sábado, 1 de diciembre de 2012

secretos oscuros de la camarilla


La mayoría de los arcontes son sólo arcontes (si es que “sólo” es un término que pueda aplicarse a estos Vástagos). Sin embargo, al igual que ocurre con las fuerzas militares y policiales, existen misiones que no pueden llevarse a cabo por el agente “estándar”. Las operacio­nes especializadas requieren personal especializado.

Estas unidades no son demasiado numerosas, ya que la mayoría está formada por una única cuadrilla de arcontes en un determinado momento, y algunas han dejado de existir durante años. Como ocurría con los cargos mencionados con anterioridad, algunos son designaciones formales reconocidas por el cuerpo político de la Camarilla, otros son títulos informales que ostentan los arcontes especializados y que les dan prestigio ante ciertos Vástagos más jóvenes.
Aunque puedes crear otros títulos adicionales a los que presentamos a continuación, debes tener cuidado. No debería existir una unidad de arcontes especializados para cada mínima eventualidad que pudiera acontecer. Para la mayoría de las misiones, los arcontes “normales” deberían ser suficientes. 


No todos los arcontes poseen la misma posición. El rango conforma una parle vital en la definición del arconte a ojos de sus aliados, contemporáneos y rivales. Algunos de estos títulos son designaciones oficiales reconocidas por la mayoría de la Camarilla. Otros sólo existen en la jerga de los arcontes, etiquetas que utilizan entre ellos para ayudar a identificarse.

Justicar

Los justicar, aunque técnicamente no forman parte del escalafón de los arcontes, son los jueces supremos, los generales y los agentes de paz de la Camarilla. Sólo existen seis en cada momento, uno por cada uno de los clanes principales que forman parte de la secta. Los deberes del justicar son muy parecidos a aquellos que tienen los arcontes que están a su servicio, aunque los justicar operan donde la autoridad de los arcontes es insuficiente. Nadie, salvo los miembros del Círculo Interior, sustenta un rango superior al del justicar, y nadie puede violar sus decretos. De hecho, los justicar son los únicos Vástagos capaces (al menos formalmente) de acceder al dominio de un príncipe y dar órdenes. Los antiguos de la Camarilla suelen mantener intensas relaciones de amor/odio con estos magistrados supremos, ya que aunque saben que los justicar mantienen a los Vástagos bajo vigilancia y hacen que la Camarilla funcione, cada uno de ellos sigue sus propios objetivos, objetivos que se ven amenazados por los ojos ocultos y aguzados de los justicar. Por suerte (¿?), incluso los justicar acaban atrapados en las redes de prestación, por lo que incluso su posición no les inmuniza contra políticas panisanas y puñaladas por la espalda.
Aunque una crónica basada en las actividades de una cuadrilla de arcontes, manos (ver mas adelante) o alguna combinación de ambos puede ser divertida, es probable que no desees que tus personajes asuman el papel de justicar salvo que tengas entre manos una crónica sería de alto nivel político. Si permites esta situación, te aconsejamos que evites que degenere en un festín de sangre. Los justicar no combaten con puños y balas, para eso están sus arcontes. 

El juramento de Justicar 

Yo, [nombre], (chiquillo de [sire], chiquillo de [antepasado],)* juro: La Camarilla lo es todo, y todos somos la Camarilla. Dedico la mayor parte de mí al servicio de la Camarilla. No dejaré que nadie, sea un enemigo del exterior o la Bestia de mi interior, ponga a prueba mi lealtad. No dejaré que nadie, sea un enemigo del exterior o la Bestia de mi interior, resquebraje mi fe.
Carezco de intereses ajenos a la Camarilla. Carezco de metas ajenas a la Camarilla. No permitiré amenaza alguna contra la Camarilla, del interior o del exterior, mortal o inmortal. Cualquiera que ponga su propio bienestar por encima del de la Camarilla deberá ser derrocado, por lo que ruego que la Camarilla haga lo mismo conmigo si pongo mis intereses por encima de los suyos.
Aunque como chiquillo del [clan] represento los intereses del [clan] a ojos de la Camarilla, pongo el bien de la Camarilla por encima de las necesidades del [clan]. La Camarilla puede sobrevivir sin la existencia de un clan, pero ningún clan puede sobrevivir sin la existencia de la Camarilla.
El amigo de la Camarilla es mi amigo. El aliado de la Camarilla es mi aliado. Los Vástagos de la Camarilla son mis Vástagos, hasta el final de mis noches.
Él enemigo de mis Vástagos es mi enemigo. No cejaré hasta descubrirlo, no pararé hasta darle caza, no dudaré en destruirlo. Recibiré con los brazos abiertos a cualquiera que confiese sus malas acciones y esté dispuesto a redimirse, ya que sus actos me fortalecerán, al igual que a la Camarilla.
Si vierto mi sangre, será por el bien de la Camarilla. Si tomo vidas, será por el bien de la Camarilla. Si muero, será por el bien de la Camarilla. Dejaré que la Camarilla alce su puño de hierro y me aplaste si violo este juramento sagrado.
Lo juro por mi sangre, por la sangre de mi sire, por mi existencia y la existencia de mis chiquillos, por tanto tiempo como la Camarilla permita que le sirva.
* No es obligatorio incluir al sire y al antepasado. Aquellos Vástagos que conocen su linaje y respetan el pedigrí (esto es, la vasta mayoría de aquellos que se convierten en justicar) lo mencionan. Aquellos que desconocen su linaje, o que desean mantenerlo oculto no están obligados a recitar esta parte del juramento, aunque el no hacerlo molestaría al resto de los justicar y miembros del Círculo Interior.
Algunos justicar obligan a sus arcontes a recitar un juramento similar cuando asumen el cargo, a pesar de que las Tradiciones de la Camarilla no lo requieren. Algunos antiguos creen que la línea que indica “con la existencia de mis chiquillos” también hace referencia a los arcontes; es decir, que los arcontes bajo el mando de un justicar que sea acusado de traición (aunque esto sólo ha ocurrido una vez) deben sufrir el mismo castigo. Aunque este sentimiento es fuerte, no lo es tanto como para que un arconte valioso pueda escapar del castigo (o como mínimo de la ejecución) en el hipotético caso de que tal evento aconteciera.  





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