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sábado, 20 de octubre de 2012

Encuentros con Slender Man

historias
 en las cuales niños desaparecen al jugar cerca de un bosque, para reaparecer como cuerpos horriblemente mutilados. También se lo asoció a los incendios; haciéndole aparecer en varias fotos apenas dibujado entre el humo de alguna casa que desaparecía entre las llamas. Básicamente se esconde en el humo, la niebla o entre los árboles, y su aparición se da antes de misteriosas desapariciones, u horrendas matanzas asociadas con niños. Como cualquier mito, está sujeto a un constante cambio, y desde la aparición de diversas ficciones que lo toman como protagonista se ha aceptado que suele acechar a aquellos que saben de él, al igual que niños o gente que guste de dar paseos por el bosque. 


Orígenes







Sus orígenes se atribuyeron a una misteriosa figura de la mitología alemana, 
Der Ritter
, la cual se dice que secuestraba niños que se portaban mal, además de habitar el Bosque Negro. 





Grabado alemán del siglo XV, titulado "El Caballero".







Slenderman y la era informática






Como buen hijo de la internet que es, desde su aparición se lo ha asociado con los medios digitales: su presencia se perpetua mediante fotos, videos o blogs. Es interesante notar que su presencia se ha asociado a desperfectos en las máquinas digitales que intentan grabarlo; desde errores en la cámara, ruido, tonos agudos y distorsiones en cintas hasta archivos de fotos corruptos. Quizás el hecho de que su presencia sea capaz de afectar el medio electrónico es parte del porqué de su gran popularidad. 




"Foto sacada en 1988. Los niños en la foto son (de izquierda a derecha) Nicholas Howards, Daniel Howards, Stacy Howards y Nathaniel Kellinger. La fotografía fue tomada aproximadamente dos horas antes de la desaparición de Nicholas y Stacy. El hombre de traje en la foto, aunque todavía sin identificar, fue el principal sospechoso de ser el secuestrador durante la investigación debido a las reiteradas quejas de los chicos de un hombre de traje "mirándolos" mientras jugaban en el parque. La mujer que parece mirarlo fue interrogada, pero reportó no haber visto a ningún hombre de traje en la escena. Nicholas y Stacy nunca fueron encontrados. La investigación cerró en 2005." 




Sus víctimas






Aunque en las 
historias
 tengamos como protagonistas tanto a niños como a jóvenes adultos, normalmente los que son capaz de contarnos la experiencia (en tiempo real o como un relato del pasado) son los más grandes; por lo que no son claras las diferencias en la manera que afecta a sus victimas. En el caso de los adultos, desde 
Marble Hornets
 (ver más abajo) se denota que el contacto constante con 
Slenderman
 genera un violento y constante carraspeo, además de pérdidas de memoria (
Slenderman
 gana el poder de controlar a sus víctimas, y mientras están bajo su influencia, no son conscientes, generando 'baches' en la memoria). En 
EverymanHYBRID
 su presencia es anunciada con pesadillas; en Just Another Fool aquél que cae víctima de 
Slenderman
 termina volviéndose loco. El deterioro mental de los protagonistas se manifiesta mediante dibujos inconexos de figuras altas, árboles y el "símbolo del operador" (Operator Symbol, original de
Marble Hornets
); escritos incoherentes y el mantra de "He sees me" (Él me ve). 




Popularidad










Lo... ¿real? del mito






Mientras el mito de 
Slenderman
 maduraba, los más paranoicos comenzaron a preguntarse si este ser realmente existía, o si por alguna razón lo habían hecho real al obsesionarse tanto con él; decenas de anécdotas anónimas en las que se describía encuentros con 
Slenderman
 o un monstruo de características similares comenzaron a aparecer, fortaleciendo la idea de que 
Slenderman
 era un tulpa (un ser de la cultura tibetana que puede ser creado por monjes con tan solo voluntad y meditación) o thoughtform. Al estar ligado con la comunidad paranormal desde sus inicios, muchos son los que sostienen que la obsesión que rodea a este personaje es el tipo de energía que se requiere para crear un "servidor" o elemento con voluntad propia en la teoría de la Chaos Magic, o magia del caos. 



Avistamientos



"No quisimos ir, no quisimos matarlos, pero el persistente silencio y los brazos alargados nos horrorizaban y nos reconfortaban al mismo tiempo..."
-1983, Fotógrafo desconocido, se presume muerto.
 
Esta foto en particular tiene una supuesta historia detras. Pongo la historia textual en la versión que circula por la red: "Una de las dos fotografías recuperadas del incendio de la biblioteca de Stirling City. Notable por ser tomada el mismo día que catorce niños desaparecieron por lo que se refiere como Slender Man. Las deformidades en el ser son nombradas defectos de la película por oficiales. El incendio en la biblioteca ocurrió una semana después. Fotografía actual confiscada como evidencia , Fotógrafo: Mary Thomas. Desaparecida desde el 13 de Junio de 1986."
No se especifica que biblioteca en Stirling se quemó,(hay varias en Stirling, aunque quizas no hayan sido construidas las otras para ese entonces, quien sabe) y en la historia de la ciudad no se hace alusion a ningun incendio. Por otra parte, la foto se ve muy dudosa......



No hay mas informacion de esta foto, aparte de que fue en una escuela en 1973, el incendio fue por causas desconocidas.
Tambien hay otras fotografias, en blanco y negro algunas, incluso supuestos dibujos de niños que han soñado con el.
Y por ultimo, hay una serie de videos "Marble Hornets", que relatan una serie de encuentros con este personaje.(al estilo Paranormal Activity). Es cosa de buscar en Youtube y la web para encontrar supuesta evidencia de la real existencia de este ser.
  
 

 

viernes, 19 de octubre de 2012

Lisa

Ella es Lisa. Ella es mi amiga. Mi mama y papa no la pueden ver así que ellos dicen que ella es mi amiga imaginaria. Lisa es una buena amiga.




Lisa esta conmigo en la escuela hoy. La traje a ella para "enseña y cuenta" pero la señorita Monroe se enojo porque ella no puede ver a Lisa. Lisa se puso triste y escondio el borrador del pizarrón. 



Foto: Lisa esta conmigo en la escuela hoy. La traje a ella para "enseña y cuenta" pero la señorita Monroe se enojo porque ella no puede ver a Lisa. Lisa se puso triste y escondio el borrador del pizarrón.

-ArteNick-  

Hoy intente plantar una flor en el jardin. La intente plantar por la caja de arena pero Lisa dijo que es donde su papi esta durmiendo así que la plante en una maceta.
 
 
Foto: Hoy intente plantar una flor en el jardin. La intente plantar por la caja de arena pero Lisa dijo que es donde su papi esta durmiendo así que la plante en una maceta.

-ArteNick-  

Ayer estaba en mi fiesta de cumpleaños. Mama compro pizza pero nadie vino. Lisa dijo que las personas vinieron al porche y luego se fueron, pero dejaron regalos. Obtuve 3 barbies y algunos zapatos y 5 dolares. Yo y Lisa jugamos a las barbies. 
  

Hoy Jonnathin Parker robo mi lapicera. La señorita Digman no lo encontro asi que hizo que él me diera sus lapices. Lisa también vino a la escuela pero la señorita Digman no puede verla pero ella dice que cree que Lisa es real.  


Foto: Hoy Jonnathin Parker robo mi lapicera. La señorita Digman no lo encontro asi que hizo que él me diera sus lapices. Lisa también vino a la escuela pero la señorita Digman no puede verla pero ella dice que cree que Lisa es real.

-ArteNick-  
La señorita Monroe no vino hoy, nuestra sustituta es la señorita Digman. Es linda y bonita, y nos deja tener tiempo libre. Quisiera que la señorita fuera siempre mi maestra.  
  

yer, Lisa y yo fuimos a caminar, hasta que salió la luna. Papi se enojo y dijo que Lisa es estúpida y falsa. Lisa se puso triste y desapareció. Hoy no vino a la escuela, pero la señorita Digman dijo que la señorita Monroe no regresara.  
 

Papi estuvo trabajando todo el día de ayer. No vino a casa a comer la cena. Hoy todavía esta trabajando. Mama me puso un flan en mi lonche de hoy. El flan es mi favorito.  


Extraño a Lisa. Papi esta realmente ocupado en el trabajo. No vino a casa todo el fin de semana. Mama esta enojada con él. Voy a escribirle una carta a Lisa.
 
 Querida Lisa:
Te extraño. Por favor regresa. Lamento que mi papi haya sido grosero. Tú eres mi mejor amiga.
 
 
 Lisa regresó ayer. Ella se disculpo por irse y yo le dije que mi papa no vendría a casa. Lisa dijo que la señorita Monroe y él están durmiendo como su papa. Espero que despierten pronto.
 
 
Fin?
 
Miles de niños reportan amigos imaganirios pero recordemos que los niños ven lo que los adultos no pueden.....con quien juega tu hijo solitario?
 
 
 

domingo, 22 de julio de 2012

La muerte se llevo a los soldados


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La nube que se “llevo” a 267 soldados.

La Batalla de Gallipoli o Batalla de los Dardanelos, tuvo lugar en la península turca de Gallipoli en 1915 durante la 1º guerra mundial y en este episodio de la guerra ocurrió una de las desapariciones masivas (267 soldados) más famosas y enigmáticas de la historia.
Entre marzo y agosto de 1915 las tropas aliadas tratan de conquistar la península de Gallipoli, Turquía. El 21 de agosto, al sur de la bahía de Suyla, 22 soldados neozelandeses pertenecientes al cuerpo de ingenieros observan desde una posición elevada cómo tropas del Comando Unido de Australia y Nueva Zelanda (CUANZ) intentan tomar la cota 60.
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A media mañana ven una densa nube de forma singular descender hasta cubrir el lecho seco de un río cercano a esa cota. Aparece entonces un batallón inglés, que sube por el lecho del río para ir a apoyar a la CUANZ.
267 soldados británicos continúan su marcha, entrando en la nube. Pero no saldrán de ella nunca más. Nada más desaparecer el último de los ingleses en su interior, la nube se eleva suavemente para alejarse flotando poco a poco, en dirección contraria a la del viento.
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Tres de los soldados neocelandés relatarán este incidente 50 años después, durante una reunión conmemorativa de la CUANZ. Documentos de la época corroboran que un batallón del regimiento Norfolk, el quinto, desapareció en Gallípoli durante un ataque, pero demuestran también que los tres testigos, tal vez por el tiempo transcurrido desde entonces, cometieron bastantes imprecisiones en su narración. Para empezar, ellos hablaban de un regimiento entero, no de un batallón; el hecho tuvo lugar el 12 de agosto, no el 21, y sucedió a 5 km del lugar que pensaban.
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Por otro lado, cabe decir que aunque el 5º de Norfolk figura como desaparecido, en 1919 se recuperaron 122 de sus cadáveres, y la ausencia de los otros 145 tal vez se explicaría por un fenómeno de putrefacción acelerada. Todo esto lleva a dudar del testimonio de los tres ingenieros neozelandeses, a quienes pudo haber confundido un efecto óptico, o cuyos recuerdos pudieron verse distorsionados por el paso de los años y la sugestión mutua.
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No obstante a día de hoy existen supuestas hipótesis que intentan descubrir porque el 5ª batallón del Regimiento Real de Norfolk, compuesto por 267 hombres, se desvaneció al atravesar una extraña nube., incluso esta más que presente el tema de la abducción.
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¿Realidad o leyenda?, quizás algo de ambas, ya que  el batallón de Norfolk no es el único grupo de soldados desparecido misteriosamente a lo largo de la Historia. En 1707, 4000 hombres del archiduque Carlos de Habsburgo desaparecieron sin dejar rastro mientras cruzaban los pirineos; en 1858, un cuerpo expedicionario francés de 650 zuavos se evaporó camino de Saigón; en diciembre de 1923, 3000 soldados chinos apostados a lo largo de Yang-Tsé se volatilizaron durante la noche. ¿Deserciones masivas o hechos extraños sin explicación natural?, nunca lo sabremos. 

El día que atacaron los vampiros



Pueblo de AnjikuniDe vez en cuando la policía todavía vuelve a intentar descubrir la causa por la que un pueblo entero de mil doscientos habitantes e incluso los muertos de sus tumbas, se desvanecieron sin dejar ningún rastro, en la oscuridad de un invierno boreal. El misterio comenzó en 1930, cuando el cazador Arnand Laurent y sus dos hijos vieron un extraño destello que cruzaba el cielo septentrional del Canadá. Laurent declaró que la luz cambiaba de forma por momentos, de modo que en un instante era cilíndrica y al siguiente parecía una bala enorme.
Pocos días después, un par de miembros de la policía montada que iban camino del lago Anjikuni se detuvo en la cabaña de Laurent en busca de un abrigo. Uno de ellos explicó que en el lago había “algo así como un problema”. El policía preguntó al confundido Laurent si la luz que había visto se dirigía hacia el lago y éste le respondió afirmativamente.
El policía movió la cabeza sin más comentarios, durante los años siguientes los Laurent no volvieron a ser interrogados. Ese fue un descuido comprensible pues la Real Policía Montada de Canadá ya estaba ocupada en esa época con el caso más extraño de su historia.
Cuando otro cazador, llamado Joe Labelle, marchaba con sus raquetas de nieve hacia el pueblo junto al lago Anjikuni, se sintió agobiado por una extraña sensación de pavor. Normalmente, aquel era un ruidoso núcleo rural de mil doscientas personas y ese día, Joe hubiera esperado oír a los perros de los trineos que ladraban para darle su habitual bienvenida. Pero las chozas rodeadas por la nieve estaban recluidas en el silencio, y no salía huno de ninguna chimenea.
Al pasar por la orilla del lago Anjikuni, el cazador vio que los botes y los kayaks todavía se hallaban amarrados a la orilla. Sin embargo, cuando fue de puerta en puerta, solamente encontró una soledad misteriosa. Aún estaban apoyados en las puertas los apreciados rifles de los hombres. Ningún viajero esquimal dejaría jamás su rifle en casa.
Dentro de las cabañas, las ollas de caribú guisado estaban mohosas sobre los fuegos apagados hacía mucho tiempo. Sobre un camastro había un anorak remendado a medias y dos agujas de hueso junto a la prenda. Pero Labelle no encontró cuerpos, ni vivos ni muertos, ni tampoco señales de violencia.
En algún, momento de un día normal -cerca del almuerzo según parecía- se produjo una repentina interrupción en el trabajo diario, pero lo que la vida y el tiempo parecían haberse detenido en seco.
Joe Labelle fue a la oficina de telégrafos y transmitió su informe al cuartel general de la Real Policía Montada de Canadá. Todos los oficiales disponibles fueron enviados a la zona de Anjikuni. Al cabo de unas pocas horas de búsqueda, los policías montados dieron con los perros de los trineos perdidos. Estaban atados a los árboles cerca del pueblo y sus cuerpos se hallaban bajo una sólida capa de nieve. Habían muerto de hambre y de frío.
En lo que fuera el cementerio de Anjikuni, se produjo otro descubrimiento escalofriante. Ahora, era un lugar de grandes tumbas abiertas, de las cuales, bajo una temperatura glacial, alguien se había llevado los cadáveres.
No se veían huellas fuera del pueblo, ni tampoco posibles medios de transporte por los cuales la gente pudiera haber huido. Sin poder creer que mil doscientas personas pudieran desvanecerse de la faz de la tierra, la Real Policía Montada de Canadá amplió su búsqueda. Con el tiempo, la investigación cubría todo el Canadá y continuaría durante años. Pero después de tantos años, el caso sigue sin solución. 

domingo, 27 de mayo de 2012

Oliver Thomas raptado desde el cielo.


pterodatilos


El 24 de diciembre de 1909 la familia Thomas se preparaba para disfrutar un año más de una entrañable celebración. Durante todo el día los miembros de esta familia de granjeros del pequeño pueblo de Brecon, situado en Gales (Reino Unido), habían estado preparando la gran fiesta que, como cada año, reuniría a la familia y a varios amigos y vecinos. Todo parecía ideal para disfrutar de una noche de alegría en la que el espíritu de la Navidad lo impregnaba todo. Incluso el clima parecía querer unirse a la celebración, pues acababa de nevar y el campo estaba cubierto con una capa de nieve que convertía el paisaje en una postal. Al comenzar la cena todo era perfecto.
El guiso de la señora Thomas impregnaba el ambiente con un olor apetitoso, demostrando una vez más que era una excelente cocinera. Los niños jugaban y esperaban el momento de los regalos y los mayores conversaban animadamente. Nada hacía presagiar que algo acechaba a aquella gente, que el misterio se iba a materializar de forma trágica rompiendo para siempre la familia.

Gritos de socorro

La velada fue avanzando en medio de una conversación agradable. El cabeza de familia, Owen Thomas, era un excelente anfitrión, como había demostrado en anteriores ocasiones, y de su hospitalidad disfrutaban esa noche el comisario del pueblo, el veterinario y el pastor de una localidad vecina, todos acompañados de sus familias. En total eran quince personas. La fiesta avanzaba y la señora Thomas se percató de que se estaba acabando el agua. No había problema, a apenas unos metros de distancia de la casa tenían un pozo y solo había que ir con un cubo a sacar un poco de agua. Como los mayores estaban en medio de una agradable charla, decidió pedir a su hijo Oliver que saliese un momento a buscar agua al pozo. Una decisión que la pobre mujer lamentaría toda su vida. Oliver tenía once años, había ido en multitud de ocasiones a por agua al pozo y no le importaba demasiado dejar durante unos instantes el cálido ambiente que proporcionaba el hogar encendido. Afuera hacía frío, pero había acabado de nevar y se veían ya las primeras estrellas. El niño se calzó unas pesadas botas y, protegido con una bufanda que amorosamente le había colocado su madre, salió resuelto con un balde en la mano. Solo habían pasado unos instantes –después dirían los que se quedaron en la casa que apenas fueron diez segundos– cuando todos se estremecieron al oír un alarido del pequeño. Fue un grito penetrante, más que nada de sorpresa, que inmediatamente después fue seguido por llamadas de auxilio.
“¡Socorro, se me llevan!”, llegó a decir Oliver. Todos los presentes salieron corriendo hacia la puerta. Owen Thomas cogió su fusil, que colgaba de la chimenea, mientras exclamaba: “¡Un lobo!”. ¿Era posible que ese gran depredador hubiese atacado al muchacho? El veterinario, el pastor, otro granjero invitado… todos salieron portando armas, palos y una linterna. Pero en el exterior no estaba el pequeño, no había nadie. Pudieron seguir el rastro que el niño había dejado en la nieve: unas pisadas que se interrumpían bruscamente, como si hubiese desaparecido sin dejar rastro o algo lo hubiese alzado para llevárselo volando. Durante unos segundos, que parecieron eternos, cundió el desconcierto, pero aún quedaba algo que les helaría la sangre. Todos pudieron escuchar claramente de nuevo los gritos de Oliver, que, para sorpresa general, venían de encima de sus cabezas: “¡Socorro, me han cogido! ¡Socorro!”, le oyeron gritar. Todos los que lo estaban buscando quedaron anonadados. Miraban hacia el negro cielo, pero no eran capaces de ver nada. Ninguna pista, ningún indicio que les mostrase dónde se encontraba el niño y qué era lo que le estaba llevando hacia el cielo. Pidieron al chico que les indicase dónde estaba, pero el pequeño Oliver ya no dijo nada coherente, solo chillaba. Unos gritos de terror que pudieron oír durante casi un minuto los desesperados familiares y amigos, un tiempo eterno de impotencia en el que, para su desconsuelo, la voz del pequeño se fue volviendo cada vez más tenue, como si fuese subiendo y estuviese cada vez más lejos. Algo incomprensible había sucedido. Alguien había arrancado a Oliver del suelo y se lo había llevado volando. Aun después de la desaparición, y en medio del desconcierto, varios de los asistentes siguieron buscando con la lámpara alguna pista. Pudieron constatar que las huellas del muchacho sobre la nieve parecían normales, pero se interrumpían bruscamente a unos 20 m de la casa. A 2 m de las últimas huellas se encontraba el cubo, como si el niño lo hubiese soltado desde una cierta altura. El resto de la noche siguieron dando vueltas, llamándolo, intentando descubrir entre las tinieblas alguna pista que explicase el suceso.

Hipótesis descartadas

Al amanecer llegaron unos policías de Brecon, que registraron con detalle toda la casa, los alrededores y el pozo, al que bajaron. Pero no encontraron ninguna pista, nada que pudiese explicar qué le había pasado al pequeño y, sobre todo, dónde estaba. La única explicación que parecía plausible era que algo se lo había llevado volando. Pero ¿qué ave hay en el País de Gales capaz de levantar el vuelo con un niño de 11 años entre sus garras? Ninguna, ni la mayor águila podría hacerlo. Los aviones también quedan descartados, pues en 1909 la aviación todavía estaba poco desarrollada y, sobre todo, el ruido del motor sería claramente reconocible. Un silencioso planeador tampoco parece ser la solución, pues la ausencia de un sonido que le delatase no evitaría la posibilidad de maniobrar para capturar al niño y levantar el vuelo permaneciendo casi un minuto encima de la casa. Un globo habría sido difícil de maniobrar y, además, habría sido visto a la luz de las estrellas que brillaban en el firmamento.
El caso del pequeño Oliver, secuestrado por algo que bajó del cielo en la Nochebuena, quedó finalmente archivado como pendiente de solución. Es uno más de los que están a la espera de ser resueltos, algo en lo que casi un siglo después muy pocos confían. La gran cantidad de testigos, entre los que se encontraban personas de reconocida reputación, permite descartar que la extraña historia de la desaparición del niño fuese algún tipo de engaño, una mentira urdida para ocultar tal vez algún crimen. La falta de una solución al misterio de la desaparición de Oliver Thomas no evitó que en los años siguientes los niños de aquella zona viviesen la víspera de la Navidad con una mezcla de sentimientos contrapuestos. Era una fiesta de alegría, con regalos para los pequeños, pero sabían que algo inexplicable se había llevado volando al pobre Oliver. Tal vez algo había bajado del cielo, pero en lugar de traerle regalos se lo había llevado para nunca volver a ser visto. “Santa Claus es bueno y trae regalos, pero ¿existe algún ser malo que viene volando en la Nochebuena para llevarse a niños?”, preguntaban los pequeños de la zona a sus padres. “No, hijo –les respondían estos–, solo hay un anciano bondadoso que llega con regalos en un trineo tirado por renos mágicos.” Pero por las noches, sobre todo durante la víspera de la Navidad, los padres que pronunciaban estas tranquilizadoras palabras no perdían de vista a sus hijos en ningún momento. Sabían que si algo inexplicable se había dado cita una Nochebuena, podría volver a por otro niño.

Ave gigante o monstruo de otra dimensión

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Durante casi cien años han sido muchos los intentos de explicar lo que le ocurrió a Oliver Thomas. Desde un primer momento se barajó la posibilidad de que lo capturase algún tipo de pájaro. En 1977 muchos se acordaron de este misterioso caso después de que se conociese el ataque de dos misteriosas aves negras a un niño de diez años llamado Marlon Lowe. El suceso tuvo lugar en Michigan (EE.UU) y no acabó trágicamente porque su madre intervino rápidamente y arrebató a su hijo de las garras de los animales cuando ya se estaban llevando por el aire al pequeño. Casos similares han ocurrido en diversos lugares del mundo y en buena parte continúan siendo un misterio, pues según los testigos no se trata de aves conocidas. En ocasiones se ha especulado que podría tratarse de algún superviviente de los teratórnidos, unos parientes del cóndor de los Andes que vivieron hasta hace unos 10.000 años en Norteamérica. Pero esas especies no se conocen en Europa. A veces las descripciones de las criaturas son aún mas extrañas, pues parecen reptiles alados como los que vivían en la época de los dinosaurios. Otra hipótesis recuerda que, según diversas tradiciones, durante momentos determinados del año, como la víspera de Navidad, de Todos los Santos o de San Juan, los límites de nuestro mundo parecen quedar mas difusos, siendo posible que salten hasta nuestra realidad entidades que normalmente no viven entre nosotros. Entidades que forman parte del mundo de monstruos como el chupacabras, el diablo de Jersey o el demonio de Dover y que han sido vistas en diversas ocasiones y lugares.