martes, 6 de marzo de 2012

EL MUNDO MEDIEVAL EUROPA


Los Capadocios europeos mantuvieron su alianza con los Ventrue a lo largo de la
Edad Media. A cambio de instalaciones donde estudiar ayudaron al Clan de los Reyes en
asuntos de investigación y consejo, una simbiosis que benefició a ambas partes. Algunos
Capadocios alcanzaron altas posiciones como consejeros, entre ellos Thomas Camdem,
consejero de Mithras, Príncipe Ventrue de Londres.
Los recursos financieros de los Ventrue también permitieron a los Capadocios
avanzar en sus estudios, introduciéndose en el ámbito de la medicina. El Clan de la
Muerte se introdujo en las nacientes escuelas médicas de Montpellier y Palermo. Las
cortes de los Ventrue permitían a su vez adquirir contactos y debatir con los eruditos
de otros clanes, por no hablar de la protección frente a los peligros exteriores.
Sin embargo, la mayor influencia de los Capadocios europeos se encontraba en la
Iglesia. Debido a que el propio Cappadocius se había convertido al cristianismo
constituía una elección natural. Durante las invasiones germánicas muchos Capadocios
tomaron los hábitos y se recluyeron en monasterios y lugares aislados, lejos del alcance
de otros vampiros. Muchos encontraron un nicho muy productivo, copiando y
traduciendo libros y manuscritos que habían sobrevivido a la caída del Imperio Romano.
Cerca de Barcelona se instaló un convento de monjas Capadocias, y en Praga los
Capadocios infiltraron su influencia entre los monjes benedictinos.
Los Capadocios procuraban evitar los altos rangos eclesiásticos y la Iglesia
secular, debido a que su palidez cadavérica y naturaleza nocturna eran difíciles de
ocultar. Sin embargo, a través de las abadías y las órdenes monásticas conseguían
influir en las decisiones de los obispados católicos y ortodoxos. Monjas y Frailes
Capadocios curaban a los mortales enfermos, observando siempre los efectos de las
enfermedades, las lesiones y la vejez, que afectaban tanto a los humildes siervos como a
los nobles de alta cuna.
Algunos Capadocios, conocidos como los Escatologistas de Cappadocius,
señalaban las aspiraciones de su ancestro como una prueba evidente de su derecho divino.
Estos Escatologistas apoyaron la Herejía Cainita, que consideraba a los vampiros como
mensajeros de Dios. Creían que entregando sus cuerpos a sus seguidores realizaban su
propia Eucaristía. A menudo reunían cultos de mortales a los que convertían en ghouls
para que los sirvieran, y realizaban milagros mediante el uso de sus poderes vampíricos.
Unos pocos Capadocios fueron Abrazados entre la nobleza, pero su gran baza en
los asuntos de estado la constituían sus conocimientos, que los convertían en valiosos
consejeros para otros vampiros e incluso autoridades mortales. A cambio de protección y
acceso a los depósitos de sabiduría los Capadocios estaban dispuestos a ofrecer su
consejo. En su búsqueda de conocimiento muchos de ellos pactaron con los vampiros del
clan Tremere.
Y sin importar lo ocurrido durante la Fiesta de la Locura, algunos Capadocios,
principalmente los que guardaban resentimiento contra el ancestro por sus acciones,
continuaron Abrazando sin estrechez de miras, más allá del interés por la muerte.
Varios poetas recibieron la sangre Capadocia, así como artesanos, artistas, ingenieros
civiles, así como chambelanes, senescales, diplomáticos y consejeros.


 
EL MUNDO ISLÁMICO (LOS QABILAT AL-MAWT)
Aunque muchos Capadocios se retiraron a Europa y Occidente con el surgimiento
del Islam y el expansionismo de la nueva fe, muchos permanecieron en Oriente Medio y el
mundo islámico debido a los numerosos conocimientos para la comprensión de la vida y la
muerte y las nuevas perspectivas de las revelaciones del Corán. Por otro lado el
contacto entre los pueblos árabes dio lugar a una revitalización de la ciencia y la
investigación, fundada en las raíces del antiguo saber griego, persa e indio, que había
sido abandonado en parte tras la caída del Imperio Romano. El conocimiento recopilado
y almacenado en las instituciones de enseñanza y las bibliotecas del Islam atrajo
irresistiblemente a los Capadocios, conocidos colectivamente como Qabilat Al-Mawt (El
Clan de la Muerte). A grandes rasgos los Capadocios consideraban el Islam como otra
religión que constituía una fuente de conocimiento. Muy pocos se convirtieron en
verdaderos creyentes, aunque muchos afirmaron serlo por conveniencia.
El respeto de los musulmanes hacia los muertos constituía a la vez una gran
ventaja y un gran problema para los Capadocios. Los cementerios y los edificios anexos
constituyeron excelentes refugios y lugares de investigación, y las prácticas de utilizar
cadáveres para los experimentos médicos también constituían un aliciente para los
estudiosos de la muerte. Sin embargo, al mismo tiempo, muchos pueblos árabes
consideraban los cadáveres inviolables y la profanación de cuerpos en ocasiones atrajo
sobre los Capadocios las iras de los mortales y de los vampiros musulmanes.
En Egipto el Matusalén Lázaro descubrió la verdadera identidad de su sire: el
vidente Sargón de Capadocia, y asimismo también descubrió el lugar donde había
ocultado el Códice de Sargón. Tras cuidadosos estudios comenzó a descifrar sus secretos
y el camino hacia la apoteosis y la divinidad. Pero sus planes no pasaron desapercibidos.
Constancia, la Suma Sacerdotisa de Erciyes, tuvo varios sueños premonitorios sobre las
intenciones de Lázaro y en el año 1204 viajó a Egipto, donde se enfrentó al Matusalén,
aunque en el proceso el Códice de Sargón resultó destruido. No obstante, Constancia
recogió los fragmentos del Códice y los llevó a Erciyes.
Es muy posible que las visiones de Constancia y los movimientos de Lázaro para
encontrar el Códice de Sargón fuesen provocados por Cappadocius, que seguía sus
propios planes para conseguir la divinidad.

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