martes, 6 de marzo de 2012

LOS SAMEDI


Durante el siglo XVII los esclavos africanos llevados al Caribe mantuvieron sus
creencias ancestrales y al mismo tiempo adoptaron ciertos elementos cristianos. Aunque
todas las religiones afrocaribeñas que se desarrollaron eran únicas y diferentes,
compartían ciertos aspectos importantes. Todas ellas se centraban en la adoración de
una única deidad suprema y sus agentes espirituales.
Entre estos espíritus destaca el Barón Samedi, el patrón del cementerio y la
muerte. Según se decía, ningún mortal podía morir antes de que él hubiera medido y
preparado su tumba. Suele aparecerse con traje de etiqueta, anteojos, sombrero de copa y
bastón, y es conocido por sus bromas y comentarios vulgares. Como además de ser un
espíritu de la muerte es un gran sanador, se le asoció con el santo cristiano San
Gerardo.
Paralelamente a la aparición de las religiones afrocaribeñas, surgió una extraña
y putrefacta línea de sangre conocida como los Samedi. Nadie sabía si existía algún
vínculo real entre estos vampiros y el Barón Samedi, aparte de su aspecto de cadáveres
putrefactos, su concepto fatalista del mundo y su sentido del humor.
Para varios eruditos vampíricos los Samedi eran los lógicos herederos de los
Capadocios. Su repulsiva deformidad, mucho más pronunciada que la palidez cadavérica
de sus antepasados parecía servir al propósito de alejarlos fisiológicamente de los
Capadocios.
Es cierto que los Capadocios parecían cadáveres, pero no de forma tan extrema y
grotesca. La forma en la que evolucionaron constituye una incógnita, aunque es cierto
que en algunas ocasiones algún miembro del clan desarrollaba un aspecto monstruoso
tras el Abrazo. Es posible que con el tiempo esta debilidad se acabara extendiendo entre
ellos. En cualquier caso, no quedan referencias sobre la transformación que dio lugar a
la aparición de los Samedi. El hecho de que varios Vástagos de la línea de sangre asuman
el nombre del Barón Samedi no hace sino aumentar la confusión.
Los primeros Samedi aparecieron en el Caribe durante el siglo XVIII, y algunos de
ellos, generalmente los más antiguos, estaban muy versados en el conocimiento de la
magia y la nigromancia. Un Samedi haitiano conocido como Papa Zombi se convirtió en
los siglos siguientes en maestro de la magia vudú para vampiros de diversos clanes.

EL SIGLO XIX
El final de la República de Venecia llegó en 1797, cuando las tropas napoleónicas
tomaron la ciudad y terminaron con su independencia. Tras el Tratado de Viena de 1815
Venecia y el territorio que la rodeaba pasaron a formar parte del Imperio de Austria-
Hungría.
Los Giovanni pasaron a apoyar a los movimientos revolucionarios y nacionalistas
que luchaban por la creación de un estado italiano unificado, lo que se hizo realidad en
1871. Ya muy influyentes en toda Italia, salvo en Roma, donde la Inquisición hacía sentir
su presencia, y Malta, una fortaleza de los Ventrue, la familia utilizó su influencia
 
para liberar el hogar de su familia del dominio austriaco. De hecho, existían pocas
ciudades italianas en donde los Giovanni no fuesen el clan vampírico más poderoso.
Aunque en ocasiones se relacionaban con otros clanes, su verdadero poder descansaba en
las instituciones mortales, gobiernos, centros financieros y comerciales.
Desde la Promesa de 1528 los Giovanni habían fortalecido su presencia más allá de
Italia, partiendo de los asentamientos aislados establecidos previamente. Grecia alojaba
una gran población de vampiros Giovanni, que participaron activamente en el proceso de
independencia que culminó en 1830.
Los Giovanni también se extendieron, aunque con mayor lentitud, a Austria y
Alemania, particularmente tras la creación de la Triple Alianza con Italia a finales del
siglo XIX, insinuándose en las instituciones comerciales. Su influencia también se
extendió a los bancos de Suiza y a la creciente inmigración italiana que llegó a los
Estados Unidos durante este período.
En su expansión los Giovanni se enfrentaron a otros vampiros ya asentados
previamente. La guerra entre la Camarilla y el Sabbat permitió a los Giovanni obtener
numerosos favores como intermediarios. A pesar de las proclamas de neutralidad ambas
sectas sabían que podían contar con los nigromantes venecianos como aliados si era
necesario. Los espías fantasmales de los Giovanni les proporcionaban información que
vendían a los dos bandos.
El desarrollo de la nigromancia pasó más desapercibido, y no era tan extenso como
el de la taumaturgia de los Tremere o la hechicería de los Seguidores de Set.
En el siglo XIX Ambrogino Giovanni continuó sus investigaciones sobre el
Fragmento de Sargón descubriendo que gran parte de su contenido eran revelaciones de
Dios a su autor, y que el texto completo se encontraba dividido en varias partes. Una de
ellas, el Anexhexeton, había ido a parar a manos de una cábala de hechiceros de Saboya
durante el siglo XV, con el comienzo de la purga de los Capadocios. Ambrogino viajó a
Barcelona, Londres y Egipto donde encontró otras partes del Códice de Sargón.


 
LA EDAD INDUSTRIAL
A principios del siglo XX el clan Giovanni continuaba creciendo de forma más o
menos independiente de la voluntad de Augustus. El linaje se convirtió en una legión de
industriales y comerciantes especulando con la economía mundial. Con el paso del tiempo
el mundo progresó también hacia un estado de economía global. La presencia Giovanni se
hizo fundamental en puntos clave.
Sin embargo, el resultado final era adquirir la capacidad de provocar el caos
económico. Destrozar mercados de valores, llevar a la bancarrota a líderes financieros,
arruinando gobiernos y elevando los precios de bienes esenciales por las nubes. Todo ello
servía al objetivo de crear inestabilidad, violencia…y muerte, para recolectar almas
para la Noche Eterna. Aunque no fueron directamente los causantes, las maniobras de
los Giovanni fueron en parte responsables de la crisis económica de 1929.
Mientras en Europa los Giovanni cosechaban la energía de las almas que murieron
durante las Guerras Mundiales, los nigromantes de la familia della Passaglia hicieron
en el Lejano Oriente un esfuerzo concertado para acceder a Camboya durante los años
setenta del siglo XX, en el auge del gobierno de Pol Pot. Sobornado a los Khemeres
Rojos, los della Passaglia tuvieron por primera vez la oportunidad de estudiar la
muerte a gran escala. Los almacenes de almas de los Giovanni en Boston, Cagliari
(Cerdeña), Marrakesh, México y Venecia se llenaron más rápidamente que en ningún otro
período de la historia.
En este clima de prosperidad llegó a las puertas del Mausoleo de Venecia el
Barón Samedi, un vampiro de la putrefacta línea de sangre haitiana. Este Barón Samedi
era amigo del Capuchino y había encontrado una jarra sellada con cera de abjea y al
parecer con una protección mística que impedía abrirla.
El Capuchino le comentó que Augustus Giovanni estaría interesado en adquirirla,
pero en el intervalo la jarra desapareció, supuestamente robada por una banda de
Seguidores de Set. Curiosamente, Augustus no mató al Barón Samedi en aquel momento,
porque el putrefacto vampiro se marchó de Venecia sin decir una palabra.


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