el del Señor.

Que Dios los bendiga a todos, continúen disfrutando del Hebreo Bíblico.
Eli


 
Frases principales de la entrada + transcripción + traducción

Hebreo
Transcripción
Traducción
אֲשֵׁרָה
'ăšērāh
Astarté
פֶּסֶל
pesel
Imagen, estatua
מְנַשֶּׁה
mənaššeh
Menasés
אַחְאָב
'ach'āv
Acab
קַנָּא
Qanno'
Celoso
בְּרִית
bərît
Pacto
בַּבַּיִת
babbayit
En la casa